Jueves, 22.02.2018 - 17:59 h

"Campoamor defendería a las mujeres con la palabra y el sentido común"

Clara Campoamor antepuso la lucha por la igualdad de total de la mujer frente a los criterios de oportunidad de su partido".

Clara Campoamor, abogada y diputada desde 1931 a 1933.
Clara Campoamor, abogada y diputada desde 1931 a 1933.

En 2018 se cumplen 83 años desde que la mujer ejerció por primera vez su derecho al voto. Concretamente, las elecciones tuvieron lugar el 19 de noviembre de 1933. En esos comicios, fue la CEDA, (Confederación Española de Derechas Autónomas), quien se hizo con el poder durante los tres años siguientes.

Dos años antes (en 1931), el Congreso debatió si se otorgaba o no a la mujer el derecho al voto. Clara Campoamor fue la principal impulsora del 'sí', jugándose su carrera política, e, incluso, su propia vida. Algo que "no le importó", según asegura Isaías Lafuente, periodista y escritor, autor del libro Clara Campoamor. La mujer olvidada.

"Clara Campoamor estaría ochenta años después tal y como estaba hace ochenta años. Antepuso la lucha por la igualdad total de la mujer a los criterios de oportunidad de su partido", declara Lafuente. Y es que, aunque muchos piensen lo contrario, no fue Clara quien luchó contra el Partido Radical de Lerroux (partido al que pertenecía), sino que fue todo el partido quien se desmarcó de su ideología inicial, ya que en sus estatutos estaba otorgar a la mujer el derecho al voto.

El principal argumento que utilizaron los diputados para no conceder ese derecho fue que la mujer siempre iba a estar influenciada por el marido, el cura o el obispo, y por lo tanto, fueron algunos partidos de izquierda los que se opusieron a este sufragio. Algo que utilizaron en contra de Campoamor, cuando en las elecciones de 1933 triunfó la CEDA.

"Muchos la acusaron cuando vieron que la derecha ganaba las elecciones, pero nadie vino a pedirle perdón cuando, en los comicios de 1936, ganó el Frente Popular, una coalición de izquierdas. Clara siempre defendió que el voto de la mujer sería como el del hombre: neutro, de derechas o de izquierdas, y que no iba a dirigir la ideología de las Cortes. Así es la democracia, aunque en esa época no lo tuvieran muy claro", argumenta el periodista."No protestaría como lo hacen las feministas de ahora"

Aunque para muchas cosas, ochenta años no son nada, los movimientos feministas han evolucionado en cuanto a forma, pero no tanto en cuanto a fondo, y eso se ve principalmente en sus formas reivindicativas

Isaías Lafuente considera que Clara Campoamor no protestaría en la actualidad como lo hacen determinados grupos feministas, sin entrar a valorar cuál es el mejor o el peor método, sino que seguiría haciéndolo tal y como lo hacía en los años treinta."Utilizaría la palabra, tenía un sentido común y un sentido de la justicia extraordinario. Su principal arma era la palabra, y en la actualidad lo seguiría siendo".

En este sentido, cabe destacar la diferencia que existe entre los debates políticos de aquella época y la que estamos viviendo. Los discursos, los debates parlamentarios se hacían sin papeles, algo impensable para los políticos de hoy en día, que, incluso, traen escrita la contrarréplica sin saber lo que les van a contestar tras su intervención.

"Los discursos de Clara Campoamor eran textos que ella pronunciaba sin leer, que no estaban escritos en ningún sitio. Si se ve la transcripción, lo primero que piensas es que están muy estudiados, muy interiorizados y muy preparados. Sí que es verdad que ella los tenía muy interiorizados, pero no le hacía falta leer ningún papel para comunicarlos", expresa Lafuente.

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