Domingo, 15.09.2019 - 08:30 h
El 10-N siembra la voz de alarma

Barones del PP temen que la repetición electoral dinamite sus gobiernos con Cs

Madrid, Andalucía, Castilla y León y Murcia rechazan volver a hacer campaña contra quienes comparten decisiones. Ahora necesitan al partido naranja.

Juanma Moreno y Pablo Casado, en un acto del PP en Málaga.
Barones del PP temen que la repetición electoral dinamite sus gobiernos con Cs / EP

La investidura de Isabel Díaz Ayuso no ha sumido al PP en la tranquilidad que debería imperar en el partido. Barones que gobiernan en coalición en sus comunidades autónomas con miembros de Ciudadanos alertan de que sus pactos podrían correr serio peligro en los próximos meses. Rechazan de plano la convocatoria de unas nuevas elecciones generales el 10 de noviembre que, aunque no les afectarían directamente, les obligarían sí o sí a hacer campaña contra sus actuales socios en los parlamentos regionales.

Esta situación podría darse en Andalucía, Murcia, Castilla y León y, desde esta misma semana, también en Madrid. Unas nuevas generales, las segundas, podrían arrojar un escenario inédito, lo que supondría para los políticos regionales del PP tener que enfrentarse dialécticamente y en aspectos ideológicos puros con sus 'aliados naranjas'. Todo ello podría deteriorar relaciones que en algún caso pueden ser ya tensas y también el día a día de las decisiones que tomen estos ejecutivos en sus respectivos consejos de gobierno.

Fuentes de la cúpula del PP señalan que, efectivamente, entre los barones existe un rechazo a la repetición de los comicios. Lo que han transmitido a Génova es que lo ideal para ellos sería una investidura 'in extremis' de Sánchez antes del 23 de septiembre que evite una nueva campaña en unas autonomías que ya han sufrido un claro desgaste en el maratón electoral del 28 de abril y 26 de mayo. Por eso desde algunas baronías han aplaudido la propuesta de Pablo Casado de llegar con el PSOE a una serie de pactos de Estado, siempre y cuando Sánchez consiga su investidura. Los populares están dispuestos, incluso, a acordar con los socialistas unos nuevos Presupuestos Generales del Estado.

Vox, por su parte, entra también en la ecuación. La formación de Santiago Abascal no puede permitirse un retroceso en el Congreso de los Diputados en favor del PP, una variable que podría darse si hay nueva concurrencia a las urnas ante la imposibilidad de formar Gobierno. Si la caída fuese sensible reforzaría la idea del rearme de los populares de cara a posteriores choques electorales. Así, Vox podría incrementar su presión en aquellas comunidades o ayuntamientos en los que es bisagra o donde PP y Cs gobiernan con el beneplácito previo del partido.

Un presidente regional del PP consultado por La Información asegura que "Sánchez tiene que llegar a acuerdos. Tiene que poder gobernar. Lo que no es posible es que en las autonomías tengamos que batirnos el cobre con quienes son nuestros socios ahora (Ciudadanos). Nos desgastaría mucho". Hay que recordar que el único territorio donde el PP gobierna sin Cs y Vox es Galicia, donde Alberto Núñez Feijóo todavía mantiene la mayoría absoluta que logró en 2016.

La "abstención patriótica" del PP, ¿es posible?

Asimismo, hay quien piensa en el PP que Génova, la nueva dirección, debe dar carta blanca a Pedro Sánchez para que pueda formar un nuevo Gobierno y dar estabilidad al país. Es la llamada "abstención patriótica", esa que también se está promoviendo desde algunos sectores empresariales. Este escenario permitiría a Pablo Casado presentarse como líder de la oposición y principal fiscalizador de la tarea de Gobierno de Pedro Sánchez.

En el mes de junio, la hoy ya flamante presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, se decantó por la abstención del Partido Popular en la investidura de Pedro Sánchez para que este no tuviese que abrazar los apoyos independentistas. "Yo lo preferiría", dijo. Lo mismo pidió su predecesora, Esperanza Aguirre.

No habían pasado unas pocas horas cuando Teodoro García Egea, secretario general del PP, desautorizaba a Ayuso y a la exbaronesa de manera taxativa: "El PP no va a facilitar la investidura de Sánchez; la va a dificultar. El PP no es un partido bisagra, nosotros lo que somos es la alternativa". Ruido en Génova hay, pero Casado y su equipo se han mostrado contrarios a estas opiniones y ofrecen signos de mirar hacia el 10-N. El proyecto 'España Suma' es una muestra de que en la planta noble de la sede central ya están pensando en esos segundos comicios.

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