Jueves, 19.10.2017 - 18:40 h

Una profesora que enseña en el Ártico, ganadora del 'Nobel de los maestros 2017'

Maggie McDonnell  ha sido la ganadora del 'Global Teacher Prize' considerado como el Nobel de los maestros.

Enseña en una comunidad indígena del Ártico canadiense, que solo es accesible por aire y que sufre temperaturas de menos 25 grados.

Una profesora que enseña el Ártico, ganadora del 'Nobel de los maestros 2017'

En una de las regiones más remotas del mundo, rodeada solamente por nieve y hielo, Maggie McDonnell está cambiando las vidas de sus estudiantes y transformando su comunidad. Por ello, ha sido la ganadora del 'Global Teacher Prize' considerado como el Nobel de los maestros. Y como no podía ser menos, ya ha anunciado que utilizará el millón de dólares de premio para crear una ONG.

"Nosotros importamos, los profesores importamos", ha exclamado la ganadora tras recibir el premio, a la que los organizadores del concurso destacan por haber logrado un enfoque educativo "integral" para introducir dinámicas de vida más saludables entre la población y fomentar la implicación de sus estudiantes en la comunidad.

Esta mujer, vive y trabaja en Salluit, un pueblo en el Ártico canadiense. Su aldea es tan remota que es accesible sólo por aire. Únicamente, 1.300 personas viven en esta comunidad, pero cada residente se está beneficiando del trabajo de Maggie, su determinación y su talento.

Uno de los mayores mitos sobre la enseñanza es que el día escolar termina a las 15:00. "Creo que como maestra en una pequeña comunidad del Ártico, el día nunca termina. Las puertas de la escuela se puede cerrar - pero la relación con sus estudiantes es continua ya que comparto la comunidad con ellos", explica.Contra viento y marea

La vida no es fácil en Salluit. No obstante, el deseo de hacer frente a la destrucción del medio ambiente y la desigualdad económica y social masiva en las comunidades indígenas es una de las motivaciones Maggie para enseñar en un lugar que alcanza los menos 25 grados en invierno.

La comunidad y la región también se enfrentan a enormes desafíos. En Salluit hubo seis suicidios en 2015, de chicos de entre 18 años y 25. Los adolescentes con frecuencia recurren a la bebida, las drogas y las autolesiones como consecuencia de aislamiento. Además, el embarazo adolescente es común, los niveles de abuso sexual son altos, y las expectativas de género ver chicas jóvenes cargados de tareas domésticas.Soluciones, no problemas

Para solucionar estos problemas, Maggie comenzó motivando a los jóvenes para regresar a la escuela, mediante la participación en proyectos que les interesaran - desde la cocina a la mecánica- y que posteriormente estas habilidades repercutieran en beneficio de la sociedad.

Por otro lado, lejos de penalizar a los alumnos que fallan, su sistema se basa en reconocer a los que progresan. "Les doy una nueva plataforma positiva a que aferrarse mientras que contribuyen a la comunidad", defiende Maggie.

Los programas van desde la reparación de bicicletas a la construcción. Estos son algunos de ellos:La creación de un centro de fitness

En una comunidad donde las opciones recreativas sanas son limitados, Maggie y sus estudiantes construyeron un gimnasio. Con 100,000 dólares en fondos iniciales, sus estudiantes ayudaron en todo, desde la pintura hasta el montaje de equipos.

La diabetes y las enfermedades relacionadas con la obesidad van en aumento entre la población Inuit, por lo que el proyecto ha proporcionado enormes beneficios para la salud de toda la comunidad.Una cocina de la comunidad

Como parte de un programa exclusivo para niñas, Maggie creó una cocina comunitaria. Por lo general, 75 personas se reúnen para comer una comida que los estudiantes han ayudado a preparar.

El proyecto no sólo ha desarrollado habilidades de cocina entre los estudiantes, sino que también ayudó en una zona donde la inseguridad alimentaria y el costo de los alimentos saludables son altos.

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