Domingo, 17.12.2017 - 18:42 h
La lucha política empieza a surgir 'sotto voce'

Las dudas sobre la educación en las CCAA reabren el debate sobre su centralización

Gobierno y C's quieren reforzar el papel de la Alta Inspección del Estado y liderar este frente, pero ninguno se atreve a recentralizar competencias.

El TC avala la educación preescolar como competencia del Estado y no de Cataluña
La consejera catalana de Educación quiere fortalecer las "estructuras de Estado educativas" de Cataluña.

Es un tema tabú que vuelve a estar en el epicentro de la polémica tras la crisis catalana y que ya está siendo caballo de batalla entre PP y C's. Conscientes de que es un buen momento para tomar las riendas de la educación tras el golpe catalán, ambos partidos proponen reforzar la Alta Inspección del Estado. 'Sotto voce' en el PP, y más a las claras en C's, señalan que Aznar cometió uno de sus grandes errores al transferir las competencias educativas en 1996 cuando hablaba catalán en la intimidad. El paso para recentralizar está lejos: los partidos de izquierda están radicalmente en contra, y el centralismo tiene aromas de otras épocas.

La batalla por liderar este frente no cesa. El PP reacciona ante un tema que sabe que C's exhibirá como bandera de cara al 21D y propondrá este martes en el Congreso una proposición no de ley para reforzar la Alta Inspección del Estado en las escuelas.  

Es un movimiento que responde a la propuesta de mediados del pasado mes de octubre de Ciudadanos de una moción contra el adoctrinamiento en las aulas en la que los naranjas se quedaron solos. Ni siquiera el PP votó a favor, tan solo se abstuvo, ante la no escasa decepción de muchos de sus fieles. PSOE y Podemos votaron en contra. La moción de C's reclamaba que la Alta Inspección Educativa garantizara "la neutralidad ideológica y política de los centros docentes” y solicitaba, entre otras peticiones, más dotación para que la Fiscalía pudiera "perseguir con diligencia los delitos de odio cuya víctima son los menores de centros educativos”.

El PP, consciente de la fuerza del tema entre su electorado contraataca ahora y pide reformar la Alta Inspección para que actúe de oficio o a petición de parte. Su intención es que pueda "realizar requerimientos e inspecciones en centros educativos y elaborar informes sobre los libros de texto y otros materiales curriculares". Además, la proposición desea convertir en autoridad pública a estos funcionarios del Estado.

El debate está ahí. De hecho, el ministro del ramo, Iñigo Méndez de Vigo, ha rechazado esta misma semana quitar esta competencia a Cataluña o a las CCAA y ha pedido cabeza fría... dejando claro que es momento de reforzar la inspección y la evaluación. "El problema no tiene que ver con más o menos centralidad o más o menos competencias, sino con cómo se ejerce estas competencias" por las comunidades autónomas. "El ministerio no es el que tiene que decir qué se hace en cada clase de cada colegio. No estamos aquí para esto. Hay que evaluar el sistema en un modelo descentralizado. Autonomía, pero más control".

La pregunta es ¿tiene el Estado los instrumentos para vigilar contra el adoctrinamiento sin necesidad de frenar la descentralización? ¿Es viable recuperar competencias? ¿Tiene la educación otros problemas mayores y menos publicitados? El debate está sobre la mesa.

"Es políticamente imposible abordar el tema de recentralizar la educación porque supondría un choque violento con Cataluña. Ningún gobierno de Madrid se atreverá a ello. Lo real no es que haya fallado la descentralización, sino el control por parte de los Servicios de Inspección de los que dispone el Estado que han hecho dejación de funciones. Y lo han hecho porque los gobiernos de Madrid necesitaron para Gobernar a los nacionalistas, y ese es el precio que tuvieron que pagar. El que más Aznar con su pacto de Majestic", destaca Ramón Punset, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Oviedo.

"Desde el punto de vista de una gran mayoría de la ciudadanía catalana, esto sería justo lo contrario a una resolución de la crisis", revela Salvador Cardús i Ros, profesor del Departamento de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona. Coincide con que ningún partido hablará de recentralización porque "saben que es justo lo que provocaría una reacción contraria aún mayor. La falta de respeto a la autonomía y de una oferta política satisfactoria, quizás explicarían mejor los daños colaterales que ahora sufrimos".

