Viernes, 22.03.2019 - 16:07 h
Un centenar de heridos leves

El llanto del procés: manifestaciones en contra de la detención de Puigdemont

Convocados por los Comités en Defensa de la República, las protestas tuvieron lugar ante la delegación del Gobierno, de la UE y el consulado alemán. 

Manifestaciones contra la detención de Puigdemont
Manifestaciones contra la detención de Puigdemont

Una imagen resume el procés. La de una joven llorando impotente ante los Mossos. El sueño imposible ha acabado aunque las llamadas a que la UE libere a Puigdemont no cesan (la CUP quiere hacerle president ahora), lo que muestra la irrealidad en la que se ha movido toda esta locura. Pensar ahora que Europa va a saltarse sus propias reglas es vivir en otro mundo. Ese al que han llevado Puigdemont y los suyos a sus seguidores. Las euroordenes se suceden y hasta la primera ministra de Escocia, defensora de la causa catalana, pide cumplir la ley. No hay otra. Mientras, la tensión crece en las calles y el ex-president está donde su política le ha llevado: la cárcel. El balance de tanto enfrentamiento: 98 heridos -13 de ellos policías- y 9 detenidos.

De todas las concentraciones fue en la delegación del Gobierno de Barcelona donde la tensión alcanzó cotas más altas. Los antidisturbios de los Mossos d'Esquadra controlaron la situación. No obstante, se vivieron momentos de tensión.

Algunos manifestantes lanzaron huevos, latas, algún bote de humo y pintura amarilla contra los agentes antidisturbios, que respondieron con algunas cargas y dispararon salvas para defender el perímetro de seguridad

Fue la consecuencia de sacar a la gente a la calle movida por la impotencia. Centenares de personas no dudaron en seguir las consignas de los políticos en diferentes manifestaciones por el centro de Barcelona contra la detención en Alemania del expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y el encarcelamiento de dirigentes independentistas por orden del Tribunal Supremo.

Siguiendo una convocatoria de los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR), se concentraron en Canaletes, en las Ramblas barcelonesas, desde donde atravesaron la plaza de Catalunya para luego avanzar por paseo de Gràcia, lo que provocó cortes parciales de circulación.

El número de manifestantes independentistas se fue  incrementando conforme la marcha avanzaba por Passeig de Gràcia y cuando llegó a la altura de la calle Provença, donde se encontraba la oficina de la Comisión Europea, eran ya varios centenares las personas que protestaban.

Los participantes enarbolaban banderas esteladas y pancartas con lemas como "desobediencia civil" y lanzaban consignas en favor de la libertad de "los presos políticos" y del expresidente Puigdemont. Además, se oían llamadas a secundar una nueva huelga general y consignas como "Europa es una vergüenza".

Los manifestantes convocados por los CDR coincidieron en el paseo de Gràcia con otras personas que secundaron las protestas convocadas por la ANC (Asamblea Nacional de Catalunya) y Òmnium Cultural. Los Mossos d'Esquadra establecieron un amplio perímetro de seguridad en las calles adyacentes a la Delegación del Gobierno en Cataluña, donde los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR) fueron  también llamados a concentrarse.

Agentes de la unidad antidisturbios de los Mossos d'Esquadra cortaron la circulación en las calles adyacentes a la sede en Barcelona de la Delegación del Gobierno, situada en la confluencia de las calles Mallorca y Bruc, para impedir el acceso de manifestantes junto al edificio. En esta zona se produjeron los momentos de máxima tensión, con algunas cargas y mensajes por megafonía llamando a la calma. 

En Girona, grupos de independentistas también se concentraron frente al edificio de la subdelegación, donde hicieron pintadas de amarillo -el color con el que se reivindica la excarcelación de los políticos independentistas presos- y descolgaron la bandera española y la europea del mástil situado frente al edificio gubernamental. El rechazo hacia España parecía extenderse ya hacia Europa.

Protestas ante la delegación de la UE

De hecho, algunos miles de personas se posicionaron ante la delegación de la Comisión Europea en Barcelona para pedir la libertad del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont y los dirigentes independentistas encarcelados por orden del Tribunal Supremo, convocados por la ANC.

Los participantes en la protesta coreaban lemas como "Puigdemont, nuestro president", "Pablo Llarena, a Estremera". La nueva presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, quiso estar en la cabeza de la manifestación, en la que también se vio a representantes de ERC como Jordi Solé y Ernest Maragall; de Junts per Catalunya como Quim Torra y Eduard Pujol, y del PDeCAT como su presidenta, Neus Munté.

​Pero la imagen de todo este movimiento que ya dura años y que ha atrapado a más de dos millones de catalanes es la del llanto. La de la impotencia ante un sueño que nunca debió llegar tan lejos. La de esa chica ante los Mossos. 

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