El Camp Nou, 'más que un estadio' para el independentismo catalán

  • Si para muchos aficionados el Barça es "más que un club", en los últimos meses el Camp Nou se ha convertido en "más que un estadio" para el independentismo catalán.

Víctor Martí

Barcelona, 11 sep.- Si para muchos aficionados el Barça es "más que un club", en los últimos meses el Camp Nou se ha convertido en "más que un estadio" para el independentismo catalán.

Pocas semanas después del masivo "Concierto por la Libertad" del pasado 29 de junio, los organizadores de la Vía Catalana hacia la Independencia han aprovechado el templo azulgrana para incorporarlo a la cadena humana que se ha organizado hoy con motivo de la Diada de Cataluña, aunque la cadena ha transcurrido por las gradas y ha respetado el césped del Camp Nou.

Esta vez los protagonistas no han sido ni los goles de Messi ni las asistencias de Xavi ni los malabarismos de Neymar. En esta ocasión, las numerosas cámaras han apuntado hacia la segunda grada de la tribuna, donde deportistas, así como miembros de cerca de cuarenta federaciones catalanas y asociaciones deportivas han reivindicado, en un Camp Nou desierto de futbolistas, la independencia de Cataluña.

En el interior del estadio, que se ha cerrado al público en general "por cuestiones logísticas", los participantes, entre los que no se ha dejado ver ningún jugador de la primera plantilla azulgrana, han reclamado también la oficialidad de las selecciones catalanas.

Según la organización, alrededor de un millar de personas han asistido a la cadena en este punto, entre las que no se encontraba el presidente del Barcelona, Sandro Rosell, si bien sí que se ha podido ver, en primera fila, a su mujer y a cuatro directivos del club catalán.

Dos horas antes del inicio del acto, en los alrededores del Camp Nou se ha vivido una mezcla de colores un tanto insólita.

Los participantes han llegado al Camp Nou una hora antes de que comenzara la cadena y ha sido a las 17.14 cuando los gritos de "independencia" han resonado con más intensidad.

Tras cinco minutos de fervor, la fiesta ha bajado de intensidad y algunos de los presentes se miraban y se preguntaban: "¿Qué hacemos ahora?".

La pregunta ha sido retórica y, al ver que no había respuesta, muchos han imitado a algunos socios culés que, en día de partido, deciden salir de las instalaciones del club antes de que el encuentro llegué a su fin.

A las 17.40, el Camp Nou ya estaba casi vacío. Ahora sus gradas duermen y esperan a que el próximo sábado se vuelvan a llenar para ver su próximo partido. Ése será de fútbol. EFE

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