Sábado, 16.12.2017 - 21:26 h

Hablan los altos funcionarios: "La política erosiona la independencia de las AAPP"

Jordi Solé, presidente de Fedeca, la federación que agrupa a las organizaciones de cuerpos superiores de la Administración, denuncia la politización de la Función Pública.

Considera urgente abordar una reforma de la Administración que avance en su profesionalización y garantice de este modo la neutralidad e independencia de los servidores públicos.

El presidente de Fedeca, Jordi Solé.

El presidente de la Federación de Asociaciones de Cuerpos Superiores de la Administración Civil del Estado (Fedeca), Jordi Solé, es inspector de Hacienda del Estado y, por tanto, pertenece a uno de los cuerpos superiores de la Administración que desempeña su labor con mayor libertad o, lo que suele ser lo mismo, mejor injerencia política.

Tal vez por ello Solé valora singularmente la importancia de la independencia y la autonomía de actuación de los funcionarios para un correcto y eficaz funcionamiento de las Administraciones Públicas. Y tal vez por ello también ha convertido la modernización y la profesionalización del sector público en una de las reivindicaciones centrales de Fedeca durante su mandato.

En un contexto marcado por la complicada situación legal a la que la confrontación política derivada del 'procés' ha condenado a miles de funcionarios catalanes, con riesgo de incurrir en responsabilidades administrativas, económicas o incluso penales según lo que hagan o les exijan hacer, el presidente de Fedeca opta por elevarse sobre el caso particular y ampliar el foco para asegurar que desde hace años "la política erosiona la independencia de acción de las Administraciones Públicas".

El asunto es que no ha sido un proceso espontáneo sino que se ha favorecido con la adopción de diferentes acciones legislativas que han contribuido a 'politizar' la Administración. El representante de los 'cuerpos de élite' de la Administración del Estado cita entre éstas la utilización intensiva de la libre designación para ocupar los cuadros directivos de las Administraciones Públicas con personal ajeno a la carrera funcionarial y también la generalización de los pagos por productividad sometidos a criterios subjetivos, normalmente vinculados al grado de satisfacción del superior político con el desempeño del funcionario.Hacia una Administración más profesional

La libre designación, la puerta de entrada de los llamados 'cargos de confianza', ha sido utilizado, en opinión de Solé, de manera abusiva para dar entrada a políticos en puestos que podrían ser perfectamente desempeñados por funcionarios. Fedeca defiende en este punto el desarrollo, ya previsto en el Estatuto Básico del Empleado Público, del Estatuto del Directivo Público como garantía de profesionalización e independencia en la dirección de los órganos no políticos de la Administración.

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"Nosotros no cuestionamos el lugar de la política. A los representantes salidos de las urnas les corresponde la iniciativa política y legislativa, pero no compartimos la presencia de personas procedentes de ese ámbito en puestos de naturaleza técnica", explica Solé. Tradicionalmente esa frontera se ha situado en el nivel del director general, es decir, que el espacio de los políticos se localizaría en los despachos de ministros y secretarios de estado y el desarrollo de las iniciativas salidas de allí correspondería a funcionarios.

Pero no a cualquier funcionario. Fedeca entiende que el proceso de selección de la alta dirección de la Administración Pública no puede estar al albur de la decisión del político de turno sino que tiene que estar reglamentado según un proceso basado en el mérito. Lo contrario, argumenta Jordi Solé, coarta la independencia del funcionario ya que su puesto pasa a depender no tanto de lo óptimo de su desempeño como de su relación con su superior.

¿Su propuesta? Crear una Autoridad Independiente de Personal que valore los perfiles más adecuados para cada puesto directivo en función de criterios objetivos como su experiencia, méritos y resultados en sus evaluaciones. Para ello, lógicamente, habría que introducir un sistema de evaluación del desempeño en la Administración.

Un sistema que, según Solé, no sólo sería de utilidad para determinar qué funcionario o terna de funcionarios son los que están más preparados para un determinado puesto, sino también para modular el reparto de los complementos de productividad, actualmente sujetos en la mayoría de los casos a evaluaciones subjetivas o resultados comunes en un determinado Departamento.

La otra línea de actuación que defiende Fedeca para 'blindar' la independencia de los altos funcionarios de la Administración con responsabilidades directivas es la inamovilidad en sus cargos. "Lo pernicioso de la libre disposición es que permite también el libre cese de los funcionarios directivos en sus responsabilidades sin más explicaciones que la decisión unilateral de su responsable inmediato. Esto no puede ser así", subraya Jordi Solé.

Fedeca quiere garantizar que el personal directivo de las Administraciones Púlbicas permanezca en el cargo al que ha accedido "salvo falta de cumplimiento de objetivos o casos de infracciones administrativas", acota Solé.

La organización considera que ha llegado el momento de dar un paso adelante en la profesionalización y la modernización de la Fundación Pública y su objetivo, según su presidente, es ser actor principal en el desarrollo de este proceso.

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