Domingo, 08.12.2019 - 00:14 h
Encalló contra unas rocas

Así quedó el buque Turia: el casco está destrozado y la factura será millonaria

El cazaminas de la Armada estuvo a punto de hundirse en La Manga mientras intentaba encontrar en el mar el avión de la Patrulla Águila siniestrado.

Astilleros de Navantia en Cartagena
Así quedó el buque Turia: el casco está destrozado y la factura será millonaria

La factura de la reparación del cazaminas Turia va a ser millonaria. La Armada, en colaboración con Navantia, está analizando los daños en el buque militar que encalló con violencia contra unas rocas en el Mediterráneo mientras participaba en el operativo de búsqueda del avión C-101 de la 'Patrulla Águila' en el que falleció el comandante Marín. La primera inspección arroja graves daños en el caso de un buque que estuvo a punto de hundirse. La Información ofrece imágenes del estado de una embarcación con casi diecinueve años de servicio en las Fuerzas Armadas.

Lunes 27 de agosto. Pasadas las 7.30 horas, el cazaminas Turia, que había recibido la orden de buscar sin descanso el C-101 siniestrado, sufrió un fuerte impacto que sorprende a toda la dotación. Inmediatamente saltó la alarma en el buque: estaba entrando agua a raudales por una vía de grandes dimensiones. El casco se había destrozado contra una escollera artificial. Rápidamente se inundaron varios compartimentos. El comandante dio orden de hacer entrar en varada controlada para tratar de salvar la embarcación y evitar que se hundiera a apenas unos metros de la playa. Esa decisión evitó males mayores.

Astilleros de Navantia en Cartagena
El cazaminas Turia ha sufrido numerosos destrozos en el casco.

Han pasado ya tres semanas desde el episodio y hoy ya se pueden avaluar los daños. La parte inferior del buque, como se puede observar en las imágenes, se encuentra completamente inservible. También se han dañado las hélices. Conclusión: el casco del Turia va a tener que pasar por una reparación completa antes de volver a navegar. La decisión será de la Armada, que es la propietaria del buque. Pero, al menos, se evitó los peor, que hubiera supuesto tener que abandonar el buque en pleno Mar Menor y dejar que se hundiera.

Astilleros de Navantia en Cartagena
El cazaminas Turia ha sufrido numerosos destrozos en el casco.

El casco del cazaminas Turia es de fibra. Está fabricado en ese material por, precisamente, el tipo de trabajos que realiza este buque especializado en la búsqueda de artefactos explosivos bajo el agua. Se diferencia así de un buque de asalto, por ejemplo, cuyo casco es de acero. Por ser de fibra, precisamente, el casco del Turia se ha partido y se han abierto las vías de agua.

Astilleros de Navantia en Cartagena
El cazaminas Turia ha sufrido numerosos destrozos en el casco.

¿Qué ocurrió aquella tarde para que el cazaminas encallara en un lugar que debería conocer perfectamente? El Turia dispone de un sonar capaz de saber cómo es el fondo marino. El dispositivo estaba desconectado. Consecuencia: el Turia navegó "a ciegas" por unas aguas como las del Mediterráneo, caracterizadas por su escasa profundidad. Estaba buscando un robot submarino, el ROV Pluto Plus, por lo que, según fuentes militares, ese fue el motivo por el que se acercó tanto a la orilla y sin el sonar encendido.

La dotación cuenta, no obstante, con una carta náutica en la que, según ha podido comprobar La Información, aparece cartografiada la escollera. Aún así, el buque encalló y Defensa llegó a barajar la opción de dejar que se hundiera. Hay que recordar que otra embarcación de la Armada resultó dañada durante la crisis del chapapote por el 'Prestige'. Entonces, un buque de asalto anfibio chocó contra el fondo marino en la bahía de Santander.

El dato

Las características del Turia

El Buque de Medidas Contraminas (MCM) Turia (M-34) es el cuarto cazaminas de la clase Segura (o serie M-30) y cuenta con un avanzado sistema de localización de artefactos y objetos bajo el mar, gracias a su sonar VDS AN/SQQ-32 SP y a su robot submarino operado por control remoto ROV Pluto Plus. Fue construido por la Empresa Nacional Bazán de Cartagena y fue entregado a la Armada el 16 de octubre de 2000.

Tras el percance del Turia, Defensa ha tenido que contratar a una empresa privada para intentar 'salvar' el cazaminas varado, según informó La Verdad. Un sobrecoste en el que va a incurrir el Ministerio mientras, por otra parte, despide a los militares que tienen un contrato con las Fuerzas Armadas cuando cumplen 45 años. A ello hay que sumar la reparación en los astilleros de Navantia en Cartagena, que fuentes militares sitúan en varias decenas de millones de euros.

Los errores en la tragedia del comandante Marín

El accidente que le costó la vida al comandante Marín estuvo caracterizado por los errores que cometió el Ministerio de Defensa en unos momentos críticos para familiares y compañeros. Minutos antes de las 12 de la mañana del lunes, y más de tres horas después de que el avión C-101 de la Patrulla Águila se estrellara contra el mar, el equipo de Robles emitió un comunicado en el que afirmaba que, efectivamente, "el piloto ha podido eyectarse antes de que el avión se estrellara contra el mar y, en este instante, se está procediendo a su rescate por las embarcaciones de salvamento". Ninguna de las dos afirmaciones era cierta.

El Ministerio, por tanto, no había comprobado nada ni se había garantizado que el comandante Marín pudiera haberse librado del brutal golpe contra el agua. No hubo protocolo y se hizo una afirmación desde medios oficiales que provocó el desconcierto en las Fuerzas Armadas.

¿Por qué Defensa dio por seguro que el comandante había podido eyectarse? Fuentes cercanas a la investigación apuntan que en el gabinete de Robles se dio por buena y se asumió esa versión porque llegó desde la Academia General. En Madrid no se comprobó nada. ¿Y por qué de San Javier salió esa afirmación que no era verdad? Según las mismas fuentes, por los detalles que ofrecieron tanto Salvamento Marítimo como testigos presenciales, quienes observaron que algo se desprendió del C-101 previo al impacto. Creyeron que era el piloto eyectándose. Pero nada se confirmó y eso llevó a cometer el grave fallo de comunicación.

​El descontrol se adueñó entonces de un Ministerio que emitió un comunicado con algo que no podía demostrar. La realidad desmintió inmediatamente a Defensa ya que, como consecuencia del fuerte oleaje, comenzaron a llegar a la playa partes del avión siniestrado. En ese momento se confirmó lo peor: el hallazgo de restos humanos. El gabinete de Robles no tuvo más remedio que reconocer su error pasadas las 13:30 vía nuevo comunicado: "A falta de confirmación de la autoridad forense respecto a los restos aparecidos, todo hace indicar que el piloto ha fallecido".

A las 18 horas Defensa hacía oficial el nombre del piloto que perdió la vida: "El comandante Francisco Marín Núñez, del Ejército del Aire, ha fallecido hoy tras sufrir un accidente cuando realizaba un vuelo de instrucción desde la base aérea de San Javier (Murcia)". El jueves, por cierto, se celebró el funeral del comandante Marín en la más estricta intimidad.

Evacuación del cazaminas Turia.
Evacuación del cazaminas Turia la tarde en la que encalló en La Manga / LI

Una vez asumido el fallo, Defensa dio orden de trabajar sin descanso para encontrar los restos del C-101 siniestrado. Es entonces cuando entró en escena el cazaminas Turia... hasta que encalló contra las rocas.

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