Rodrigo Duterte, investido presidente de Filipinas

El polémico Rodrigo Duterte, tachado de autoritario por sus detractores, fue investido este jueves presidente de Filipinas tras haber sido elegido en mayo con la promesa de luchar sin descanso contra el crimen durante sus seis años de mandato.

Rompiendo con la tradición, este abogado de 71 años juró su cargo dentro del palacio presidencial de Malacanang y no delante la muchedumbre en el exterior, como habían hecho sus predecesores.

"Ningún líder, por muy fuerte que sea, no puede conseguir algo de importancia nacional sin el apoyo y la cooperación del pueblo que ha silo llamado a liderar", dijo Duterte tras el juramento.

El nuevo presidente, que durante años fue alcalde de la gran ciudad de Davao, ha convertido la lucha contra el crimen en su prioridad.

Su polémico programa electoral incluye restablecer la pena de muerte, abolida en 2006, permitir que las fuerzas de seguridad puedan disparar para matar a criminales o pagar primas a los policías que traigan cadáveres de narcotraficantes.

También quiere alentar a los filipinos a que maten o arresten a sospechosos por su cuenta.

Duterte está acusado de haber puesto en marcha en Davao "escuadrones de la muerte" que habrían matado a más de mil personas.

Tanto en Filipinas como en el extranjero, las asociaciones de defensa de los derechos humanos han denunciado sus proyectos porque temen que se cometan asesinatos extrajudiciales como los de Davao pero a escala nacional.

Duterte, conocido por su lenguaje soez, llegó a tildar al papa de "hijo de puta" porque su visita a Manila provocó grandes atascos. También prometió establecer un toque de queda para los menores y prohibir la venta de alcohol después de medianoche.

A finales de abril, antes de ser elegido, Duterte amenazó con romper las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y Australia, que criticaron una broma de mal gusto que hizo tras la violación y el asesinato de una misionera australiana.

Su predecesor en la presidencia, Benigno Aquino, fue criticado por Duterte por no haber reducido las desigualad en esta país de 100 millones de habitantes, cerca de 25% en situación de pobreza.

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