Martes, 26.05.2020 - 20:10 h
Vuelve a declarar en la Audiencia el 19 de febrero

Asenjo denuncia un complot mientras la instrucción mira a la cúpula de Iberdrola

El exdirector de Seguridad apremia al juez del caso Villarejo a levantar el secreto y dice que la falta de transparencia le genera indefensión. 

García Castellón frena en el 'caso Iberdrola' y revisa las últimas facturas de Villarejo
Asenjo detalló ante el juez todos los contratos con Iberdrola por 1,1 millones de euros. 

Tras dos jornadas seguidas declarando en la Audiencia Nacional, el exdirector de Seguridad de Iberdrola Antonio Asenjo ha remitido un escrito al juzgado que investiga los trabajos de José Manuel Villarejo en el que insta a que se levante el secreto de sumario de esta pieza concreta del caso Tándem, a la que se refiere como un "peculiar Frankenstein". El policía, que vuelve al órgano judicial el próximo miércoles 19 para continuar declarando por los encargos de la eléctrica al agente encubierto, asegura que se le está produciendo indefensión con la medida que acordada para esta investigación la cual ya apunta a la cúpula de la eléctrica que preside Ignacio Sánchez Galán. 

En el escrito remitido al Juzgado Central de Instrucción número 6 y al que ha tenido acceso La Información, el que fuera máximo responsable de la empresa vasca en los últimos 18 años asegura que el hecho de no poder acceder a las actuaciones que se llevan a cabo en esta pieza decimoséptima del caso Tándem se traduce en "el sacrificio de los derechos fundamentales a costa de los justiciables", a quienes se refiere como "pagafantas". La pieza se abrió el pasado mes de octubre y, desde entonces, el magistrado Manuel García Castellón ha mantenido las diligencias practicadas bajo secreto de sumario para garantizar el avance de la investigación, la cual se centra en los pagos ligeramente superiores a los 1,1 millones de euros a Villarejo desde la eléctrica de Galán. 

Asenjo es, hasta la fecha, la única persona investigada por las contrataciones con Villarejo. El máximo responsable de Seguridad de la compañía en la que aterrizó en julio de 2001 ofreció al magistrado su disposición a declarar sobre estos hechos tras publicarse en prensa algunos extractos de los audios que grabó el propio comisario jubilado y en los que despachaban sobre los encargos que arrancaron en el año 2004 con la bautizada como 'operación Arrow' y terminaron en 2017 con la investigación a la empresa rumana Eólica Dobrogea. El instructor acordó su imputación a finales de noviembre por delitos de cohecho y revelación de secretos aunque la irrupción en la trama del exdirectivo José Antonio del Olmo llevó a los investigadores a tomarle declaración primero en calidad de testigo.

"Falta de confianza"

Ello provocó la reacción de Asenjo, el cual protestó por el hecho de que se escuchara primero la versión de este exdirectivo, autor del informe que vendría a corroborar la existencia de facturas falsas para costear los servicios de Cenyt. Las fuentes consultadas explican que Del Olmo corroboró en sede judicial el contenido de este documento cuya veracidad niega la eléctrica. De hecho, la propia compañía puso el asunto en manos de la Justicia y presentó denuncias ante la Fiscalía de Bilbao y de Anticorrupción en aras a investigar la veracidad de este papel que vendría a poner contra las cuerdas la tesis mantenida por la multinacional.

Las fuentes consultadas por este diario explican que los investigadores han puesto el foco en la cúpula de la compañía que preside Sánchez Galán. Al respecto, Asenjo refutó la tesis de Del Olmo y aseguró ante el magistrado y los fiscales Anticorrupción al frente del caso que él despachó directamente todos los contratos con Cenyt y que trasladó algunas de estos asuntos con Galán, si bien el presidente no tenía por qué estar al corriente de los pormenores que llevaba a cabo un departamento que contaba con un presupuesto anual de 170 millones de euros. Con todo, Asenjo, mantiene su compromiso de seguir declarando en esta pieza aunque reprocha al magistrado que lo haga con las actuaciones secretas en tanto no sabe exactamente de qué se le acusa. 

Al respecto explica que ninguno de los autos que acuerda el instructor para mantener el secreto acordado el pasado mes de octubre, contiene "una correcta justificación" de la concurrencia de los supuestos legales que se requieren para mantener esta medida. "De siempre el secreto se identifica con lo malo, con la noche y la oscuridad, favoreciendo intrigas, permitiendo la arbitrariedad y el abuso, pues mantiene a la justicia oculta y secuestrada. En cambio, la publicidad es visibilidad, es luz, se identifica con lo bueno, con los valores, la rectitud y la Justicia", expone en su escrito. 

Los pormenores de los contratos

Sea como fuere, Asenjo relató con pelos y señales en sede judicial todos los detalles de las contrataciones de Iberdrola y cuyas facturas han sido aportadas a la causa. De este modo, el magistrado García Castellón le preguntó por su aterrizaje en la compañía, que se produjo en el año 2001 apenas meses después de la llegada a la presidencia de Ignacio Sánchez Galán y su gestión al frente del departamento de Seguridad. Es por ello que, en la primera sesión de interrogatorio celebrada la pasada semana, Asenjo explicó que fueron mandos policiales los que le presentaron a Villarejo y que contrataron con sus empresas por recomendación expresa de los servicios de inteligencia prestados por Villarejo y su socio Rafael Redondo. 

Así pues, detalló todos los trabajos encargados al Grupo Cenyt comenzando con la operación por la cual intentaron obtener información de la plataforma vecinal que intentó evitar a toda costa la construcción de su central de ciclo combinado en Arcos de la Frontera (Cádiz) en el año 2004. A este encargo, que costó 469.300 euros, siguieron otros como el firmado en el año 2009 para investigar a un accionista crítico con la gestión de Galán ante la sospecha de que Florentino Pérez podría estar detrás del mismo. Ya en la segunda sesión, los investigadores le expusieron todos los audios grabados por Villarejo y, en lo relativo al presidente de ACS, dijo que Iberdrola jamás se planteó investigarle y que fue el comisario en prisión el que ofertó sus servicios de espionaje por 10 millones de euros. 

En este contexto y siempre según las fuentes consultadas, el policía sacó a relucir un contrato desconocido hasta el momento. Fue el firmado en el año 2005 para indagar la figura del entonces director general de Iberdrola Renovables, Pedro Barriuso, ante las sospechas de que pretendía abandonar la eléctrica y llevarse consigo a parte del equipo para montar un proyecto paralelo. De hecho, las conclusiones de la investigación encargada a Cenyt llevó a Galán a despedir al que su mano derecha dentro de la compañía. Con todo, todavía le queda al menos una jornada más de declaración, si bien en su escrito presentado este martes Asenjo ya adelanta que, en lo siguiente, tratará de "poner blanco sobre negro" a la actuación de la Fiscalía Anticorrupción a quien acusa de llevar a cabo "fraudes procesales" en el marco de esta pieza del macroprocedimiento Tándem. 

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