Un hombre clave en la crisis sanitaria

Simón vs. Simón: el técnico que fichó el PP y que Moncloa elevó a un 'rockstar'

El jefe del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias lleva trabajando casi diez meses  con Sánchez. Era un desconocido hasta el 10-M: ahí cambió su vida. Duras críticas por algunas decisiones.

Fernando Simón, director del CCAES
Simón, el técnico tímido que fichó el PP y que Moncloa ha elevado a 'rockstar'
EFE

Martes 10 de marzo de 2020. Fernando Simón (Zaragoza, 1963) aparece por primera vez en la sala de prensa de La Moncloa. Quizá aún no es consciente de que su vida va a cambiar para siempre y de que no va a poder salir a la calle como lo hacía hasta entonces. Entrar apenas unos minutos antes de que Pedro Sánchez acceda en el edificio de portavoz del Gobierno para protagonizar su última comparecencia antes de declarar, cuatro días más tarde, el estado de alarma. "Para combatir esta emergencia de salud pública, haremos lo que haga falta", afirma el jefe del Ejecutivo ante el epidemiólogo que le mira desde la primera fila de asientos junto al ministro de Sanidad, Salvador Illa. Empezaban a ver venir lo que se avecinaba y en sus rostros se notaba la preocupación. No lo podían ocultar. 

Esa mañana  varios periodistas se acercan a Simón en el complejo presidencial. El doctor, un semidesconocido para muchos, no quiere hablar. Rechaza hacer comentarios con el brazo. Viste de camisa y lleva una mochila. Dice que su papel no es el de portavoz. Incluso se va de forma apresurada de un recinto, el del edificio de la Secretaría de Estado de Comunicación, reservado para políticos. Los profesionales de la información ya empiezan a ver que la situación es muy delicada y dejan a un lado la política para interesarse por cuestiones sanitarias. 

Pero las tornas cambiaron unos días más tarde y Simón tuvo que convertirse, de forma apresurada, en el 'portador' de las malas noticias. Con él millones de españoles han aprendido lo que es un asintomático o una PCR. Otros se han indignado por su respuesta tardía y han llegado a acudir a los tribunales. También han visto como ese técnico tímido se dejó convertirse en 'rockstar', con acciones de comunicación diferentes y también polémicas. El programa de Jesús Calleja en Baleares o una portada subido a su moto, porque Simón, antes de ser quien es hoy, se movía sobre dos ruedas.

Para el Gobierno Simón ha sido, es y será un cargo esencial. Sánchez y Moncloa le han dado galones y él los ha aceptado. Dicen en su entorno que su relación con Salvador Illa es excelente y que si algún día el político decide volver a Cataluña Simón se mudará de ciudad. Ambos han compartido decenas y decenas de horas de trabajo y sinsabores durante los últimos meses. Simón y Sánchez también han forjado una relación intensa: sigue despacha una vez a la semana con el presidente y su equipo más cercano de colaboradores. Para el sanchismo es uno más.

Simón es uno de los mayores expertos epidemiólogos del país y eso se nota en las distancias cortas. Habla con propiedad, sin dudar. No es el caso, salvando las distancias, de Illa, a quien la pandemia le ha hecho aprender a marchas forzadas. Simón es el responsable, entre otros, del plan de sanitario y del plan de respuesta temprana que se desplegó en España este 2019. También de las medidas y de las restricciones, para bien o para mal. Las decisiones sanitarias, aunque en la mayoría de ocasiones han sido colegiadas, llevan su firma.

Para Moncloa Simón ha sido todo un descubrimiento. Es más, la Secretaría de Estado de Comunicación no ha dudado en impulsar su figura cuando se ha necesitado explicar alguna decisión. El propio Illa llegó a agradecer en público al PP haber contratado al especialista en Sanidad: "Feliciten a Ana Mato por nombrar a Fernando Simón, mi principal colaborador en esta situación". Y es que el aragonés llegó al CCAES en 2012, cuando Mariano Rajoy acababa de ganar las elecciones. Ha trabajado con Mato, con Dolors Monsterrat y con María Luisa Carcedo. Hasta hoy. Dicen que, cuando todo esto pase, él dará un paso a un lado y dejará la primera línea.

Simón se ha convertido, por tanto, en una pieza clave para el Gobierno y para Illa. De hecho en algún acto al escudero no le ha importado corregir a su jefe para aclarar alguna situación. Lo que no puede ocultar el doctor es su preocupación, y la de su equipo, con lo que está ocurriendo y lo que puede llegar a ocurrir en próximas semanas. Es una sensación generalizada en Sanidad. Enero, creen, va a ser complicado.

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