Domingo, 22.09.2019 - 17:07 h
Así ha sido la investigación

Laura Luelmo pudo morir de un golpe contra el suelo la noche que desapareció

La Guardia Civil confirma la agresión sexual, que "con toda probabilidad fue en el campo". Su cuerpo apareció semidesnudo. 

Zona donde se localizó el cuerpo de Laura Luelmo.
Laura Luelmo pudo morir de un golpe contra el suelo la noche que desapareció. / E.P. 

La Guardia Civil considera que Laura Luelmo, la joven profesora de 26 años asesinada en El Campillo (Huelva) por Bernardo Montoya, cree que murió la noche del día 12 de este mes, el mismo día que desapareció, y que su agresor la llevó a su casa, donde la golpeó contra el suelo.  Los investigadores de la Guardia Civil no confirman si salió con vida del domicilio de éste pero sí creen que no pasó la noche del 12 al 13 en esa casa. Estos detalles aún están a la espera de los datos concluyentes de la autopsia.

El coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva, Ezequiel Romero, y el teniente coronel de la Unidad Central Operativa (UCO) Jesús García Fustel, han desvelado los detalles sobre la investigación desarrollada para esclarecer el crimen. La atacó cuando regresaba de la compra y Bernardo fue siempre un sospechoso "con mayúsculas". Los investigadores han encontrado parte de esta compra en casa del presunto homicida, donde también se hallaron restos de sangre de la víctima y del presunto asesino en una fregona que éste habría utilizado para limpiarla.

Empiezan relatando que se supo que estaba desaparecida tras la denuncia de su padre y "casi al mismo tiempo la dueña de la casa donde recibía llamó a la Guardia Civil para pedir que mandaran una patrulla para ver si estaba dentro".  Automáticamente los agentes se personan en la casa y "entran junto a la señora. Ahí observan que no hay ningún movimiento de robo".  Laura desapareció el pasado 12 de diciembre "y el día 13 se puso la denuncia". Relatan que el día anterior había contactado con su pareja "por última vez" y le comentaba en un mensaje "que no sabe si se iba a ir andar porque hacía viento". 

Ya el día 14 entran en su casa y a partir de ahí se percibe "algo raro". Se enfrentan a la situación desde la búsqueda "por si se ha perdido" como desde la "investigación".  Cuando entran en la casa el padre y su pareja junto a la Guardia Civil echan en falta las zapatillas de deporte y unas mallas "lo que hacía que la posibilidad de que se había ido a andar era posible". Laura "no podía salir a correr". 

Bernardo, el primer vecino que aparece

A continuación relatan que mientras los agentes están en la casa se ve a un vecino "salir con unos objetos". Es Bernardo. Al preguntarle si conocen a su vecina aseguró que "nunca la ha visto y no la conoce y no sabía que vivía nadie". Para vigilarle dejan una patrulla "para vigilar la casa" y no quitarle ojo. Tras conocer sus antecedentes "pensamos que era un sospechoso con mayúsculas". 

Empieza la búsqueda

​Al mismo tiempo que buscan a Laura Luelmo el sábado día 15, el equipo de agentes pide geolocalizar su teléfono móvil. "Al principio lo sitúa en el norte de El Campillo pero al no ser una zona llana la certeza podía no ser muy elevada", señala. Aún así la búsqueda de la joven se vuelca en esa zona "tanto profesionales como todos los vecinos involucrados". 

Peinaron la zona donde estaba el cuerpo pero no lo vieron

La noche del sábado los agentes ya localizan el Alfa Romeo negro de Bernardo Montoya en Cortegana, una localidad próximo a El Campillo. Los agentes tienen imágenes de que se dirigía dirección Sevilla. Ya el domingo 16, la zona noroeste de El Campillo donde luego apareció el cuerpo de Laura, "se peinó, pero no se vio el cuerpo". Relata Romero que pudo deberse a que "hasta que no se estaba a metro y medio del punto no se veía el cuerpo". 

Intentó volver a su casa a escondidas

El mismo jueves día 13 por la noche detalla el agente que unos vecinos vieron a "Bernardo volvió andando a su casa en El Campillo "y declararon que iba ocultándose pegado a la pared y al llegar a una esquina miró dos veces y al ver a los agentes se dio la vuelta". Se estrecha el cerco hacia él. 

Laura estaba desnuda de cintura para abajo

El domingo por la tarde conocieron que tenía un familiar en Palos y "le pusimos un seguimiento permanente que en su momento se llegó a pedir refuerzos que llegaron desde Madrid". Con Bernardo vigilado, fue un "señor de la Cruz Roja el que divisó unas prendas y llamó a la central". Fue una patrulla del Seprona "quien vio el cuerpo de Laura boca abajo y desnudo de cintura hacia abajo. La cabeza estaba tapada, no se la veía". 

