Martes, 31.03.2020 - 01:23 h
Huyó hace más de 20 años

Juliá, de asesino en Atocha a traficante de drogas y conductor de Uber encubierto

Se dice que "cada 24 de enero en la cárcel pedían marisco para celebrar el aniversario" de la 'matanza de Atocha'.

García Juliá. / EFE
García Juliá, de asesino a traficante de drogas y conductor de Uber encubierto. / EFE

Con solo 22 años, en 1977, Carlos García Juliá disparó a sangre fría seis veces contra un grupo de abogados laboralistas en su despacho de la calle Atocha de Madrid. El joven coprotagonizó con su arma Star modelo súper 'la matanza de Atocha'  que dejó cinco muertos y cuatro heridos graves. En 1994 huyó de España y este viernes ha sido entregado al país por las autoridades de Brasil tras su periplo de más de 20 años en Latinoamérica.

Algunos, como el párroco de la iglesia madrileña de San Ginés, lo definieron como un joven "normal, jovial, cariñoso, bien relacionado con la juventud seria y honorable del barrio, con una vida religiosa y moral ejemplar" en el sumario del caso. Pero, García Juliá era muy conocido por su filiación a un grupo ultraderechista en el Madrid de la Transición.

La familia del criminal estaba vinculada a la extrema derecha y se dice que el joven conmemoraba cada año la matanza: "Cada 24 de enero en la cárcel pedían marisco para celebrar el aniversario", contó Alejandro Ruiz-Huerta, superviviente del suceso, en laSexta Columna. El falangista sólo cumplió 14 de los 193 años a los que fue condenado por el asesinato de los abogados porque logró obtener un permiso de salida del país con la pretensión de buscar empleo y comenzar una nueva vida, pero no regresó.

Su estancia en Latinoamérica no estuvo exenta de incidentes. En Bolivia, lugar donde residió primero, fue detenido por narcotráfico y se volvió a escapar. Chile, Argentina y Venezuela fueron sus siguientes paradas y terminó en Brasil, donde se hizo pasar por el venezolano Genaro Antonio Materán. Juliá se mimetizo a la perfección con el ambiente gracias a su nueva identidad: consiguió pareja, conducía un Uber y confundió a todos con un extraño acento argentino. Todo iba bien para el fugitivo. Encontró un estilo de vida más tranquilo -ya tiene más de 60 años- hasta que las autoridades brasileñas lograron identificarlo y montaron un operativo para su captura en 2018. La Sección Primera de lo Penal de la Audiencia Nacional pidió en diciembre de ese año la extradición de Juliá, al entender que el cumplimiento de la condena que le fue impuesta no había prescrito.

Carlos García Juliá fue condenado en 1980 por formar parte de un "grupo activista e ideológico, defensor de una ideología política radicalizada y totalitaria, disconforme con el cambio institucional que se estaba operando en España", según reza la sentencia. Ahora está ingresado en la cárcel Soto del Real, donde cumplirá una condena de 10 años y seis meses. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez,  ha celebrado su llegada como un triunfo de la democracia y la justicia. 

Temas relacionados

Ahora en Portada 

Comentarios
NOTRACKING