Lunes, 21.05.2018 - 15:14 h
Espectáculo cósmico

Cómo ver las Táuridas y las Leónidas, las lluvias de estrellas del mes de noviembre

El viernes 10 y el sábado 11 es el pico álgido para disfrutar de la primera lluvia de meteoritos. Las Leónicas llegarán el 17 de noviembre. 

Leónidas
Leónidas

Los observadores del cielo se preparan para recibir dos importantes lluvias de meteoritos este mes: las Táuridas, con pico el 10 y el 11 de
noviembre, y las Leónidas, el 17 de noviembre.

Estos fenómenos se producen cuando la Tierra, en su viaje alrededor del Sol, se encuentra con corrientes de escombros de cometas o, ocasionalmente, asteroides. Las partículas de los desechos se estrellan contra la atmósfera del planeta y se queman, produciendo un meteoro o "estrella fugaz".

Las Táuridas, llamadas así porque parecen irradiar desde la constelación de Tauro, llegará a su punto máximo el viernes y el sábado
(10 y 11 de noviembre), mientras que la luna se encuentra en su fase menguante. El mejor momento para ver este evento es alrededor de la
medianoche. 

Esta lluvia tiene la característica de que presenta bólidos muy brillantes, conocidos como 'bolas de fuego', que "en vez de un destello, llegan a crear una traza en el cielo".

Se cree que forman parte del cometa 'Eckne', que tiene un periodo de 3,3 años, que a su vez puede provenir de "un objeto más grande que se fragmentó y tiene una distribución de partículas muy amplia", lo que provoca que la Tierra atraviese esa órbita durante más tiempo y la lluvia estelar dure más.

Además, existen varias familias de Táuridas, entre las que destacan las del norte y las del sur, por lo que no hay un día de mayor actividad definido.

Estos meteoros cuentan con dos ventajas sobre otros fenómenos similares y es que no es necesario esperar hasta la madrugada para verlas, sino que únicamente tiene que ser de noche, porque Tauro sale pronto y no se necesita ningún material técnico adicional para contemplarlas bien.

Así, cualquier momento de oscuridad es más o menos igual de bueno para verlas, siempre y cuando se evite la luna y se busque la ubicación con la menor contaminación lumínica posible.

La recomendación de los expertos es mirar a vista desnuda. No hace falta observar el cielo de ninguna manera especial porque las estrellas fugaces aparecen en cualquier parte del firmamento, hay que mirar sin nada que bloquee el campo de visión para poder ver cuanto más cielo mejor.

El otro espectáculo cósmico son las Leónidas, que irradian desde la constelación de Leo, alcanzarán su punto máximo el 17 de noviembre. El pico de esta 'lluvia' es un momento ideal para los observadores del cielo, ya que la luna no estará presente en el cielo.  

Las Leónidas es la lluvia de meteoritos más rápida debido a que suelen viajar hacia nosotros en el momento de entrar en nuestra atmósfera. Llegan a alcanzar los 210.000 kilómetros por hora.

Este año, sin embargo, se espera que produzca meteoros débiles, a una tasa de alrededor de 10 por hora. Los meteoros llegarán a su punto
máximo en el ecuador de la madrugada. La fuente de este evento es el cometa Tempel-Tuttle, que tiene un núcleo de 3,6 kilómetros. Su órbita en torno al Sol tarda 33 años en volver al punto de máximo acercamiento a nuestra estrella.

55p/Tempel-Tuttle recibe el nombre de sus descubridores, Ernst Tempel y Horace Tuttle, quienes situaron este cuerpo celeste en 1865 y 1866, respectivamente. La letra P, se antepuso para indicar que se trata de un cometa periódico.

La lluvia de las Leónidas varía mucho de un año a otro. Suele se más activa los años en los que el cometa Tempel-Tuttle pasa cerca del Sol. Entonces pueden convertirse en una auténtica tormenta de meteoros.

La observación de las Leónidas en el siglo XIX, en particular la tormenta de 1833, tuvo un gran impacto en el estudio de los meteoros (que hasta entonces se consideraban fenómenos atmosféricos). Hace exactamente 50 años, en 1966, se contabilizaron más de 100.000 meteoros por hora. Habrá que esperar al próximo paso del perihelio del Tempel-Tuttle, en el año 2031, para ver otra gran tormenta de ese estilo.

La Tierra se cruza con estas nubes de partículas varias veces al año. Estas partículas arden al entrar en contacto con nuestra atmósfera formando lo que conocemos como lluvia de estrellas. Ocasionalmente los objetos más grandes (como rocas o guijarros) pueden producir una bola brillante de fuego que se mueve a menor velocidad y deja un rastro de humo.

Temas relacionados

Ahora en portada

Comentarios