Ya la mañana del martes los equipos de seguimiento observan que Bernardo Montoya sale con su vehículo. Le siguen. Pasa por Huelva, visita el hospital Juan Ramón Jiménez para ir al servicio y vuelve a El Campillo "pero antes de llegar se mete por un camino de tierra, detiene el vehículo y adentra en el campo. Ante esta situación el equipo de seguimiento lo detiene". En su declaración, "y tras contarnos un cuento difícil de creer, se autoinculpa". 

Confesión

"Montoya nos manifiesta que cuando introduce a Laura en su casa le ata las manos por detrás, le pone una cinta en la boca para que no grite y la tira al suelo. En un momento, Montoya va a retirar un objeto de la entrada de su casa y cuando vuelve Laura se levanta y le da una patada en el costado y según él, nos dice que es cuando se cabrea y la golpea", ha explicado el coronel Ezequiel Romero.

De hecho, el presunto asesino "acudió a un centro de salud por un golpe en las costillas" dos días después de la desaparición de la profesora, lo que hizo incrementar las sospechas de los investigadores sobre Montoya, que ya era un "sospechoso con mayúsculas" en ese momento, aunque la Guardia Civil ha admitido que, al inicio, cuando lo que se investigaba era la desaparición de la joven, no había indicios con "carga probatoria" contra él.

Los investigadores consideran que la joven estaba inconsciente en el momento de su fallecimiento. "Lo tendrán que decir los forenses, pero tras ver el cadáver no me cabe ninguna duda de que no estaba consciente por la posición que tenía", ha destacado.

La compra de Laura, en casa de Bernardo

Cuando registran la casa de Bernardo encontramos "objetos adquiridos en el supermercado por Laura". Encuentran un ticket fechado en el día 12 del supermercado: media docena de huevos, dos botellas de agua y una bolsa de patatas "que se comió el asesino confeso". También detectan restos de sangre de Laura y en la fregona de ambos, lo que quiere decir que Laura estuvo en su casa poco tiempo, la introdujo en el maletero y la llevó al lugar donde la encontramos". 

¿Cuándo murió Laura?

"La noche del 12 al 13, antes de que se produzca la denuncia, Laura no está en la casa de Bernardo", aseguran. Sobre la hipótesis de si sigue viva cuando llega la denuncia "no tenemos los datos de la autopsia finalizada".  Los agentes creen que murió la noche del día que desapareció. "No me cabe ninguna duda de que en el lugar donde apareció no tuvo sufrimiento", dicen.  Creemos que la golpeó contra el suelo "y así lo ha manifestado él", dentro de su casa. La hipótesis sobre la agresión sexual es que "la hace en el campo porque se asusta y se la lleva allí". 

Justifican no haber hecho un registro 

Según ha dicho el Teniente Coronel García, habría sido posible hacer un registro voluntario en el domicilio de Montoya, pero tenían que "valorar bien" lo que hacían. "Y si la tuviera en otro sitio, ¿el que pusiéramos el foco podría haberla puesto en peligro?", se ha preguntado.

Tal y como han relatado, la Guardia Civil hizo un seguimiento a Bernardo Montoya, hasta que el día posterior al levantamiento del cádaver, hizo un movimiento extraño y fue detenido. Ese mismo día, la Benémerita encontró restos de sangre de la joven y su presunto asesino en el domicilio de éste.

El comandante Ezequiel Romero también ha aclarado que la joven no estaba corriendo en el momento de su desaparición, tal y como se apuntaba, al tenerlo prohibido por prescripción médica.

Diana Quer y Gabriel Cruz

En la investigación sobre la desaparición y asesinato de Laura Luelmo, participó el mismo equipo de la Guardia Civil que resolvió los asesinatos de Diana Quer y del pequeño Gabriel Cruz. Laura Luelmo desaparició el 12 de diciembre en la localidad onubense de El Campillo, adonde se había mudado pocas semanas antes para trabajar en un instituto de Nerva.

La joven fue vista por última vez ese día cuando salió a correr por la localidad. A partir de ese momento, se montó un dispositivo para dar con ella ante la posibilidad de que hubiera sido raptada e incluso agredida.

Cinco días después se confirmaron los peores presagios, ya que el cadáver de la profesora fue encontrado semidesnudo entre unos arbustos en un sendero cercano al kilómetro 166 de la carretera nacional N-435 Huelva-Badajoz.

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