Viernes, 22.03.2019 - 19:43 h
Debate de la moción de censura

El cerco de corrupción que tumba a Rajoy: Gürtel, Púnica, Lezo, Cifuentes, Zaplana...

Los múltiples casos abiertos han proyectado en la sociedad una imagen de descomposición sistémica del PP que el presidente no ha sabido atajar

El tribunal rechaza el careo entre Bárcenas y Rajoy, solicitado por la acusación popular Adade
Mariano Rajoy durante su declaración como testigo en el  juicio del caso Gürtel el  26 de julio de 2017. / EUROPA PRESS

“En el PP ha habido corruptos, pero el PP no es un partido corrupto”, aseguró ayer el todavía presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante su primera intervención en el debate de la moción de censura del PSOE que puede descabalgarlo de ese cargo hoy mismo. “La sentencia del caso Gürtel no recoge ninguna condena penal contra el PP”, añadió como si no supiera que los hechos castigados se produjeron años antes de que se aprobara la reforma que permitió sancionar criminalmente a un partido. Incluso con una sentencia sobre la mesa que acusa a su formación de haber creado un sistema de "corrupción institucional", el líder del Ejecutivo niega la implicación de su partido en la trama. La sociedad, sin embargo, percibe una imagen cada vez más descompuesta de esa fuerza rodeada de escándalos que Rajoy no ha sabido evitar o atajar. No es solo Gürtel, es Púnica, Lezo, el máster de Cifuentes, Zaplana...

Esta suerte de negacionismo ha sido la estrategia a seguir no solo por Rajoy, sino por otros dirigentes del partido ante los avances de las investigaciones. En Gürtel, desde que estallara el escándalo en febrero de 2009, -con las detenciones del cabecilla de la trama Francisco Correa, el exsecretario de Organización del PP de Galicia, Pablo Crespo; su delegado en Valencia, Álvaro Pérez, ‘El Bigotes’, y varios empresarios-, es donde ese proceder ha sido más evidente. Apenas dos días después de esos arrestos, el ahora presidente, entonces líder de la oposición, compareció ante la prensa rodeado de la plana mayor del partido para asegurar solemnemente ante los periodistas: “Esto no es una trama del PP, como algunos pretenden, esto es una trama contra el PP”.

Fue un acto que, nueve años después, resulta, cuando menos, chocante. En la foto aparecían dirigentes que sí habían tenido tratos con los principales implicados de la trama. Como el expresidente valenciano Francisco Camps cuya formación, el PP valenciano, se habría financiado ilegalmente a través de Gürtel y que fue juzgado (y absuelto) por los trajes que recibió. O la exministra Ana Mato, condenada como responsable a título lucrativo y a la que la trama pagó fiestas y viajes. También Javier Arenas o María Dolores de Cospedal que aparecen en los ‘papeles de Bárcenas’ como receptores de sobresueldos procedentes de la Caja B del partido junto al propio Rajoy. Y Ana Botella, cuya hija invitó a su boda en el Monasterio de El Escorial a Correa y ‘El Bigotes’.

Cinco años personado como perjudicado

Con la sentencia en la mano, parece inverosímil que el PP hubiera permanecido durante cinco años personado en la causa como “perjudicado” ejerciendo la acusación particular hasta que el segundo instructor del caso, Pablo Ruz, decidió expulsarlo tras comprobar que defendió a algunos de los acusados, como su extesorero Luis Bárcenas -ahora condenado a 33 años de cárcel- para el que pedía el archivo del caso. Cuando se descubrió que este último acumuló decenas de millones en Suiza la dirección de la formación se negó a expulsarlo. De esa época es el célebre embrollo lingüístico de Cospedal sobre su “indemnización en diferido”. 48 horas después de conocerse la existencia de esas cuentas en Ginebra y Zurich, Rajoy le mandó su famoso SMS: “Luis, sé fuerte”.

Ahora, la sentencia ha puesto en solfa la credibilidad del presidente. Ya no son solo sus adversarios políticos del PSOE, Podemos o Ciudadanos los que la cuestionan. Tras su comparecencia como testigo en el juicio el 26 de julio del año pasado -en la que rechazó la existencia de la Caja B del partido y negó haber cobrado en negro con sus fondos- los tres magistrados del tribunal aseguraron que no creían su testimonio porque hacerlo supondría reconocer un fraude fiscal con el “reproche social” que este le conllevaría. La resolución judicial desmiente con contundencia al presidente del Gobierno y considera plenamente acreditada la existencia de esa contabilidad paralela “al menos desde 1989”.

Francisco Granados e Ignacio González, a prisión

No solo la credibilidad de Rajoy ha sido puesta en duda. Otras causas abiertas durante la instrucción de Gürtel han hecho mella en la del partido. Como Púnica, una trama de sobornos empresariales en municipios para obtener contratos públicos así como de trabajos de reputación ‘online’ para políticos pagados con el dinero de las instituciones que dirigían. Su estallido en octubre de 2014 supuso la detención del exvicepresidente madrileño con Esperanza Aguirre Francisco Granados y la imputación posterior de otros exconsejeros -como Salvador Victoria o Lucía Figar- entre otros alcaldes de la Comunidad de Madrid, de León, Valencia y Murcia, todos ellos del PP.

Tres años después de Púnica, en abril de 2017, la Guardia Civil puso en marcha la Operación Lezo que llevó a la cárcel al expresidente madrileño Ignacio González por la corrupción en el Canal de Isabel II. Las conversaciones grabadas a este pusieron de manifiesto sus intentos para influir políticamente en los nombramientos de fiscales, como el de Manuel Moix al frente de Anticorrupción. Moix, que intentó rebajar el caso sin éxito, tuvo que dimitir tras descubrirse que era copropietario de una sociedad en Panamá. La última deriva del caso ha sido la imputación del también expresidente madrileño y exministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón, que tendrá que comparecer ante el juez el próximo 7 de junio.

El presunto hurto que acabó con Cifuentes

Esta última investigación judicial tuvo su origen, en gran parte, en el gobierno de Cristina Cifuentes, que fue quien, junto al PSOE, denunció a la Fiscalía los tejemanejes de sus antecesores en la empresa pública de aguas de la Comunidad. Sin embargo, la nueva presidenta madrileña también le salió rana al PP. El pasado 21 de marzo eldiario.es publicó que Cifuentes había obtenido un máster en la Universidad Rey Juan Carlos con notas falsificadas. Tras múltiples titubeos para justificar su título, dimitió el 25 de abril después de que se publicara un vídeo en el que aparecía retenida en un hipermercado por un supuesto robo de productos de belleza. Solo dos semanas antes Rajoy le había manifestado personalmente el apoyo expreso del partido en una convención celebrada en Sevilla. 

Dos días antes de que se hiciera pública la sentencia de Gürtel que ha provocado la moción de censura contra Mariano Rajoy, la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil detuvo al expresidente valenciano y exministro Eduardo Zaplana por blanquear supuestamente 10,5 millones procedentes de comisiones ilegales cobradas cuando dirigió la Generalitat. Mientras los medios desgranaban noticia a noticia los demoledores 1.600 folios de la resolución sobre el entramado de Correa que hoy puede provocar la remoción del presidente del Gobierno, el que fuera su compañero en el Ejecutivo de José María Aznar ingresaba en la prisión valenciana de Picassent.

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