Sábado, 30.05.2020 - 15:17 h
Moncloa quería aprobarlos antes de final de verano

El adelanto electoral en Cataluña pone en jaque los Presupuestos 2020 de Sánchez

Los comicios aún sin fecha condicionan a ERC, socio del Ejecutivo para aprobar las cuentas, y dejan en el aire las previsiones de Sánchez.

Quim Torra, durante su declaración institucional
El adelanto electoral en Cataluña pone en jaque los Presupuestos 2020 de Sánchez / EP

Quim Torra pone más trabas a que el Gobierno saque adelante los Presupuestos Generales de 2020. La decisión del president catalán de adelantar las elecciones en Cataluña trastoca todos los plazos previstos por Moncloa para aprobar las cuentas correspondientes a este año, que estaban situados antes del final del verano de este año. Pero esta nueva situación hace peligrar que pueda haber PGE, tal y como quieren en el Ejecutivo de coalición entre PSOE y Unidas Podemos. "Está igual o más complicado de lo que estaba antes. De ERC depende dejarse influir por Junts", señalan fuentes socialistas. El problema es que, tal y como hizo Pedro Sánchez, ahora será Esquerra la que haga su cálculo político para la negociación de las cuentas estatales, que necesitan su 'sí' para ser aprobadas.

El primer paso que determinará si hay o no Presupuestos estatales es la aprobación definitiva de las cuentas catalanas, que es lo que marca que el president de la Generalitat ponga en marcha el reloj electoral. Aunque el presidente del Parlament, Roger Torrent, ha situado el 18 de marzo como fecha para su votación final en la cámara, fuentes de ERC consultadas estiman que el proyecto recibiría la mayoría de apoyo aún más tarde, "entre finales de marzo y principios de abril". Será ahí cuando Torra anuncie la fecha de los comicios en la región. Lo que no significa que vaya a llamar a las urnas a los catalanes inmediatamente, como precisan las mismas fuentes. Es decir, tiene toda la libertad para convocarlas cuando crea conveniente. Aunque, como ha dicho él mismo, la legislatura ya "no tenga recorrido".

Si el jefe del Govern catalán optara por convocar los comicios inmediatamente después de confirmar las cuentas autonómicas, estos podrían celebrarse entre finales de mayo y principios de junio. Una aproximación marcada por el plazo legal de 54 días entre la publicación en el BOE de la llamada a los votantes y el día elegido para que depositen sus papeletas. Pero no hay nada descartado, ya que no tiene obligación de hacerlo. De hecho, es incluso llamativo que se vayan a convocar elecciones después de haber aprobado unos presupuestos, cuando lo que las puede motivar es el rechazo de los mismos. 

Esos plazos generan un cambio de escenario para la aprobación de los Presupuestos del Estado que ha generado una amplia preocupación en las filas socialistas, según señalan desde dentro del propio partido. La disposición que ERC puede tener ahora para apoyar las propuestas de Sánchez y de Podemos no es la misma con la incertidumbre que les genera, no solo unas elecciones catalanes en las que se juegan ser la principal fuerza política del territorio por primera vez en la historia; además está la complicación de que Torra ha dejado la fecha en el aire, que manejará a su antojo, según vaya la aprobación de sus propios presupuestos en los próximos dos meses. "Torra sabe que cualquier apoyo que ERC haga a las cuentas del Estado puede ser un acicate usado en su contra en una campaña electoral catalana donde se va a medir el nivel de independentismo de unos y otros", señalan desde el partido de Sánchez. 

La Justicia también influye

Tampoco está claro que pueda ser el propio Torra el que firme el decreto que selle el adelanto de los comicios. El plazo para presentar el recurso de casación por la inhabilitación de 18 meses a la que le condenó el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, que motivó que la Junta Electoral ordenase la retirada de su acta de diputado, vence el próximo 3 de febrero. Desde ahí, el ahora president tendrá que estar pendiente de cuáles son los plazos del Tribunal Supremo para ratificarlo. Si se confirma su condena, perdería el cargo inmediatamente, siendo asumido este por el vicepresident, Pere Aragonès (ERC). Ahí surgen dos escenarios: que sea el propio Aragonès el que llame a elecciones o que se elija a otro candidato de entre los parlamentarios catalanes. 

Ya sea con Torra al frente o con otro de sus diputados, Junts per Catalunya también puede 'boicotear' esas negociaciones entre PSOE y ERC por las cuentas del Estado. Los republicanos están "listos para todo", como señalan fuentes internas. Pero también advierten de que tendrán que dedicar todos sus esfuerzos a sacar un buen resultado en Cataluña. Por eso, si los de Carles Puigdemont controlan cuándo se celebrarán las elecciones, podrán influir en cómo actúan los negociadores de Esquerra cuando los socialistas les pidan sentarse a la mesa para discutir los PGE estatales. 

Sánchez ya se anticipó a las dificultades de las negociaciones con Esquerra sobre los Presupuestos al situar su posible aprobación antes de final de verano. Una previsión a largo plazo que también se explicaba por la inminente convocatoria electoral en Cataluña, ya que las malas relaciones entre ERC y Junts per Catalunya vienen de tiempo atrás. Especialmente por las negociaciones de los de Oriol Junqueras con el PSOE para desbloquear la investidura de Pedro Sánchez, lo que sentó muy mal a JxCat y a Torra. Ni siquiera que sus socios consiguieran la mesa entre Gobierno central y Govern calmó las aguas entre las filas de Carles Puigdemont. 

El tablero que se presenta para los próximos meses tiene varias aristas. ERC se juega poder gobernar alejada de JxCat en las próximas elecciones, ya sea por medio de un pacto con el PSC o con el respaldo de los 'comuns' de Ada Colau. La ruptura es tal que los dardos y gestos de rechazo ya empiezan a ser públicos. El mejor ejemplo ocurrió esta semana, cuando los consellers y diputados de Torra le aplaudieron en el Parlament cuando se confirmó la retirada de su escaño mientras los republicanos de Aragonès permanecían sentados y sin aplaudir.

La agenda social y de progresividad fiscal de Esquerra incluida en las cuentas catalanas también influye en que se hayan alejado las posiciones, ya que quieren combinar su propuesta independentista con un perfil institucional de izquierdas. Algo de lo que está muy lejos la antigua CDC, que en privado lamenta las inversiones y subidas de impuestos diseñadas por el vicepresident económico. 

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