Martes, 24.10.2017 - 10:26 h

El juez ordenó a Trapero que evacuara a los guardias asediados en Barcelona

El magistrado se dirigió al Mayor de los Mossos la medianoche del miércoles para exigirle un dispositivo que protegiera a los agentes tras el registro de la Consejería de Economía.

La comisión judicial permaneció asediada en el inmueble hasta las siete de la mañana del día siguiente y la secretaria judicial tuvo que escapar por la azotea.

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El juez ordenó a Trapero que evacuara a los guardias asediados en Barcelona

Quince horas después de que se iniciara la Operación Anubis, pasada la media noche del miércoles, el juez que había ordenado el registro de la Consejería catalana de Economía, Juan Antonio Ramírez Sunyer, tuvo que llamar al Mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, para ordenarle que sacara de la Consejería de Hacienda a la decena de agentes de la Guardia Civil y a la propia secretaria de su juzgado que, desde la mañana, practicaban esa diligencia.

Fuera, a las puertas del edificio, se habían concentrado 40.000 personas, según la Guardia Urbana de Barcelona, que amenazaban a los agentes del instituto armado gritando "¡no saldréis!" y reclamando la puesta en libertad de los cargos detenidos.

El episodio se recoge en la denuncia por sedición que ayer presentó el teniente fiscal de la Audiencia Nacional, Miguel Ángel Carballo, y cuya instrucción corresponderá al juez de instrucción de ese tribunal Ismael Moreno.

El escrito explica los episodios de gran tensión a los que tuvieron que hacer frente los agentes, que no lograron salir del edificio hasta la mañana del día siguiente, escoltados por los agentes de la policía autónoma catalana. La secretaria judicial logró escapar antes, pero lo tuvo que hacer por la azotea del edificio, tal y como relata la denuncia.

Uno de los momentos de mayor tensión se produjo momentos antes de la llamada del juez a Trapero, según el relato cronológico que hace el Ministerio Público.

El registro se había dado por terminado a las diez de la noche. En la calle, en ese momento, la multitud había iniciado una cacerolada a la que muchos manifestantes se unieron haciendo ruido con sus llaves. Todo ello entre los cánticos de la gente gritando "esta noche la pasaréis aquí". 

Dos horas largas después, pasados siete minutos de la medianoche, dos de los agentes que habían efectuado los registros iniciaron una maniobra desesperada. Intentaron salir por un edificio adyacente a la Consejería, el teatro Coliseum, ante el bloqueo de las puertas del edificio de la Generalitat por los manifestantes. Pero no lo lograron. La gente se arremolinó a sus puertas e impidieron que se utilizara como vía de evacuación. 

Según la denuncia de fiscalía, la masa actuaba arengada por dos asociaciones independentistas: la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Omnium Cultural.

La primera llegó a montar en el número 10 de la Rambla un puesto de voluntarios donde podían recoger chalecos de diferentes colores y desde donde se organizaban los turnos de relevo. Algunos de ellos hicieron un cordón ante la puerta de la Consejería para evitar que la Guardia Civil se llevara a los detenidos. Otros repartían comida y bebida a los concentrados.

Una decena de furgonetas de los antidisturbios de los Mossos controlaban la manifestación desde el mediodía. Sus agentes también fueron increpados por los congregados, con gritos como "no os merecéis la 'senyera' que lleváis", haciendo referencia a la bandera catalana de sus uniformes. Pero no lograron que algunos de los concentrados impidieran la salida de los coches patrulla de los guardias y otros los llenaran de adhesivos, pincharan sus ruedas y rompieran sus lunas.Si nos quitan las urnas, las construiremos

Mientras, los dirigentes de ANC y Omnium se encargaban de arengar a las masas. "El 1 de octubre votaremos y si nos quitan las urnas, las construiremos", dijo a los congregados Jordi Sánchez, presidente de la ANC, que también animó a los concentrados a resistir: "Que nadie se vaya a casa, será una noche larga e intensa". Cuando ya era evidente que la gente impedía salir a los agentes, Sánchez, esta vez acompañado del presidente de Omnium, Jordi Cuixart, seguían llamando a la "movilización permanente".

Solo horas después, cuando se dieron cuenta de que la manifestación estaba fuera de control, pidieron a la gente que se disolviera.

Pasada la 1.30 de la madrugada, los antidisturbios de los Mossos cargaron para formar un cordón policial que permitiera salir a los guardias civiles. Solo lo consiguieron cinco agentes pasadas las 3.20. El resto, una decena, permanecieron en el edificio hasta la siete de la mañana. 

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