Martes, 16.07.2019 - 23:06 h
La correspondencia de 'Isidoro'

Críticas de Solchaga, 'errores' de Boyer... El archivo económico de Felipe Gónzalez

La Fundación del expresidente da a conocer las duras cartas que le enviaron varios de sus ministros del área económica. Le achacaban graves errores.

Críticas de Solchaga, 'errores' de Boyer... El archivo económico de Felipe Gónzalez
Críticas de Solchaga, 'errores' de Boyer... El archivo económico de Felipe Gónzalez

Carlos Solchaga dirigió duros reproches a Felipe González mientras era su ministro de Economía y Hacienda. Igual comportamiento tuvo antes Miguel Boyer, el predecesor de Solchaga en departamento económico del Gobierno socialista. Y Joaquín Almunia, que fue titular de Trabajo y Seguridad Social y de Administraciones Públicas. La Fundación Felipe González abrió ayer miércoles su archivo documental dando a conocer, por primera vez, las cartas que algunos de los integrantes del Consejo de Ministros enviaron al jefe durante su mandato. La mayoría de estas misivas no son precisamente amables, arremeten contra decisiones de carácter económico y evidencian la disparidad de pareceres que se producen en el seno del poder. Esta es la correspondencia de 'Isidoro'.

La falta de sintonía con Solchaga

Que Felipe González mantuvo aguerridos tiras y afloja con Carlos Solchaga era de sobra conocido. Pero la carta que el navarro envió al presidente el 8 de enero de 1987 evidencia que las discrepancias eran de los más profundo. El de Tafalla reprocha por escrito a González haber prestado poca atención a "problemas económicos que son muy importantes (segunda fase de la reconversión industrial, modificaciones en el INEM, control de la gestión de la Seguridad Social, flexibilidad en el mercado de trabajo, etc)". También apunta al peligro que supone que la política económica del Gobierno estuviera condicionada por la UGT.

Después de señalar la importante división interna en el Gobierno, en la UGT y el grupo parlamentario socialista, Solchaga asegura que él es "el aparente responsable de la política económica gubernamental" y que se encuentra "atenuado" y "controlado en todos mis movimientos". Incluso se pregunta "qué hace una persona como yo en un gobierno como éste".

Solchaga sugiere a González acometer para luchar contra el paro "cambios estructurales en la Seguridad Social y su financiación, en la cobertura del desempleo, estimulando la búsqueda de puestos de trabajo, en las barreras de entrada al mercado de trabajo, reduciéndoles el Salario Mínimo Interprofesional, en la movilidad geográfica y profesional de los trabajadores, etc.". Dice que sus medidas buscan "que la demanda de empleo por unidad de producto aumente".

La queja de Boyer por la Dirección de Gastos de Personal

Miguel Boyer, que fue el predecesor de Solchaga en el Ministerio de Economía y Hacienda, reprocha en una carta a González la decisión de retirar la Dirección de Gastos de Personal de su departamento para hacerla depender del de Administraciones Públicas. El malogrado ministro ya había abandonado su cargo pero el 2 de diciembre de 1986 se anima a escribir al presidente para advertirle de que "uno de los errores más graves que cometimos los socialistas en el Gobierno -el de reducir los sueldos en la función y en la empresa públicas produciendo una fuga de los mejores profesionales- podría acentuarse si la política de gastos de personal pasase a depender de otro Ministerio que el de Economía y Hacienda".

Boyer transmite a González que en Economía y Hacienda son más conscientes "del valor de mercado de los profesionales que necesita"; le recuerda "la resistencia a un aumento del sueldo medio sólo puede provenir del Ministerio que está contra las cuerdas por la limitación de los recursos públicos, y no de cualquier otro"; y le remarca que en ningún ministerio hay "un conocimiento tan profundo de la estructura de salarios y de las consecuencias económicas de cualquier variación como en Economía y Hacienda". 

Almunia y la corrupción socialista

Joaquín Almunia es otro de los ministros que escribe a su presidente. Lo hace después de salir del Ejecutivo, el 18 de diciembre de 1992, para sugerir a González que puede aprovechar los casos de corrupción que rodean al Gobierno socialista como una oportunidad. Le recuerda que "la corrupción es un tema estrella, al que no se puede responder desde actitudes defensivas. Y no todo el mundo – incluso entre nosotros – puede pasar a la ofensiva".

