Domingo, 22.09.2019 - 02:31 h

¿Toros a la portuguesa? En España dicen NO: “La esencia del toreo es la muerte”

Los aficionados al toreo no admiten una fiesta nacional incruenta, como ha propuesto el alcalde de Valencia, Joan Ribó.

“En Portugal también matan a los toros, pero no lo hacen a la vista de todos”, explica una experta en tauromaquia.

Los aficionados españoles descartan que en España puedan celebrarse corridas en las que no se mate al toro.

La posibilidad de que el mundo del toro en España acepte celebrar las corridas sin matar al animal, como ocurre en Portugal, es prácticamente nula.

El alcalde de Valencia y miembro de Compromís, Joan Ribó, ha recomendado esta mañana a los aficionados aceptar corridas ‘a la portuguesa’. Es su propuesta ante la manifestación celebrada este domingo en la capital del Turia para defender la fiesta de los toros, y que reunió a importantes figuras del toreo y a miles de aficionados.

“En Portugal también se mata al toro, pero no a la vista de todos”, explica el exdirector de la escuela taurina de Barcelona, hoy cerrada tras la prohibición en 2010 de las corridas en Cataluña, Luis Alcántara. “Nuestra tradición es matar al toro, la muerte está en la esencia desde sus inicios”. Alcántara recuerda que en Portugal también lancean y ponen banderillas al toro para embravecerlo. Solo que, en vez de matarlo en la plaza, lo hacen en los chiqueros, fuera de la vista del público.

Las corridas de toros han consistido siempre en un enfrentamiento entre hombre y animal, donde el destino del toro no es otro que morir, pero no de cualquier forma: hay unas normas muy estrictas, “unos códigos sagrados en los que está presente la lealtad al animal”.Muerte en la plaza o en los chiqueros

Patricia Navarro, responsable de la sección taurina del periódico La Razón, recuerda que estas normas son las que definen la calidad del desempeño del toreo. “Un torero que realiza una faena grandiosa, tanto con la muleta como con el capote, pero que mata mal al toro, no obtiene el triunfo”. El toreo concede mucha importancia a que se produzca una ejecución limpia y rápida, que no haga sufrir innecesariamente al animal.

En esta tesitura, se mide la calidad, el valor y la precisión de un torero “que debe introducir su espada en una superficie muy reducida, casi como una moneda de euro”. Esta superficie descansa sobre una bestia de media tonelada y de una fuerza abismal, por lo que “todo puede ocurrir, incluyendo naturalmente la muerte del torero”.

Para Navarro, “la muerte en una plaza es mucho más digna para el toro que una final oscuro, sin testigos, en los chiqueros de la plaza”, por lo que no se entendería retirar de la fiesta un elemento esencial.

Además, como recuerda Alberto Fernández, periodista aficionado a los toros, “un toro puede ser indultado si se desempeña con tanta bravura que así lo pide el público”. En tal caso, que ocurre muy pocas veces, al animal se le curan las heridas y vive el resto de su vida como semental. “El toro no tiene sentido si no es para morir en la plaza”.Un espectáculo cruel e inmoral

La tradición de la tauromaquia portuguesa incluye espectáculos muy vistosos, que ponen a prueba la habilidad de los toreros, como en el rejoneo, y también la fuerza, como en el forcado. Esta última prueba enfrenta a un grupo de mozos que esperan de pie en la plaza al toro y tratan de sujetarlo.

Los más aficionados al toreo, según explican a lainformacion.com, viajan a España y Francia para ver corridas auténticas, porque “saben que en Portugal falta algo esencial”, esto es, la suerte suprema.

Fue en 1836 cuando la reina Mercedes II de Portugal prohibió que las corridas de toros terminaran con la muerte del animal, por considerarlo un espectáculo cruel e inmoral.

Consultado por lainformacion.com, el partido político animalista PACMA, uno de los principales impulsores del movimiento por la prohibición de los toros en España, también se niega a aceptar la propuesta de Ribó: “No es cierto que el toro no sufre en Portugal, se le mata igual. Lo que tiene que hacer Ribó es cumplir sus compromisos, porque él siempre se ha declarado antitaurino”.

Le recomiendan que, en lugar de pedir a la Diputación de Valencia, responsable de la plaza de toros de la ciudad, la celebración de corridas que no impliquen la muerte del toro, “sea coherente y pida la prohibición total”.Politizar las corridas

El uso de los toros para divertimento del público provoca agrios debates en la sociedad española, cada vez más enconados por la repercusión de fiestas como el Toro de la Vega, en Tordesillas. Según los especialistas “no se debe confundir celebraciones como el Toro de la Vega con las corridas de toros, porque son cosas distintas”, advierte la cronista taurina de La Razón.

“Puedo entender las posturas animalistas, que desean evitar el sufrimiento del animal. Lo que no comprendo es el oportunismo político que se ha visto en lugares como San Sebastián, donde la plaza se ha vuelto a llenar en cuanto han levantado la prohibición”, sostiene.

El gobierno de Bildu en la capital guipuzcoana suspendió las corridas de toros en 2012, que volvieron a celebrarse en 2015 tras el cambio del gobierno municipal, ahora en manos de PSE y PNV.

Navarro explica que “todo en una corrida, desde el principio hasta el final, tiene un porqué, pero no todo el mundo entiende qué quiere decir cada cosa; a mí me pasaba lo mismo antes de meterme en esto”. En ese sentido, comprende la crítica que lanzan diversos colectivos sociales.

Pero también recuerda que la sociedad se ha acostumbrado a no plantearse de dónde vienen los alimentos que comen. “Comemos un filete o un pescado y no nos planteamos cómo han muerto esos animales, que desde luego han tenido una muerte mucho menos digna que la de un toro en la plaza”.

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