Economía, economía, economía...

  • La reivindicación de la gestión de la crisis económica y de los datos que apuntan al fin de la recesión ha acaparado la primera intervención pública del presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy, desde su última comparecencia en el Congreso del pasado 1 de agosto.

Evaristo Amado

Soutomaior (Pontevedra), 31 ago.- La reivindicación de la gestión de la crisis económica y de los datos que apuntan al fin de la recesión ha acaparado la primera intervención pública del presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy, desde su última comparecencia en el Congreso del pasado 1 de agosto.

La prima de riesgo, el paro y el superávit comercial, entre otros, han acaparado un discurso de apertura del curso político en Soutomaior (Pontevedra) en el que no han asomado referencias directas a la cuestión de Gibraltar ni a las críticas de la oposición en torno a los ordenadores del caso Bárcenas.

De hecho, la única mención a temas no económicos de Rajoy ha sido para recordar a las víctimas del accidente de tren del pasado 24 de julio en Santiago.

El grueso de su intervención lo ha dedicado a advertir de que la lucha contra la crisis es su única ocupación y nadie va a cambiarle el rumbo.

"Nadie me va a distraer de este objetivo, no voy a renunciar a esa prioridad ni voy a cambiar el rumbo que hemos marcado en el debate de investidura", ha insistido un Rajoy que, por séptimo año consecutivo, ha arrancado el curso político en tierras de Pontevedra arropado por la plana mayor de la Xunta y la cúpula del PP gallego.

Como era de esperar, el acto ha supuesto además un cierre de filas en apoyo a la gestión del presidente del Gobierno, que según el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, es "imprescindible" para España.

Por su parte, el alcalde de Soutomaior, Agustín Reguera, ha rememorado los tiempos en los que Rajoy, en calidad de presidente de la Diputación provincial, recuperó el castillo de la ruina, como hicieron con España, según el regidor, primero José María Aznar y ahora Mariano Rajoy.

Rodeado de castaños centenarios en un paraje que cuenta con la distinción de Jardín de Excelencia Internacional, Rajoy ha congregado a centenares de simpatizantes que han 'retenido' al presidente del Gobierno durante casi veinte minutos en su marcha al término del acto.

Muchos le han pedido que pose en una foto, la mayoría han optado por saludarlo y, unos pocos han llegado incluso a intercambiar confidencias con el presidente hablando a su oído.

"¿Qué tal? ¿Todo bien?" han sido las palabras más repetidas por Rajoy durante la sucesión de saludos, besos y palmadas en la espalda.

Rajoy ha aprovechado incluso para destacar el buen tiempo que ha reinado en la jornada de hoy y durante todo este verano en Galicia. EFE

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