Diplomático condiciona diálogo de EEUU con talibanes a ruptura con Al Qaeda

  • James B. Cunningham, designado embajador de EE.UU. en Afganistán, afirmó hoy ante el Senado que el Gobierno estadounidense solo aceptará un diálogo con los talibanes, si éstos rompen sus vínculos con la red terrorista Al Qaeda.

Washington, 31 jul.- James B. Cunningham, designado embajador de EE.UU. en Afganistán, afirmó hoy ante el Senado que el Gobierno estadounidense solo aceptará un diálogo con los talibanes, si éstos rompen sus vínculos con la red terrorista Al Qaeda.

"Hemos dejado en claro a los afganos y a la región, que la transición (en las tareas) de seguridad no significa que estamos abandonando Afganistán. Y los talibanes parecen tomar nota: por primera vez en una década, debaten y envían señales para una apertura a las negociaciones", dijo.

Cunningham, propuesto por el presidente Barack Obama como embajador en Afganistán el pasado día 18, habló así en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, al inicio de una audiencia con vistas a la confirmación de su nombramiento.

Estados Unidos, subrayó, apoya los esfuerzos de paz en Afganistán, para así "crear las condiciones para un diálogo nacional inclusivo entre todos los afganos sobre el futuro de su país".

Sin embargo, continuó, EE.UU. quiere ver antes que los talibanes rompen sus vínculos con Al Qaeda, renuncian a la violencia y cumplen con la Constitución afgana, incluyendo el respeto a los derechos de las mujeres y las minorías.

"Los talibanes afrontan una opción clara: pueden desvincularse del terrorismo internacional y entrar en un proceso de paz afgano, o afrontar a unas fuerzas de seguridad nacionales afganas cada vez más capacitadas y apoyadas por EE.UU. y nuestros aliados", sentenció.

El diplomático reconoció que, pese a los logros sobre el terreno en este nuevo capítulo de EE.UU. en Afganistán, "aún queda mucho por hacer" para el fortalecimiento de las instituciones afganas, el facilitar una transición política en 2014 y recabar más apoyo regional para la estabilidad y prosperidad del país islámico.

Además, Cunningham prometió que, de ser confirmado en el cargo en el pleno del Senado, presionará al Gobierno de Kabul a que ponga en marcha medidas contundentes contra la corrupción.

En ese sentido, el senador demócrata Bob Menéndez destacó la urgencia de que exista en Afganistán una serie de "hitos" para que haya "más transparencia, más eficiencia y menos corrupción", con miras hacia un desarrollo económico sostenible.

Al señalar que el Congreso ha autorizado cerca de 90.000 millones de dólares para la reconstrucción en Afganistán en la última década, Menéndez afirmó: "mi apoyo tiene límites (...) no puedo seguir votando a favor de miles de millones de dólares que no conducen, como mínimo, a un proceso abierto y transparente".

Al igual que Menéndez, otros senadores expresaron preocupación por los problemas del Fondo para la Infraestructura en Afganistán, creado por EE.UU. en 2010 para financiar y completar siete proyectos para mejorar la infraestructura en un plazo de tres años, en particular en el sector energético en el sur del país.

Pero, en unos momentos en que continúa la salida paulatina de las tropas de la OTAN, las autoridades temen grandes retrasos en cinco de los siete proyectos, que probablemente no cumplan su meta sino hasta en 2014, según un informe divulgado el lunes por el Inspector General para la Reconstrucción en Afganistán.

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