Domingo, 20.10.2019 - 04:26 h
Debate interno en el partido

Ciudadanos exige bajar los impuestos, se pliega a pactar con PP y PSOE y veta a Vox

La Ejecutiva naranja levanta el cordón sanitario a los socialistas y se define como un partido liberal y centrado que intentará pactos a dos.

El presidente de la formación naranja, Albert Rivera, durante el acto de cierre de campaña que han celebrado esta tarde el parque Alfredo Kraus en Madrid. EFE / Paolo Aguilar.
Cs exige bajar los impuestos, se pliega a pactar con PP y PSOE y veta a Vox / EFE

Ciudadanos ya ha fijado sus condiciones para los pactos de Gobierno. La Ejecutiva naranja ha decidido que su socio preferente es el PP, pero también se ha abierto a pactar con el PSOE, con una serie de condiciones, eso sí. La formación de Albert Rivera levanta así ese 'cordón sanitario' que ha defendido durante toda la campaña contra los de Pedro Sánchez y abre la puerta a negociar a varias bandas los futuros gobiernos autonómicos y municipales.

La Ejecutiva de Cs ha zanjado el debate interno sobre los pactos con una decisión salomónica: el PP es el principal aliado de cara a solucionar las diferentes gobernabilidades, pero el PSOE también podría convertirse en aliado si los dirigentes autonómicos y locales socialistas asumen determinadas condiciones. Los naranjas negociarán, por tanto, de manera conjunta con ambas formaciones de cara a cerrar los futuros ejecutivos.

Las condiciones que ha puesto Cs a los socialistas son claras. En primer lugar, los dirigentes naranjas exigen una "bajada de impuestos donde Cs sea decisivo" a la hora de formar Gobierno. Quieren ser "dique de contención" ante una subida de las tasas que, según dicen, preparan Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. También piden que sus futuros socios apuesten por una defensa clara de la Constitución.

Ciudadanos ha concluido en su Ejecutiva que la apuesta es por políticas liberales y centradas, de ahí todas estas conclusiones sobre los pactos que se desarrollarán a partir de los próximos días en todo el país. Es un claro gesto hacia sus socios europeos. E, incluso, no descartan ocupar alguna presidencia autonómica: "No demos por hecho que Ciudadanos no vaya a gobernar ninguna comunidad autónoma", ha afirmado José Manuel Villegas, número dos de Albert Rivera en la rueda de prensa posterior al cónclave naranja.

Veto claro a Vox

Lo que también tienen claro en Cs es con quién no se van a sentar: Vox, Podemos y nacionalistas. Descartan, así, fórmulas a tres como la que se produjo para conformar el Gobierno de Andalucía y que este mismo lunes está viviendo una profunda crisis tras la enmienda a la totalidad que va a presentar la formación de Santiago Abascal a los Presupuestos. Hay que recordar que el PP ha apostado este mismo lunes por negociaciones a tres, con Cs y Vox.

La decisión de vetar a Vox pone en riesgo el cambio de color de algunos gobiernos. Por ejemplo, el de Madrid capital, que podría provocar que Manuela Carmena repitiera como alcaldesa. El secretario general de Cs se ha manifestado al respecto en estos términos: "Vox tendrá que votar si le parece bien el acuerdo -entre PP y Cs- o si prefiere que gobierne Manuela Carmena".

"No va a haber mesas en las que esté Vox", ha añadido Villegas explicando que se puede dar la foto de algún dirigente de Ciudadanos sentado con algún líder de Vox para explicar los acuerdos de gobierno que previamente se han llegado con el PP. 

El díscolo Garicano y la batalla por Barcelona

Villegas no ha querido entrar en la polémica originada por el cabeza de lista de Cs a las europeas, Luis Garicano, que se ha abierto a negociar un acuerdo para que Ada Colau se convierta en alcaldesa de Barcelona. La Ejecutiva naranja, en cambio, ha asegurado que su apuesta es el socialista Jaume Collboni. El secretario general ha afirmado que las deliberaciones de la dirección son secretas y, por tanto, no ha explicado cómo se ha desarrollado el debate interno.

Respecto a la posibilidad de que tres concejales de la marca de Manuel Valls en la ciudad condal puedan convertir en alcaldesa a Colau, Villegas tampoco ha querido pronunciarse y ha advertido que lo que realmente les preocupa es un acuerdo entre ERC y Barcelona en Comú que haría a Ernest Maragall tomar el bastón de mando.

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