Lunes, 30.03.2020 - 09:19 h
Según las sospechas de Anticorrupción

El 63% de las facturas de BBVA a Villarejo se emitieron al margen del cauce legal

El sumario recoge más de una decena de encargos; entre ellos el espionaje a Sacyr por un millón o a Martín Álvarez y Luis Portillo por 3 millones. 

Francisco González BBVA
El 63% de las facturas de BBVA a Villarejo se emitieron al margen del cauce legal. / EFE

La documentación requerida por la Audiencia Nacional al BBVA en el marco de la investigación por sus contrataciones con el entramado empresarial de José Manuel Villarejó llevó a los investigadores a determinar que el 63% del total del todas las facturas giradas a Cenyt se emitieron fuera del circuito legal del banco. De acuerdo con las tesis de la Fiscalía Anticorrupción, este alto porcentaje de albaranes para costear todos los trabajos gestionados por Villarejo se emitió como facturas financieras que no se correspondían con un pedido previo. 

Así consta en uno de los escritos del Ministerio Fiscal que obra en el sumario de parte del macrocaso Tándem, al que ha tenido acceso parcialmente este diario. En el mismo, la Fiscalía determina que solo el 37% de las facturas restantes se registraron en el portal de proveedores GPS (Global Procurement System) como logísticas, dado que fueron regularizadas por el Área de Compras y figuraban como un pedido previo. Con todo, el total de los 10,28 millones que el banco abonó al Grupo Cenyt entre los años 2004 y 2017 salió desde más de un departamento de la entidad, a cuyo frente estaban algunos de los directivos imputados en esta pieza novena de la causa.

Más de una decena de contratos por 10,3 millones

Las facturas que habrían sido supervisadas desde puestos del banco como Recursos Humanos o Dirección General se registraron en tres centros de coste: la Junta General de Accionistas, en concepto de 'varios no clasificados' (cuyo presupuesto está supervisado por el Departamento de Finanzas) y como protección corporativa (dependiente del Área de Seguridad Corporativa). De este modo, los abonos se realizaron en la misma cuenta bancaria perteneciente a Club Exclusivo de Negocios y Transacciones (Cenyt) con conceptos tales como "liquidaciones de facturas", al menos hasta el año 2014. A partir de ese ejercicio se conceptuaron como "transferencias", constatándose que salieron de dos cuentas pertenecientes al BBVA. 

Los métodos de pago de estas contrataciones que, de acuerdo con la Fiscalía se fijaron como labores de inteligencia pero escondían en realidad actividades de seguimiento y espionaje ilícitas, arrancaron en el año 2004. Fue entonces cuando la entidad que presidía Francisco González recurrió a los servicios del comisario jubilado para evitar que la constructora Sacyr Vallehermoso entrara en el capital de la entidad. Por este encargo -bautizado como 'operación Trampa' y 'operación FG'- el banco abonó un total de 1,07 millones de euros en dos pagos de 592.069 euros y 484.431 euros, según las investigaciones incorporadas a esta parte del procedimiento penal por delitos de cohecho, revelación de secretos y corrupción entre particulares. 

Los documentos incautados al comisario jubilado permitieron determinar que este encargo concreto, que se alargó al año 2005, incluyó el espionaje a los empresarios, políticos y banqueros protagonistas de esta presunta operación de asalto al banco. De hecho, los papeles de Cenyt determinan que, entre las pesquisas realizadas por el entramado de Villarejo y Redondo, destacan el 'pinchazo' de más de 850 llamadas a la élite empresarial; el análisis de cerca de 16.500 comunicaciones; 75 reuniones con el Servicio de Inteligencia del Gobierno; 7.000 horas de vigilancia o acciones de boicot a agentes como Luis del Rivero o el exvicepresidente del BBVA José Domingo Ampuero.

Proyectos Fish, Summer y Gate 

El tercero de los contratos costó al banco 2,82 millones de euros y consistió en servicios de rastreo y detección de bienes "de cualquier tipo" a presuntos deudores del banco como los empresarios Fernando Martín (Martinsa-Fadesa) y Luis Manuel Portillo (Colonial), en el marco de los proyectos bautizados como Fish, Summer y Gate. Estos servicios se cerraron en el año 2010 si bien constan más contratos de los años 2011 y 2012 en los que se modificaron las primas de éxito de los acuerdos de 2010. Al respecto cabe destacar que algunas de las facturas que obran en el sumario de esta pieza novena recogen primas superiores a los 2 millones de euros. 

El proyecto King-Prasa, por el que el banco abonó 2,1 millones de euros, incluía servicios de espionaje y seguimiento a la inmobiliaria Grupo Prasa. Los contratos siguieron en 2014 e incluso hasta 2016 y entre ellos se encuentran también Hard, Duke, Templar, Gossip y Neigbour, la mayoría de los cuáles se centra en seguimientos a presuntos clientes deudores con la entidad. Por años, y de acuerdo con una carta remitida el 24 de octubre de 2018 a Eduardo Manso, director de Informes Financieros de la CNMV, por ejercicios se pagó en 2013 un total de 783.518,68 euros; 2014 fue el año que más pagos ingresó Cenyt del banco, en concreto, 2,57 millones de euros; en 2015 un total de 544.000 euros y en 2016 y 2017 el banco pagó a Cenyt 544.500 y 423.500 euros, respectivamente.  

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