Cae una red que estafó a 1.000 personas con falsas ofertas de trabajo


La Policía Nacional ha desarticulado una red, asentada en Palma de Mallorca, que estafó a 1.000 personas con falsas ofertas de trabajo. La trama ofrecía estos puestos a través de Internet y obtuvo unos 500.000 euros con este fraude.
Según informó la Policía, en el marco de esta operación se ha detenido a 29 personas e imputado a otras 6. Entre los arrestados están los cabecillas de la trama.
Los miembros de la red se hacían pasar por importantes empresas para ofrecer puestos de trabajo estables, con incorporación inmediata y con requisitos como “tener buenas relaciones con tu banco”. Los interesados debían aportar un escaneo de su DNI y sus datos bancarios, supuestamente para formalizar el contrato y abonar los honorarios por el periodo de prueba.
Con estos datos bancarios, la organización obtuvo un total de 500.000 euros, cantidad que terceras personas reintegraron y entregaron en efectivo a los cabecillas de la trama a cambio de un tanto por ciento.
La operación se inició en septiembre de 2011, cuando los agentes detectaron numerosas denuncias por estafas en toda España. El modo de actuación coincidía también con el de otros muchos casos que, aunque no habían sido denunciados formalmente, eran comentados en diferentes foros de Internet.
“DINERO RÁPIDO”
Tras meses de pesquisas, los investigadores lograron identificar progresivamente a los integrantes de cada uno de los peldaños de este entramado y localizaron finalmente su centro de operaciones en Palma de Mallorca.
El modus operandi consistía en hacerse pasar por empresas que ofrecían oportunidades laborales en páginas web de anuncios gratuitos con reclamos como: “Preciso únicamente de una persona, normal, como yo, que únicamente quiera ganar un dinero, de forma rápida, sin riesgo ninguno, y sin cosas extrañas que se leen por Internet”.
Cuando los usuarios interesados en tales ofertas respondían mediante e-mail o contacto telefónico, la supuesta empresa contratante les solicitaba una fotocopia del DNI, así como los datos correspondientes a la cuenta bancaria, todo ello justificado con el propósito de realizar el contrato laboral o el abono de los honorarios del periodo de prueba.
De este modo la organización conseguía los datos necesarios para poder cargar recibos -de entre 50 a 500 euros- a las cuentas de las víctimas. En otros casos usaban posteriormente las cuentas bancarias obtenidas para la contratación de líneas telefónicas o de acceso a Internet mediante las cuales se ponían en contacto con más víctimas.
Cuando las víctimas enviaban a los estafadores toda la documentación que les requerían, no volvían a tener noticias de ellos o bien recibían un correo en el que se les comunicaba la imposibilidad de acceder a su contratación por diferentes motivos y excusas, incidiendo en que los datos e información aportados serían eliminados. Lejos de deshacerse de estos datos, los estafadores usaban las numeraciones bancarias para girar recibos, usualmente de cantidades pequeñas para evitar llamar la atención.

Mostrar comentarios