Miércoles, 18.07.2018 - 14:43 h
Un restaurante de lujo

Así es el restaurante Arahy, el elegido por Rajoy para su última cena presidencial

Es muy recomendable la ensaladilla. Extraordinarios tomates orgánicos en salmorejo, los huevos de corral con jamón y trufa...

Restaurante Arahy entrada
Entrada del Restaurante Arahy / Facebook

El día de ayer fue un día duro para Mariano Rajoy, puede que el peor de esta legislatura que empezó hace poco más de un año y medio. Por la mañana, asumía su derrota en la moción de censura del líder socialista Pedro Sánchez tras conocerse el 'sí' del PNV. Por la tarde, decidía no asistir al Congreso y reunirse con su círculo más cercano.

Son multitud los restaurantes que saltan a la actualidad pública porque a ellos acuden personalidades políticas. Desde el tradicional Lucio al que el rey emérito ha acudido en tantas ocasiones y con personajes de la talla de Obama; hasta Cruz Blanca a donde acudió este año a disfrutar de su cocido madrileño ante la sorpresa de propios y extraños o la celebración del cumpleaños del Rey Felipe en El Enfriador. Casa Manolo, el celebre bar que se encuentra a unos pasos del congreso y al que acuden una gran parte de los políticos a tomar algo entre sesiones, es otro. Ahora Arahy fue el restaurante elegido por Rajoy y su núcleo duro para despedirse de sus cargos.

Arahy también nació tras una gran crisis, aquella que fue cerrando, uno tras otro, los comedores de los grandes restaurantes que habían servido de foro alternativo en donde se reunían los poderes fácticos nacionales. En el mismo local en el que estuvo el añorado Club 31, y que los hermanos Cortés, artífices de la mejor restauración madrileña de los ochenta que tuvo su máximo representante en Jockey y que también cerró tras varios intentos de reflotarlo por parte de algunos de los propios clientes que se negaban a tener que abandonar el local en el que se confabularon tantas intrigas, pero en el que se comía especialmente bien.

José Ynglada, Mundy, es cubano de padres españoles, que tras licenciarse en industriales decidió que lo suyo era la cocina. Entró en la escuela de Alta Cocina Tropicana y tras realizar varios cursos en la propia embajada española en La Habana, viaja a Madrid para trabajar junto a Ángel García en la época dorada de Lúculo, cuando lucía una estrella Michelin. Después y tras más de una década como chef y copropietarios de El Mentidero de la Villa, otro de los locales adscrito a la nómina de políticos y empresarios que acuden a sus reservados; decide en 2016, abrir Arahy, su propio establecimiento.

Cuando disfrutas de tus momentos.

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Mundy transformó el local radicalmente. Era consciente que su público no iba a seguir siendo el mismo que hasta entonces había acudido al viejo Club 31. Se encargó la reforma a la interiorista Sonia Pedregal, quien cambió su distribución transformando la barra, introduciendo mesas altas junto a la entrada, para comer de raciones, ostras, tablas de quesos, buenos vinos y champanes; pero manteniendo una sala de mesas amplias, con suficiente espacio entre ellas, de mesas vestidas con manteles de lino blanco, centros de flores frescas y cojines de colores que dan una personalidad más ‘informal’ a Arahy.

Mundy es un hombre activo de personalidad expansiva, llena todos los recodos de su presencia, se multiplica para ocuparse de todo y de todos, trata de recibir a los clientes, recomendar las especialidades del día y tomar la comanda, mientras al mismo tiempo controla que todo lo que salga de la cocina esté en su punto, comprueba personalmente que la última entrega de un proveedor se ajusta al milímetro a sus exigencias; para que todo funcione como un reloj.

La carta de entradas de Arahy es de esas en las que es difícil decidirse. Es muy recomendable la ensaladilla con virutas de bonito y patata muy machacada. Muy buenas sus pequeñas croquetas de jamón o anchoas de Santoña. En el apartado de los principales se muestra una cocina de producto en su máximo esplendor en el que las mejores piezas de pescados y los cortes de carnes más nobles tienen un lugar destacado. Si bien, toda su cocina mantiene un nivel muy alto, su producto fetiche es el atún rojo, que trabaja en múltiples elaboraciones y todas ellas sobresalientes y cuya receta más destacada es la de atún picante y alga wakame.

Extraordinarios tomates orgánicos en salmorejo, los huevos de corral con jamón y trufa, rico el chipirón de anzuelo, destaca el lomo de vaca vieja gallega y el mismo carte de Wagyu a la brasa. Hace una merluza sobresaliente que elabora también a la brasa para potenciar su intensidad. Del mismo modo el atún rojo también a la plancha, acompañado de cebolla caramelizada es uno de los platos más demandados. La bodega de Arahy completa un recorrido por las principales D.O. e incluye etiquetas de vinos raros de encontrar por su escasa producción y por emplear uvas un poco fuera de lo común.

Así es el restaurante Arahy, el elegido por Rajoy para su última cena presidencial

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