Cruzan a diario 13.000 españoles

La amenaza de una frontera dura en la Verja de Gibraltar: "Sería catastrófico"

13.000 españoles la cruzan todos los días para trabajar en el Peñón. La salida de Reino Unido de la Unión Europea llena de incertidumbre su futuro laboral.

Gibraltar apura las últimas horas antes del Brexit
Gibraltar apura las últimas horas antes del Brexit.
Práxedes Mateo

Gibraltar se asoma al precipicio de un 'Brexit duro' mientras espera un acuerdo entre España y Reino Unido. La salida definitiva de UK de la Unión Europea ha dejado desamparados a los 34.000 habitantes del Peñón y ha sumido en la incertidumbre a los más de 13.000 españoles que cruzan la Verja todos los días para trabajar en el territorio de la colonia británica. La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, aseguró este martes que ya existen medidas para hacer "absorber el choque" de una "frontera dura" en los próximos seis meses, y criticó que se hiciese uso de la soberanía como "excusa" para frenar las negociaciones. 

Los británicos que residen en España y Gibraltar seguirán contando con el sistema sanitario y universitario, además de sus permisos para trabajar y conducir, una vez que entre en vigor el Brexit siempre y cuando el Gobierno británico adopte medidas similares en su territorio. El Consejo de Ministros aprobó estas y otras medidas en el Real Decreto aprobado este martes para adaptar el ordenamiento jurídico español a la retirada definitiva del Reino Unido de la UE y hacer más fácil la vida de los ciudadanos afectados por ella. Estas "medidas de adaptación" están sometidas a un plazo temporal limitado y podrían ser suspendidas en un plazo de dos meses si el Gobierno británico no aprueba unas similares que favorezcan a los españoles. 

La negociación a contrarreloj refleja las complicaciones que rodean la historia de este enclave, con epidemias y plagas que coinciden con la pandemia actual. "Hay que remontarse a 1713, al mismo Tratado de Utrecht, para empezar a situar la complejidad de la situación", explica en una entrevista con EFE el profesor de Derecho Internacional de la Universidad de Cádiz (UCA) Jesús Verdú, que se muestra "optimista" y cree que finalmente habrá un acuerdo en una negociación en la que, en su opinión, España está jugando sus cartas "de manera muy inteligente".

"Es bueno no tener información, muestra cierta profesionalidad en el ejercicio de la diplomacia, la discreción es una característica de la buena diplomacia", señala este historiador, buen conocedor de la historia de la última colonia en suelo europeo y de sus relaciones con el Campo de Gibraltar, sobre la reserva con la que lleva las negociaciones el ministerio de Asuntos Exteriores español que dirige Arancha González Laya.

Un artículo que puso en bandeja el conflicto

Ya la redacción del artículo 10 del Tratado de Utrecht, firmado el 13 de julio 1713 y por el que España cedió Gibraltar al Reino Unido, puso en bandeja una historia que invitaba a los problemas sobre la delimitación de los espacios cedidos. En él se citaba que se cedía una fortaleza "sin jurisdicción alguna territorial y sin comunicación alguna abierta con el país circunvecino por parte de tierra". Es por eso que España nunca llamará "frontera" a "la Verja", que fue construida en 1909 por gendarmes militares británicos en un terreno arenoso y que se inundaba periódicamente.

Cada noche un paso más

"Se cuenta una anécdota de que los gendarmes británicos cada noche daban un paso más en su ronda por el límite", cuenta el historiador. Lo cierto es que con aquella Verja se consolidó la ocupación británica del istmo no incluido en el Tratado, una ocupación que se inició en 1815 cuando durante una epidemia de fiebre amarilla España aceptó que se instalara en ese área un campamento sanitario.

Tras la epidemia nunca se retiró aquel campamento y durante otra epidemia, en 1854, Reino Unido siguió ampliando su instalación en esta zona, lo que originó una controversia jurídica que se mantiene viva y que "de alguna manera complica las negociaciones actuales". Durante la Guerra Civil española, Gibraltar construyó en este itsmo un aeropuerto, por eso ahora, cuando tras el Brexit se convertirá en una nueva frontera, es una zona "sensible" para las dos partes.

