Sábado, 23.02.2019 - 00:36 h

La burundanga, la droga de sumisión que ha disparado los robos en verano

Los casos delictivos mediante la utilización de la escopolamina, que son más frecuentes de lo que pensamos, se han ensañado principalmente con personas de la tercera edad.

Un informe de Securitas Direct alerta sobre la sustancia que puede adormecer a las víctimas durante casi media hora. 

La burundanga puede aplicarse en cápsulas.

Muchos médicos en España rechazan que su incidencia sea real en el organismo y consideran que es producto de la imaginación de varios. Pero los casos y determinados estudios de empresas especializadas en seguridad en España se empeñan en demostrar lo contrario.

La llamada coloquialmente como 'burundanga' es una droga de sumisión que anula la voluntad de las víctimas y las convierte poco menos que en esclavas dispuestas a seguir la voz de su amo o de quien se las suministra.

En nuestro país vuelve a ser noticia, aunque ya ha acaparado la atención de los medios de comunicación en más de una oportunidad. El Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF) de España reconoce que se habla de la burundanga como un mito, pero admite existe.

Un informe de Securitas Direct sostiene que en España se han disparado los casos delictivos mediante la utilización de esta sustancia, que científicamente se denomina escopolamina.

"Los hurtos pueden llevarse a cabo de diferentes modos, pero con un denominador común: son acciones que se aprovechan del descuido de la víctima para delinquir, según explica la Policía Nacional", afirma el estudio de Securitas Direct, que se centra principalmente en la burundanga como aliada de los amigos de lo ajeno para robar durante el verano.

El informe sostiene que los ladrones utilizan diferentes tácticas para provocar el despiste y llevar a cabo su actividad delictiva en el interior de las viviendas.

"Entre los modus operandi más empleados, se encuentra el señuelo. En este caso, las víctimas suelen ser personas de la tercera edad, a las que los ladrones visitan haciéndose pasar por revisores de agua, gas o luz. Otra identidad que usurpan es la de familiar de algún vecino que se encuentra ausente. En ambos casos, actúan en pareja. En la primera táctica, el segundo caco llama a la puerta más tarde, cuando su compañero se encuentra en el interior del inmueble. De este modo, mientras el dueño va a abrirle, su compinche aprovecha para desvalijar la casa", afirma el trabajo.

En esta línea, el verano está siendo letal. Desprevenidos moradores, mucho más relajados sin el estrés cotidiano y que estaban disfrutando de su descanso, han caído bajo las garras de los delincuentes.

El método es sencillo, según explica Securitas Direct. Supuestos operarios de empresas de gas, de servicios o telecomunicaciones piden entrar en las casas con el pretexto de una "revisión" de las instalaciones del edificio o viviendas particulares.

Entonces "fingen encontrarse indispuestos". Otra opción es la de tocar timbre o golpear la puerta para pedir un vaso de agua, por el calor, y mientras supuestamente "trabajan". Una vez dentro, los ladrones utilizan cualquier despiste del anfitrión para introducir la droga que permite convertir en sumisas a las víctimas.

"Sustraen dinero, objetos de valor o joyas que estén a la vista, mientras las víctimas obedecen en todo momento al ladrón, quien termina por llevarse todo lo que quiere ante sus ojos", afirma Securitas Direct.

Para evitar esta clase de hurtos, desde la empresa de seguridad nos recomiendan "no facilitar la entrada a personas desconocidas". Si el individuo que llama a nuestra puerta afirma ser un representante de un servicio técnico, es necesario que muestre su acreditación.

Los robos por descuido son más frecuentes de lo que pensamos. Por ello, también es importante no dejar a la vista objetos de valor, así como no separarse en ningún momento de las personas que entren en nuestro hogar.

Además de los robos, esta droga (una sustancia altamente tóxica que afecta a la conducta de quien la consume y convierte a las personas atacadas en dóciles) siempre ha estado relacionada a casos de violaciones o abusos sexuales.

De origen afrocubano y usos alucinógenos, la burundanga proviene de plantas de la especie datura, que contienen diferentes concentraciones de escopolamina y de hiosciamina en raíces, hojas y semillas.

Se absorbe muy bien en el tracto gastrointestinal y es por vía oral como más frecuentemente se administra a las víctimas de ilícitos en dulces, chocolates o bebidas como gaseosa, café y licores. Debido a su mecanismo de acción, su permanencia en el estómago puede ser prolongada.

Se puede aplicar en las víctimas vía inhalatoria a través de cigarrillos o por la piel con la aplicación de parches, en tiempos prolongados y determinadas condiciones de temperatura y humedad. La escopolamina se suele usar en forma de gotas para tratamientos oculares.

Una vez ingerida, produce un cuadro sintomático que puede ser aprovechado por los delincuentes a sus víctimas, pues causa mareos, presión en el cuello, más presión cardíaca, boca pastosa, sensación de ahogo, desorientación y, dependiendo de la dosis ingerida, puede generar alucinaciones.

En usos oftalmológicos se presenta en polvo, gotas o ampollas. Una intoxicación con burundanga produce sequedad de piel y mucosas, sed, dificultad para deglutir y hablar, pupilas dilatadas con reacción lenta a la luz y visión borrosa para objetos cercanos. La piel se enrojece por vasodilatación cutánea y disminución de la sudoración e hipertermia marcada. La frecuencia cardíaca aumenta, hay retención urinaria por espasmo del esfínter.

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