Human rights watch critica a los países que relegan los derechos humanos por la seguridad


Huma Rights Watch (HRW) afirmó este jueves que los gobiernos “se equivocan de manera garrafal” cuando ignoran los derechos humanos para ocuparse de “desafíos graves” en materia de seguridad.
En su Informe Mundial 2015, de 656 páginas, HRW examina las prácticas de derechos humanos en más de 90 países y afirma que “atacar los derechos aún en épocas difíciles no es un lujo”.
El director ejecutivo de HRW, Kenneth Roth, alerta en un artículo introductorio sobre el efecto contraproducente de abordar los derechos humanos cerrando filas en forma defensiva, como lo han hecho numerosos gobiernos a lo largo de este último año.
“Las violaciones de derechos humanos fueron determinantes para propiciar o agudizar muchas de las crisis de hoy”, observa Roth, para quien “proteger los derechos humanos y asegurar la rendición de cuentas democrática son condiciones clave para superar estos contextos de crisis”.
El informe señala que la aparición del grupo extremista Estado Islámico (EI) es “uno de los desafíos globales que han provocado la subordinación de los derechos humanos” y subraya que “no es cierto” que este colectivo terrorista “haya surgido de la nada”, sino que lo vincula al “problema de seguridad que dejó la invasión estadounidense en Iraq, las políticas sectarias y abusivas de los gobiernos de Iraq y Siria y la indiferencia internacional al respecto han sido factores determinantes en la propagación” del EI.
En este sentido, recalca que si bien el primer ministro de Iraq, Haider Al Abadi, se ha comprometido a un gobierno más inclusivo, las autoridades todavía dependen principalmente de las milicias chiitas, que comenten matanzas y limpiezas étnicas impunemente contra civiles suníes.
“Las fuerzas gubernamentales también atacan a civiles y zonas pobladas. Reformar un poder judicial sumido en la corrupción y el abuso, y poner fin al régimen sectario para que los suníes sientan que hay lugar para ellos en Iraq será al menos tan importante como las acciones militares para detener las atrocidades de EI, pero hasta el momento Al Abadi no ha implementado estas reformas esenciales”, añade.
SIRIA Y ESTADOS UNIDOS
En Siria, HRW indica que las fuerzas del presidente del país, Bachar el Asad, han atacado a civiles “de manera deliberada y con saña, en zonas controladas por la oposición” y que el uso de “armas indiscriminadas”, principalmente bombas de barril, ha provocado que las condiciones de vida sean “prácticamente intolerables” para los civiles.
A pesar de ello, Human Rights Watch apostilla que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en general se ha mantenido al margen, “dado que Rusia y China aplican su poder de veto para frenar los esfuerzos concertados que detengan esta matanza” y Estados Unidos y sus aliados han permitido que su intervención militar contra el EI opaque los esfuerzos para que Damasco desista de cometer abusos.
HRW también observa una dinámica similar en Nigeria, donde los problemas de derechos humanos son un eje central del conflicto. Así, Las milicias islamistas Boko Haram llevan a cabo ataques contra civiles y fuerzas de seguridad, y detonan explosivos en mercados, mezquitas y escuelas, a la vez que secuestran a cientos de niñas y mujeres jóvenes, ante lo cual el Ejército de Nigeria “a menudo ha respondido de manera abusiva y ha efectuado redadas contra cientos de hombres y niños que supuestamente apoyan a Boko Haram, quienes han sido detenidos, abusados e incluso asesinados”.
Esta tendencia a ignorar los derechos humanos ante adversidades en materia de seguridad fue también un problema en Estados Unidos, donde una comisión del Senado publicó un resumen de un informe sobre torturas de la CIA, pero si bien el presidente del país, Barack Obama, ha repudiado las torturas practicadas por fuerzas a su mando, “se ha negado a investigar, y mucho menos a juzgar, a quienes ordenaron las torturas que se describen” en ese documento.
“La renuncia a esta obligación, que le corresponde legalmente, incrementa la probabilidad de que futuros presidentes consideren que la tortura es una opción política, en vez de un delito. Esta inacción también menoscaba considerablemente la capacidad del gobierno de Estados Unidos de ejercer presión sobre otros países para que juzguen a quienes cometen torturas en sus respectivos territorios”, asevera HRW.
“UN LUJO”
El informe menciona que “son demasiados los países”, como Kenia, Egipto y China, donde gobiernos y fuerzas de seguridad han respondido a amenazas de terrorismo concretas o aparentes empleando políticas abusivas que finalmente provocan que se desaten crisis.
“Responder a problemas de seguridad exige no solo contener a ciertos individuos peligrosos, sino además reconstruir la estructura moral que sustenta el ordenamiento social y político”, remarca.
Roth indica que “algunos gobiernos cometen la equivocación de considerar que los derechos humanos son un lujo que solamente puede permitirse en épocas menos conflictivas, en vez de un parámetro de referencia esencial para la acción política”. “En lugar de considerar a los derechos humanos como restricciones irritantes, sería más positivo que los responsables de políticas en todo el mundo reconozcan su valor como parámetros morales para salir de situaciones de crisis y caos”, concluye.

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