Oportunidad inédita para España

Jesús Verdú asegura que las actuales negociaciones proporcionan a España "una oportunidad inédita que no ha existido en la historia para defender el marco de relaciones futuras" con la colonia británica. "De ahí su extraordinaria importancia". España ahora tiene capacidad para participar en el dibujo de un marco de relaciones con Gibraltar, algo que no tuvo cuando en 1972 el país estaba "en el agujero del franquismo" y Reino Unido se adhirió a la Comunidad Europea.

Entonces España no pudo participar en el proceso del pacto de un estatuto jurídico para la colonia que ha pervivido hasta el Brexit y que "se ha demostrado esencial para el éxito económico" de la colonia, con, por ejemplo, la excepcionalidad fiscal del IVA. Ahora, cuando Gibraltar ha quedado excluida del acuerdo de retirada de Reino Unido de la UE, España ha pasado a tener "una posición privilegiada" que, en su opinión, está usando "con una manejo serio" y sin arriesgarse a "dilapidar" su posición "envenenando la situación" con la cuestión de la soberanía.

Una de las cuestiones más espinosas, y sensibles, de las negociaciones es la "porosidad" que se de a la "Verja". "Ha sido un enorme éxito de la diplomacia española garantizar los derechos de la parte más vulnerable", la de esos trabajadores para los que se ha firmado un protocolo especial que, tras inscribirse en un registro de Gibraltar, podrán seguir teniendo un paso fluido por este paso fronterizo, explica el historiador.

El demonio está en los detalles

Para el resto, "el demonio está en los detalles" de cualquier fórmula que se arbitre. Gibraltar ha visto una posible solución a integrarse en el Espacio Schengen, del que no forma parte Reino Unido pero sí otros países que no integran la UE, y que permitiría el libre tránsito de personas por la Verja.

Para Verdú es una solución muy complicada. Permitiría "desmontar" la Verja para el paso de personas y la frontera se trasladaría al puerto y al aeropuerto. Esa frontera tendría que ser vigilada por un estado miembro de Schengen, por lo que "al no ser Gibraltar un estado" tendría que ser una fuerza "de un estado firmante", en este caso "parecería razonable que fuera España".

"¿Podrán Reino Unido y Gibraltar aceptar a agentes españoles haciendo un control fronterizo en el aeropuerto o el puerto?", cuestiona Verdú, quien también ve difícil la opción de que este control lo realicen agentes de FRONTEX, que hasta ahora "no tienen esas funciones".

"Las opciones son tantas como la imaginación política y jurídica de las partes", afirma el historiador, que entiende que también se podrían arbitrar procedimientos basados "en la confianza mutua" o en prolongar el "status quo actual" que ha permitido "una relativa fluidez". Detrás de estas opciones "están las susceptibilidades políticas".

Aunque un 96% de los gibraltareños votaron en contra del Brexit, Reino Unido se ha ido de la UE y "no es bueno ni deseable que tengan un régimen a la carta, sin contrapartidas". Por eso entiende que en esta situación "las dos partes tienen que ceder" y serán necesarias "renuncias mutuas" para llegar un acuerdo.

Consecuencias catastróficas

"No llegar a un acuerdo tendría unas consecuencias catastróficas, un impacto bestial para ambos lados en la zona", asegura. Y "no sólo para Gibraltar, un pequeño territorio con una gran capacidad de adaptación a los cambios", como demostró cuando Franco ordenó en 1969 el cierre de la Verja y ésta se convertió en un pequeño muro de Berlín que separó a familias y vecinos hasta 1982, cuando el gobierno de Felipe González ordenó abrirlo a los peatones y, dos años después, también a vehículos y mercancías.

Sería, apunta, más catastrófico para el vecino Campo de Gibraltar, una zona "más vulnerable y débil", un "territorio abandonado de la inversión publica, con una falta de oportunidades y unas tasas de desempleo insoportables" que han creado "problemas estructurales sociales muy serios", entre ellos la facilidad con la que ha crecido y se ha asentado el narcotráfico en la zona.

Por eso, este historiador, como todos los agentes de esta zona, esperan que en estos dos días, se alcance un acuerdo que haga realidad eso que tantos políticos han repetido en los últimos meses de que el Brexit sería una oportunidad para crear una "zona de prosperidad compartida".

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