Miércoles, 18.09.2019 - 01:40 h
En el Congreso Mundial del Derecho

El Rey no ve admisible apelar a una supuesta democracia por encima de la ley

Coincidiendo con el juicio del "procés", pero sin referirse explícitamente, el monarca ha hecho una cerrada defensa del Estado de derecho.

El Rey Felipe VI y la Reina Letizia, conversan con el presidente de Portugal Marcelo Rebelo de Sousa
El Rey Felipe VI y la Reina Letizia, conversan con el presidente de Portugal Marcelo Rebelo de Sousa / EFE

Felipe VI ha advertido este miércoles que "no es admisible apelar a una supuesta democracia por encima del Derecho, pues sin el respeto a las leyes no existe ni convivencia ni democracia, sino inseguridad, arbitrariedad y, en definitiva, quiebra de los principios morales y cívicos de la sociedad".

El rey ha lanzado este mensaje en la clausura del Congreso Mundial del Derecho que ha reunido en Madrid a unos 2.000 juristas, una ceremonia en la que, acompañado por la doña Letizia, ha recibido el Premio Mundial de la Paz y la Libertad que le ha otorgado la Asociación Mundial de Juristas.

Coincidiendo con las primeras sesiones del juicio contra los dirigentes independentistas del "procés" pero sin referirse explícitamente en ningún momento a ello, el monarca ha hecho una cerrada defensa del Estado de derecho y el respeto a la ley, al tiempo que ha apelado a la convivencia y ha garantizado la independencia y neutralidad de la Corona.

El rey ha asegurado que recibía el premio con la firme convicción que el respeto al Estado de derecho en un régimen democrático no es sólo la garantía de los derechos y libertades, sino pilar esencial del regular funcionamiento de las instituciones y fundamento de la convivencia y del progreso en paz y en libertad de sus ciudadanos.

El hecho de que el congreso de juristas se celebre en Madrid cree que es una muestra de confianza en un Estado social y democrático de derecho "completamente asentado" pese a las dificultades que ha reconocido que en todo el mundo aquejan a las instituciones democráticas.

Unas dificultades que ha dicho que pueden y deben resolverse no abandonando la democracia ni renunciando a sus principios, sino fortaleciéndola y mejorándola. Es decir, "reivindicando su plena validez y vigencia y adaptándola acertadamente, sin desnaturalizarla, a las circunstancias de cada época histórica mediante amplios consensos".

En un momento como el actual cree necesario reafirmar el compromiso con la democracia constitucional y ha considerado que democracia y Estado de derecho son realidades inseparables porque crean el único espacio en el que puede vivir la libertad y el único marco en el que puede desarrollarse la igualdad.

"De ahí que la defensa de la democracia haya de ser al mismo tiempo la defensa del Estado de derecho. Sin democracia -ha apostillado- el Derecho no sería legítimo, pero sin Derecho la democracia no sería real ni efectiva".

Ha sido entonces cuando ha subrayado que no tiene sentido ni es admisible apelar a una supuesta democracia por encima del Derecho. "Que no hay libertad sin leyes se ha sabido siempre. También que sin leyes no puede haber democracia", ha añadido antes de citar a Aristóteles, Cicerón y Octavio Paz para reforzar ese argumento.

Así, ha recordado que el filósofo griego ya advirtió que sin leyes no puede haber democracia, sino demagogia; que el jurista romano dijo que hay que ser esclavos de las leyes para poder ser libres, y que el escritor mexicano aseguró que, sin democracia, la libertad es una quimera.

El rey ha agradecido el premio recibido, que ha interpretado como un reconocimiento a la democracia constitucional española y a los dirigentes que en diversos ámbitos lideraron la Transición e hicieron posible el texto constitucional.

Una generación cuyo sentido de la historia de España y su visión de futuro ha considerado que fueron la base de la convivencia democrática y el bienestar de las últimas décadas.

En representación de todos ellos ha citado al expresidente del Gobierno Felipe González, quien ha intervenido previamente en el acto y al que ha trasladado que ha procurado estar a la altura de la confianza que depositó en él.

"La Constitución ha sido, es y será la guía de todos mis actos. Y la independencia y la neutralidad de la Corona -ha recalcado- mi permanente compromiso cívico con España, al servicio de la democracia y de la libertad".

El rey ha reconocido que la democracia española ha tenido que hacer frente a dificultades "serias y graves", pero se ha mostrado convencido de que "la España constitucional ha demostrado su fortaleza democrática, sus firmes principios y sus convicciones sólidas y profundas".

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