Pendiente de turismo y automoción

Cataluña afronta el 14-F abocada a una recuperación lenta por detrás de Madrid

Sólo con un Govern estable habrá opciones para aprovechar la capacidad productiva latente en el territorio a partir de los cerca de 30.000 millones de Fondos UE que puede recibir en la nueva legislatura.

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Las consecuencias económicas de la pandemia han venido a conformar la tormenta perfecta sobre la economía catalana que, pese a ser desde siempre una de las más fuertes de España, ha visto como la debacle sobre el turismo y la industria hacían mella en su crecimiento y le dejaban por debajo de la media nacional en los últimos años. Los dos pilares que sustentan a Cataluña dependerán en los próximos años de la capacidad de atraer una buena parte del fondo UE Next Generation para hacer borrón y cuenta nueva sobre la legislatura convulsa que ahora se cierra y recuperar el dinamismo perdido.

La economía catalana cerró el año pasado con un 11,4% de caída de su PIB, lastrada tanto por las restricciones económicas de la pandemia como por una trayectoria de incertidumbre política que ha frenado las inversiones y a permitido que Madrid le diera el ‘sorpasso’ y le quitara hace un año el trono de mayor economía regional española, con algo más del 19% del total nacional que ambas superan. Todos los análisis apunta ahora que, para volver a esa 'pelea' con visos de ganarla, todo dependerá de la conformación de un Govern estable en la Generalitat, que ofrezca seguridad jurídica a la inversión exterior y sepa aprovechar los cerca de 30.000 millones que Cataluña puede promover para proyectos de innovación en su territorio de la mano de las ayudas de Europa.

El problema económico catalán es que el virus le ha pillado en horas bajas, tras un ‘impasse’ político independentista que les puede costar entre un 1% y un 2% de su PIB, según las estimaciones de las principales entidades financieras. La licitación pública ha estado prácticamente paralizada desde la declaración de la DUI y la huida de Puigdemont, hasta el punto de que la reflexión más manida por los economistas es que “la gente quiere más gestión y menos cuento de una vez por todas”, señalan desde una escuela de negocios catalana.

Si hay algo en lo que todos los analistas económicos están de acuerdo sobre Cataluña, es que cualquier bloqueo político u opción extremista en la Generalitat que surja de las elecciones de este domingo será la peor opción para que recupere su economía. El ‘escarceo’ con el independentismo del 1-O ha generado más de tres años de salida de empresas de Cataluña y ha sido un freno para la inversión productiva, especialmente cebado en el automóvil, que ha estancado la economía catalana. El cierre de Nissan ha sido un varapalo que se puede llevar por delante a 3.000 empleos directos, de los cerca de 85.000 que se estima que la comunidad va a perder entre 2020 y 2021 a causa de la pandemia.

Solo la fuga de 4.250 empresas (saldo neto) desde 2017 a 2020 y la falta de inversión productiva se han llevado ya por delante casi un tercio de los ingresos brutos de las empresas. Esta misma semana, BBVA Research advertía en su informe de previsiones para Cataluña que, además de la recuperación del consumo y del turismo, una de las ventajas que la comunidad tendrá para aprovechar la recuperación por la vía de los fondos europeos será el aprovechamiento de la capacidad industrial instalada y no utilizada, en sectores clave de las manufacturas, como el textil, el químico y los componentes de automoción.

 Esa será además la forma de recuperar el nivel exportador de Cataluña, una vocación clave de su economía que ya sirvió para superar la anterior crisis financiera y que ahora puede volver a hacerlo, aunque eso dependerá en gran medida de la vuelta a la actividad de los mercados exteriores, sobre todo los de la UE.

​Todo depende de los turistas

El turismo es el 15% de la economía catalana, pero todos sus sectores adyacentes -hoteles, bares, viajes, etc.- son los más azotados por el parón que el virus ha generado en el consumo doméstico y la movilidad. Los casi 20 millones de turistas que recibe Cataluña cada año, es su papel de líder del sector por ingresos en España, no llegaron a cuatro en 2020 por el azote que el virus está dando tanto en las provincias catalanas, como en sus principales mercados emisores, como Reino Unido, Francia y Alemania.

Si la propia Comisión Europea señalaba esta semana que el turismo es la clave para que España lidere el crecimiento en la recuperación en ciernes, más importante es ese proceso en el caso de la locomotora turística de Cataluña, seguida de cerca por Baleares y Canarias. La reactivación de Vueling y el aeropuerto de El Prat, como hub internacional serán una de las claves de bóveda para que el turismo se recupere, pero la tercera y, previsiblemente, cuarto ola de contagios puede retrasar su efecto multiplicador, como ha ocurrido hasta ahora. La clave, como en todo, está en la capacidad que la campaña de vacunación en marcha tenga para frenar la pandemia, algo en lo que será fundamental la coordinación del nuevo Govern que salga de las urnas con el Ejecutivo de Madrid y con las autoridades europeas. 

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