Condenado a 20 años por asesinar a su pareja después de unos juegos sexuales

  • La Audiencia de Alicante ha condenado a veinte años de prisión a un joven por asesinar a otro, su pareja sentimental, cuando este se encontraba atado y vendado después de realizar ambos unos juegos eróticos-sexuales en un chalé de Jávea (Alicante), según la sentencia dada a conocer hoy.

Alicante, 30 mar.- La Audiencia de Alicante ha condenado a veinte años de prisión a un joven por asesinar a otro, su pareja sentimental, cuando este se encontraba atado y vendado después de realizar ambos unos juegos eróticos-sexuales en un chalé de Jávea (Alicante), según la sentencia dada a conocer hoy.

Además, el condenado deberá indemnizar a los padres de la víctima con 90.000 euros para cada uno de ellos y a sus dos hermanas con 45.000 euros para cada una de ellas.

El tribunal considera probado que el acusado mantenía desde 2007 una relación sentimental con la víctima, con quien convivía en el citado chalé.

Según la resolución judicial, en la tarde-noche del 2 de julio de 2010 y a primeras horas del día siguiente, el procesado y su compañero sentimental se dirigieron a un pub de la zona de 'El Arenal', del municipio de Jávea, donde ambos consumieron alcohol y cocaína.

Tras mantener unas ligeras desavenencias, al parecer por motivos de celos, regresaron al domicilio en torno a las tres de la madrugada del 3 de julio, donde continuaron consumiendo cocaína.

En la vivienda decidieron tener relaciones sexuales en el dormitorio que compartían, en las que el condenado ató las manos de su pareja con un cordón de albornoz y le vendó los ojos con una camiseta.

En el transcurso de los juegos eróticos-sexuales, la víctima se quedó dormida, lo cual fue aprovechado por el acusado para bajar a la cocina y coger un cuchillo.

Luego subió y se enrolló en la mano derecha una camiseta que había en una silla para asegurarse de que el cuchillo no se iba a resbalar al clavárselo a su pareja y, acto seguido, se dirigió a la cama.

Allí, el fallecido dormía boca arriba con los ojos tapados y las manos atadas, y fue apuñalado en el corazón.

Tras reaccionar la víctima girando su cuerpo a la izquierda y pronunciar el nombre del procesado, éste "continuó asestándole de forma innecesaria y con intención de aumentar su dolor otras once puñaladas en la espalda, hasta romperse el cuchillo, todas ellas cuando aún estaba viva" su pareja, según la sentencia.

Después, el procesado se duchó, se vistió, arrojó el cuchillo ensangrentado al tejado de la vivienda y se marchó, aunque más tarde, sobre las 9.30 horas, telefoneó desde el cabo de San Antonio, en Jávea, a un amigo para confesarle lo que había hecho.

La víctima, de 30 años, falleció a causa de un shock hipovolémico posthemorrágico por heridas cardiacas y pulmonares múltiples.

El tribunal aprecia en el acusado las agravantes de parentesco y ensañamiento, y la atenuante de confesión, así como su intención de matar y la concurrencia de alevosía por, entre otros aspectos, la situación de absoluto desvalimiento en que se encontraba la víctima, que estaba dormida, maniatada y con los ojos tapados.

También señala que el procesado era plenamente consciente de sus actos y que la primera de las puñaladas era por "sí sola mortal de necesidad", dado que "buscó con precisión el corazón y en escasos minutos hubiera producido la muerte, aun cuando (la víctima) hubiera recibido atención médica inmediata".

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