Emilio Contreras: El independentismo en momentos de crisis acaba fracasando

  • El ensayista Emilio Contreras piensa que la apuesta soberanista de Cataluña es sin duda una amenaza para España, pero pone en cuestión que pueda triunfar porque la experiencia histórica ha demostrado -dice- que el independentismo en momentos de crisis, como el que vive España ahora, acaba fracasando.

Madrid, 26 ene.- El ensayista Emilio Contreras piensa que la apuesta soberanista de Cataluña es sin duda una amenaza para España, pero pone en cuestión que pueda triunfar porque la experiencia histórica ha demostrado -dice- que el independentismo en momentos de crisis, como el que vive España ahora, acaba fracasando.

Sucedió en 1931 y también en 1934 en Cataluña, recuerda Contreras en una entrevista con Efe en la que habla de su libro "España, ¿un éxito efímero?", donde recorre las etapas clave de sus últimos cuatrocientos años de historia, cuatro siglos en los que España se aisló y que culminan en el fracaso "terrible" que supone la Guerra Civil.

Después, explica este ensayista y analista político, en treinta y cinco años de democracia el país se pone al nivel de modernidad de las naciones de su entorno pero ese éxito -advierte- puede ser "efímero" si acaban triunfando propuestas viscerales y populistas al amparo de la crisis.

Propuestas como puede ser el órdago secesionista de Cataluña, afirma, que ha logrado convencer a un sector de la población, que cada vez es más amplio debido a las dificultades económicas, de que España "expolia y roba a los catalanes".

Es un argumento "repetido machaconamente", afirma Contreras -que fue gobernador civil en Ávila y Santander con la UCD-, que ha dado resultado a los nacionalistas y que también podría calar en otros territorios porque está dando una salida al problema económico.

Sobre el referéndum, lo tiene claro. Él quiere que la ley se cumpla y la ley no prevé esta consulta tal como recoge la Constitución, un texto que se aprobó también -sostiene- con el "apoyo entusiasta" de los nacionalistas catalanes con Miquel Roca a la cabeza, como uno de los padres de la Constitución.

Sitúa igualmente en este contexto que cree propenso a las opciones demagógicas al nuevo partido político Vox, fundado entre otros por José Antonio Ortega Lara, y no le augura un buen porvenir.

Tira de la historia y afirma que la realidad ha demostrado que desde la Transición los españoles siempre han castigado a los partidos que dividen el voto de la izquierda o la derecha.

No obstante, previene de la posibilidad de que el voto se fraccione mucho, dando lugar a gobiernos inestables, ante el desencanto de los ciudadanos, hastiados de que la situación económica no mejore y tampoco "se meta mano a la corrupción".

Ejemplos en el pasado de este voto atomizado hay unos cuantos: de las elecciones de 1931 salieron treinta y dos grupos parlamentarios en el Congreso -cita Contreras- y las de 1933 dieron lugar a 33 fuerzas políticas en la Cámara baja.

La corrupción es otra de las cuestiones que también preocupan a Emilio Contreras, ya que, con los datos en la mano del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), hay más de 1.600 sumarios abiertos por esta causa. Pero se niega a cargar toda la responsabilidad en los políticos.

Ellos han "infringido" la ley, han encubierto la corrupción y son culpables -asegura- de no haber puesto los controles suficientes o incluso de haber suprimido algunos en 1985, pero también hay una parte de responsabilidad ciudadana, primero porque estos corruptos y los que los amparan han seguido ganando elecciones gracias al voto de los electores.

En segundo lugar, se pregunta con qué "autoridad moral" algunos españoles pueden reprochar al Gobierno y a los políticos la corrupción si este es el país que menos recauda por el IVA en proporción a su PIB.

Tiene 192.000 millones de euros en economía sumergida, que "ni pagan impuestos ni cotizaciones sociales", -continúa- y el fraude fiscal según cálculos del Consejo Económico y Social asciende todos los años a unos 60 mil millones de euros.

Otra de las cosas sobre las que llama la atención es la desaparición "del espíritu de concordia" que facilitó la Transición y que permitió consensuar temas clave. Aquel espíritu murió en 1980 y empezó el ataque de unos contra otros "como si fuéramos una democracia consolidada".

Desde entonces, no ha sido posible acordar las "cinco o seis" cuestiones básicas, como la educación, algo "imperdonable", o la Justicia, que está en una situación "vergonzosa".

Con este ensayo, el primero que escribe, Emilio Contreras ha querido hacer una meditada reflexión "sobre lo que hemos sido para entender lo que somos y evitar que vayamos hacia donde no debemos ir".

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