Domingo, 20.10.2019 - 12:03 h
Carecía de los permisos necesarios

La Guardia Civil afirma que las obras del pozo al que cayó Julen se saltaron la ley

Los informes para esclarecer las causas de la caída del pequeño al pozo aseguran que no cumplió con la normativa vigente.

Tres microvoladuras para avanzar 1,5 metros en la galería para llegar a Julen.
El pozo carecía de medidas de seguridad. / EFE

El pozo al que cayó el pequeño Julen, y del que no pudo salir con vida, asegura que carecía de cualquier medida de seguridad necesaria en este tipo de construcciones. Al mismo tiempo que dibujaban el plan para tratar de rescatar al pequeño, por otro lado las fuerzas de seguridad abrían líneas de investigación en busca de esclarecer las causas de la caída del niño a un pozo tan pequeño. Las primeras conclusiones es que carecen de seguridad.

Los informes realizados tanto por el Seprona como la Unidad de Policía Judicial de la Guardia Civil, se centraron en las circunstancias de la caída del pequeño y el sellado del pozo, y en la legalidad de la perforación y el movimiento de tierras realizados en la parcela, según informa Diario Sur.

Los agentes iniciaron la investigación el mismo día de la caída de Julen. Tomaron medidas de la parcela y comprobaron una sere de obras que se habían realizado. La superficie de construcción rondaba los 500 metros cuadrados. Los agentes afirman que el pozo requiere una licencia del Ayuntamiento de Totalán, un proyecto técnico firmado por un titulado en minas y un visado por el Colegio Profesional, además de una concesión de la autorización administrativa. La obra carecía de todos estos permisos.

El pocero afirma que hizo bien su trabajo

Antonio Sánchez, el empresario que ejecutó el pozo de Totalán (Málaga) al que cayó el pequeño Julen el 13 de enero, afirmó que siempre hace "bien" su trabajo, en alusión a que tapó el orificio con una piedra, y que reiterará esta versión cuando declare en sede judicial. Sánchez aseguró que no puede decir en el juzgado "ni más ni menos" que lo que ya indicó a los investigadores de la Guardia Civil que le tomaron declaración tras el suceso, porque lleva "cuarenta años haciendo este trabajo" y lo hace "siempre bien".

En ese momento, el pocero manifestó que taponó la boca del pozo, pero que su actuación fue posteriormente modificada por unos movimientos de tierra en la zona. Sánchez señaló que tiene abogado para llevar el caso. En cuanto a su situación por lo ocurrido, explicó que está desolado y que su mujer está "peor", y ha precisado que "todo el mundo se ha acordado de la familia del niño", pero a ellos les han "dejado abandonados".

El pocero ha dicho que estos días no le está cogiendo el teléfono "a casi nadie", por lo que ha pedido en el cuartel que lo avisen si tiene que ir a declarar, pero le han dicho que le llegará "una carta certificada".

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