El cambio climático ya es una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos

    • Un estudio del Consejo Asesor Militar de Estados Unidos señala que los efectos del cámbio climático supondrían una amenaza para el país.
    • Los cambios en el clima provocarían falta de alimentos y movimientos migratorios en masa, lo cual llevaría a gobiernos inestables.
Los científicos creen en el calentamiento global
Los científicos creen en el calentamiento global
Valentín Bustos/Revista Capital

"Hemos trabajado con numerosos desafíos de seguridad nacional, desde la amenaza soviética durante la Guerra Fría hasta el terrorismo y extremismo político de hoy en día. Las amenazas de seguridad de un futuro cambio climático son tan serias como cualquiera de las que hemos afrontado".

Así se introduce el Consejo Asesor Militar de Estados Unidos su informe sobre los efectos del calentamiento global. El estudio, realizado en 2007, ha sido actualizado este mes de mayo, y muestra cómo cambios en temperaturas, el nivel del mar o sequías suponen una amenaza real para la seguridad del país.

'Seguridad Nacional y la aceleración de los riesgos del cambio climático' es el título bajo el que se presenta este informe, en el que se detallan las consecuencias que tendrá un 'efecto invernadero' en la seguridad del país norteamericano. Un aumento de inundaciones o sequías provocarán en un futuro movimientos de población y migración en masa, lo cual supone una amenaza real de seguridad, analizan en el estudio.

La principal amenaza, la inestabilidad. Los cambios en el clima provocarían falta de alimentos y movimientos migratorios en masa, lo cual lleva, según el estudio, a gobiernos inestables, con lo que se fomenta la creación de grupos terroristas y movimientos políticos extremistas. Algo que ya ocurre.

En Estados Unidos, la amenaza afectaría a una mayor incidencia de fenómenos metereológicos extremos, lo cual afectaría al ejercito, llamado a actuar en estos caso, y a las infraestructuras del país.

Hechos como que nueve de las peores tormentas en Estados Unidos hayan ocurrido en los diez últimos años, un incremento del nivel del mar o fuegos cada vez más frecuentes constatan para los autores del estudio que el cambio climático ya es una realidad.El Ártico, fuente de recursos

Con la reducción de hielo en la capa polar ártica, la región ofrecerá acceso a más recursos, no sólo de pescado y de energía, sino también de nuevas rutas marítimas y, posiblemente, turismo.

Un aumento de actividad en la región que podría llevar a disputas. La probabilidad de conflicto es baja, apuntan, pero sí que se podrían producir disputas territoriales entre países.

El análisis sirve de crítica tanto a su propio país como a la comunidad internacional, cuyas acciones califican de "insuficientes". "Las posibles ramificaciones futuras de un cambio climático global deberían servir como catalizadores para la cooperación y el cambio. En vez de eso, lo que están haciendo es acelerar la inestabilidad de áreas vulnerables, provocando conflictos", explica.

Y ante la situación, un punto de vista. Las palabras del General Gordon Sullivan, miembro del comité que ha elaborado el informe: "Hablando como un soldado, diré que nunca se tiene un 100% de seguridad de algo. Si esperas a tener algo 100% seguro, algo malo va a pasar en el campo de batalla".Causa de conflictos

Según apunta el informe 'Seguridad Nacional y la aceleración de los riesgos del cambio climático', elaborado por el Consejo Asesor Militar estadounidense, el cambio climático ya ha comenzado a causar conflictos en el mundo. "Como una cascada", la falta de agua, las sequías y otros efectos del calentamiento global provoca conflictos y desigualdades, que llevan a violencia y, en algunos casos, a guerra abierta.

Aunque establece que no se puede señalar a los cambios en el clima como única causa, el informe apunta a que problemas relacionados con sequías habrían ayudado a crear las tensiones en Siria, a fomentar la Primavera Árabe en 2011 y los conflictos en Mali, entre otros.

En el caso del conflicto en Mali, señala que ocurrieron por tres causas: desertificación y falta de alimentos, provocada por el cambio del clima, la rebelión de los Tuaregs y un gobierno débil.

El conflicto comenzó en marzo de 2012, con un golpe de estado, tras el cual el gobierno perdió el control del norte del país, situación que continúa hoy en día. El cambio climático no fue la principal causa de conflicto, pero añadió un factor más a un conflicto ya existente.

En el caso de la primavera árabe, levantamientos populares en el norte de África en 2011, apuntan a que problemas relacionados con temperaturas y tiempo exacerbaron las tensiones. Sequías en Rusia y China llevaron a falta de suministro de trigo, incrementando el precio de comida en el norte del continente africano.

En el caso de Siria, señalan que antes de que estallara el conflicto, hubo cinco años de sequías devastadoras, aunque la no intervención del gobierno ayudó a empeorar la situación.

Un 75% de los cultivos fueron devastados y miles de personas tuvieron que migrar a áreas urbanas. La falta de agua y seguridad en zonas rurales y la falta de infraestructuras de apoyo en ciudades fomentó a las fuerzas antigubernamentales.

De cara a posibles conflictos futuros, el informe apunta que cambios en el clima pueden erosionar el poder de los gobiernos, lo cual a su vez fomentaría actores no gubernamentales, es decir, terroristas, grupos extremistas, hackers u organizaciones internacionales ilegales.

Estos "enemigos sin fronteras" son, según la MAB, la amenaza más grande a la que se enfrenta el mundo, y Estados Unidos, hoy en día.

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