ABSUELTO EL EXEMBAJADOR EN FINLANDIA ACUSADO DE CONTRATAR IRREGULARMENTE AL SERVICIO DOMÉSTICO DE LA LEGACIÓN

La Audiencia Nacional ha absuelto este lunes al que fuera embajador de España en Finlandia Marcos Vega Gómez, para el el que la fiscalía pedía 10 años de cárcel por contratar a los empleados del servicio doméstico de su residencia oficial de manera irregular y engañando al Ministerio de Asuntos Exteriores.
El Ministerio Público atribuía a Vega tres delitos continuados de malversación de caudales públicos, falsificación de documento oficial y prevaricación.
Según el escrito de acusación, el diplomático contrató de manera irregular a dos mujeres -una filipina y otra etíope- para que trabajaran en el servicio doméstico de su residencia oficial.
La Sección Primera de la Audiencia Nacional considera probado que reclutó a las que iban a ser sus trabajadoras en sus países de origen y les pagó el billete hasta Helsinki, capital de Finlandia, con fondos de la embajada y sin la autorización de Exteriores. Gastó en los viajes 2.100 euros, que las contratadas estaban obligadas a devolver.
Tomo esa decisión tras comprobar que el mayordomo y la empleada doméstica causaron baja, por lo que se produjo una "situación de urgencia, a la que trató de atender de manera provisional, con cargo a una partida presupuestaria que permite hacer pagos menores por prestación de servicios en casos de necesidad".
Ante esa situación de urgencia y la dificultad de reclutar empleados en Helsinki por el sueldo ofertado, encontró trabajadoras dispuesta a trasladarse desde Filipinas y Yemen, e incluso, dice la sala "adelantó dinero de su peculio para pagar el viaje a una de ellas".
El tribunal entiende que ninguna de las dos mujeres tenía relación previa con el embajador y que su interés no fue otro que garantizar el servicio "pues ni conocía a las mujeres ni posiblemente hubiera otras candidatas para la plaza".
La Fiscalía le atribuía prevaricación por realizar una selección arbitraria, pero el tribunal distingue entre irregularidad y resolución arbitraria a sabiendas de su injusticia.
Además, destacan que en el proceso de selección participaron otros dos funcionarios, el canciller y una auxiliar de la embajada, que no pusieron objeción alguna a la contratación.
Por tanto, pese a reconocer que la fórmula no era la establecida por el Ministerio de Exteriores, no puede afirmarse que hubiera dinero destinado a usos particulares o personales del embajador.

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