El extitular de Trabajo y Seguridad Social anima a González a dar un paso al frente: "Tú sí, tienes margen de credibilidad más que suficiente para eso. Pero la gente quiere además que les ayudemos a diferenciar entre responsables de la corrupción y víctimas de la difamación". 

Las críticas de Maravall por la política de comunicación

José María Maravall, que fue ministro de Educación y Ciencia, escribe a Felipe González para reprocharle varias cosas. En una larga misiva fechada el 30 de julio de 1984 critica la decisión de haber emitido deuda por 440.000 millones de pesetas para sanear los 17 bancos de Rumasa y, a continuación, entregárselos a la banca. También le recuerda la "elevada tasa de desempleo, tal vez incrementada del 16 al 20%, tal vez en unos 400.000 parados más" y el incremento del "tráfico de heroína". Son los debes del Gobierno socialista. 

Pero Maravall también destaca éxitos y le pide a González que los explote en términos de imagen. "No creo que haya habido en la historia política contemporánea de España ningún dirigente político, ninguno, que haya conectado tan profundamente como tu conectas con la gente", le alaba. A continuación le señala: "Creo que la reorientación debe afectar a la oficina del Portavoz del Gobierno, pero también a los diversos puntos desde donde se transmite información sobre políticas gubernamentales. Me refiero a las Oficinas de Prensa de los Ministerios y de organismos públicos (INI, Telefónica, etc.), donde existe una gran dispersión y falta orden y coordinación".

"Te hago estos comentarios porque creo que no podemos decir, en efecto, que el Gobierno tenga política informativa, lo que pienso que debería corregirse. Te he expresado con frecuencia dudas sobre el papel que desempeñan tanto la Oficina del Portavoz como el Gabinete. Tu liderazgo es clave para expresar el "hilo conductor" del Gobierno, sin duda. Pero para esa tarea es también importante que Alfonso [Guerra] refuerce su presencia constante (que deje eso que en inglés se llama 'Low Profile' (perfil bajo); que la dirección del partido se haga más "agresiva", coja más "mordiente"; que la Oficina del Portavoz y el Gabinete informen y sinteticen", añade Maravall. Por aquel entonces el portavoz del Gobierno era Eduardo Sotillos.

Los nombramientos de Fernández Ordóñez y de Chaves

En dos cartas enviadas a González por otros dos de sus ministros -Francisco Fernández Ordóñez, titular de Hacienda y de Exteriores, y Manuel Chaves, de Trabajo y Seguridad Social- se le envía información sobre nombramientos. El primero comunica al presidente la necesidad urgente de tramitar la incorporación de los funcionarios españoles a las distintas instituciones europeas y el segundo le consulta sobre los nombramientos de César García García como director general de Régimen Económico de la Seguridad Social y de Pedro de Eusebio Rivas como director general del Instituto Nacional de Empleo. El jefe del Ejecutivo debía estar informado de todo.

Ernest Lluch, que fue ministro de Sanidad antes de ser asesinado por ETA, le explica a Felipe González las raíces económicas y culturales de la banda terrorista. En una misiva fechada el 5 de septiembre de 1988, Lluch escribe que "las más recientes levas de ETA provienen de zonas suburbiales recientes donde en malas condiciones viven inmigrados vascos (con otros que no lo son) provenientes de zonas metropolitanas. Zonas semejantes a las que vieron aparecer el GRAPO, por lo que estamos ante una cierta 'grapización' de ETA. La cuadrilla continuará jugando aquí un papel de difusión".

Javier Solana, por su parte, también le plantea a González su inquietud por la celebración de los Juegos Olímpicos en Barcelona. En una carta que data del 19 de febrero de 1985, el titular de Cultura explica al presidente que lo ideal es impulsar las negociaciones con Ayuntamiento de Barcelona y Generalitat de Cataluña para impulsar el evento. Y le pide "en el Presupuesto de 1986 habría que contemplar algunas partidas destinadas al proyecto".

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