Carlos Rico, politólogo y profesor de Comillas ICAI-ICADE cree que este es un debate necesario, pero que da vértigo."Se da por hecho que descentralizar es bueno y más democrático. Lo que hay que mirar es la eficacia. ¿Lo es? No, porque se ha puesto el foco en la ideología en el educación, en lo que nos separa, se ha dejado aún sin cerrar el tema competencial por cálculo electoral. Seguimos conectando centralización con Franco y olvidamos cómo funcionan Francia y Alemania". Rico cree que el problema es usar la educación como herramienta de construcción de la identidad. "Ahora se abre una ventana de oportunidad, se necesita, sin ser ingenuos, un nacionalismo cívico, perder los complejos y ser capaces de descentralizar cuando sea eficaz o hacer lo contrario cuando no lo sea. Parte de la izquierda ya habla del nacionalismo sin temor como Frutos".

La realidad es que la comisión territorial para modernizar el Estado Autónomico que se ha formalizado en el Congreso para revisar la Constitución del 78 nace coja por la ausencia de Podemos y los nacionalistas. Ambos son fundamentales, y el marco era el idóneo para hablar de la educación. Cierto que en la actual ley de Educación (LOMCE), se ampliaron los contenidos comunes a todas las regiones, del 55% al 65% en las Comunidades con lengua propia, y del 65 al 75% en el resto, pero se siguen dando casos como 25 versiones distintas de Ciencias Sociales de Primaria, o 19 versiones de una asignatura "aparentemente neutra" como es Matemáticas.

Los exministros de Educación no se ponen de acuerdo

Esperanza Aguirre y Alfredo Pérez Rubalcaba dejaron claras sus posturas el pasado jueves en un seminario en el que coincidieron y en que, no podía faltar, la educación y el tema catalán. Tampoco se pusieron de acuerdo.

"Existe unanimidad en que la educación es una de las causas fundamentales de la situación actual en Cataluña" aseguró la exministra del PP y expresidenta de la Comunidad de Madrid, quien advirtió de que los nacionalistas "idearon una estrategia a largo plazo para inculcar el odio a España". El exministro del PSOE y exvicepresidente replicó a Aguirre que si el adoctrinamiento educativo fuera la causa, el independentismo subiría en los más jóvenes y no en el de los mayores, como ha ocurrido de forma paralela. Asimismo, señaló que "en el País Vasco, donde hay ikastolas, el independentismo ha caído en los últimos años". 

Las competencias las ha regulado... el TC

"Al final lo que interesa es que los nacionalistas formen parte del proyecto de España, centralizar es el mejor camino para que se desentiendan de ello. En política, los pactos siempre son males menores. Al final la duda de hasta dónde llegan las competencias siempre ha caído en manos del TC que es el que ha hecho el esfuerzo regulador. Tras ello lo que hay que hacer es que las CCAA intervengan de forma más activa en el desarrollo de las leyes y ahí sería vital un Senado que representara los intereses de las CCAA. La reforma de la Constitución debería ir por ahí, pero claro, para eso se necesita un principio de lealtad constitucional. Sin eso no hay nada", destaca Punset.

Pablo Simón, experto en política y profesor de la Universidad Carlos III de Madrid sí cree que hay partidos que han puesto el foco ya en la educación y su recentralización. Lo que tiene menos claro es que los 17 bancos de pruebas tengan una solución reversible. "Estamos ante una descentralización cooperativa, pero en educación todo es ideología. En el país a la cabeza de repetidores, abandono escolar, con una FP que no funciona o gente sobrecualificada sin trabajo, acabamos hablando de religión o de inmersión lingüística".

Reconoce que la educación se usa como herramienta de construcción nacional, pero da otro enfoque: "Viene más del origen familiar. De escuelas concertadas de clase media alta, de familias catalanas de pro. Ahí es donde más ocurre". Simón pone de ejemplo Castilla-León como eficacia, lo que demuestra que ·el problema no está en manos de quién está la educación sino lo que se hace con ella". Y está de acuerdo en que estamos ante un tema con muchos tabúes: "No es cierto que la descentralización sea más progresista y lo contrario de derechas. Es otro de los efectos del franquismo".

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