Jueves, 21.11.2019 - 03:46 h

El 'sucesor' de Guerra acabará su vida política en Estrasburgo

  • José Blanco fue el primer socialista en ocupar la vicesecretaría general del PSOE desde que Alfonso Guerra dejara el cargo en 1997.
  • Amagó con luchar por la candidatura del PSdeG a la Xunta de Galicia en 2012 pero finalmente no llegó a dar el paso.

Lo fue todo en el PSOE de Zapatero, amagó con luchar por la presidencia de la Xunta de Galicia y ahora afronta un retiro dorado en el Parlamento Europeo. José Blanco (Palas de Rey, Lugo, 1962) ha entrado en la candidatura socialista del 25-M por voluntad propia, haciendo uso de los galones que le da -tal y como ha recordado el barón extremeño Fernández Vara- haber sido secretario de Organización. Blanco deseaba apartarse de la primera línea política y Estrasburgo le pareció la mejor opción hace ya meses, cuando comenzó a recibir clases de inglés en el Congreso con la vista puesta en su siguiente, y probablemente último, destino. Dieciocho años después, dejará su escaño en la Cámara Baja y abandonará definitivamente los manejos del partido que un día fue enteramente suyo.

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Tras el XXXV Congreso Federal en el que José Luis Rodríguez Zapatero se aupó a la secretaría general, el político gallego fue designado secretario de Organización, puesto en el que estuvo ocho años y que solo abandonó para ocupar uno aún más alto: el de vicesecretario general. Este cargo había permanecido vacante en el PSOE desde que lo dejó Alfonso Guerra en 1997, después de 18 años ostentándolo. Solo con el mítico Guerra se podía comparar el poder casi omnímodo que tuvo Blanco en Ferraz. Por él pasaban todas las decisiones importantes mientras Zapatero se dedicaba a dirigir el Consejo de Ministros.

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También al Ejecutivo decidió incorporarlo el expresidente en la profunda crisis de Gobierno que emprendió en 2009, poco antes de las europeas que supusieron el principio del cambio de ciclo electoral que tan nefastos resultados ha deparado desde entonces a los socialistas. Blanco relevó a Magdalena Álvarez en Fomento, el ministerio de mayor presupuesto, y todavía dio un paso más en julio de 2011 al suceder a Rubalcaba en la portavocía cuando éste fue elegido candidato a la Moncloa. Unos meses después estalló el 'caso Campeón' por el que el exministro fue imputado en el Supremo por presuntos delitos de cohecho y tráfico de influencias. El Alto Tribunal acabó finalmente archivando la causa, pero el descrédito -al que se unía el común a todos los que formaron parte de los Gobiernos de Zapatero- había truncado ya su carrera política.

Desde 2011 Blanco no es más que un diputado raso que conserva buenas relaciones con varios barones socialistas y mucha influencia en el PSOE gallego. Precisamente el amago de luchar por el liderazgo del PSdeG fue su último movimiento intestino. El exportavoz del Ejecutivo sondeó la posibilidad de ser el cartel electoral en las últimas autonómicas, aunque nunca llegó a dar el paso.

Gran muñidor de la victoria congresual de Rubalcaba en Sevilla sobre Chacón, también las relaciones con Ferraz se fueron deteriorando con el tiempo. Blanco criticó incluso al secretario general en una reunión a puerta cerrada del Grupo Parlamentario Socialista hace dos años. El motivo fue la decisión de Rubalcaba de renunciar a tener consejeros en RTVE en protesta por la reforma legislativa de Rajoy al respecto, que volvía a permitir elegir al máximo responsable del ente por mayoría absoluta. El político gallego lo consideró un "error" y así lo manifestó ante diputados, senadores y europarlamentarios. Un gesto elocuente.

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Desde entonces, su perfil no ha podido ser más bajo. En toda la legislatura apenas ha realizado cuatro preguntas orales en el Pleno del Congreso -la última en septiembre- y otras seis en comisión. Tampoco ha dicho una voz más alta que otra en temas que han dividido al socialismo -como las tensiones con el PSC o la crisis en Navarra- ni ha estado a la vanguardia de las críticas al gabinete de Rajoy. Blanco estaba de vuelta, centrado en realizar con éxito su última maniobra política en el PSOE: ser incluido en las listas al parlamento europeo.

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