Lunes, 25.05.2020 - 04:08 h
Su objetivo es ganar las elecciones

Iceta opta por quedarse en Cataluña para recuperar el sitio que le quitó Ciudadanos

El primer secretario del PSC quiere ser la única alternativa al independentismo aprovechando el mal momento del partido naranja tras el 10-N.

Iceta (PSC) afea a Torra el "desgobierno" en su primer año y que divida a los catalanes
Iceta opta por quedarse en Cataluña para recuperar el sitio que le quitó Ciudadanos / EP

Miquel Iceta no tiene en la cabeza moverse de Cataluña. El primer secretario del PSC quiere quedarse en su región para intentar devolver a su partido al primer lugar de las fuerzas alternativas al independentismo, como ha podido saber La Información. Por lo que su objetivo actual es superar a Ciutadans en las próximas elecciones catalanas, cuyo adelanto al año 2020 es un secreto a voces. Y lo quiere hacer aprovechando el mal momento que pasa el partido naranja por la drástica pérdida de apoyo de su marca nacional, que en las generales del 10-N pasó de tener más de 50 diputados a quedarse solo con diez escaños. A lo que hay que sumar la falta de un liderazgo sólido, ya que Lorena Roldán no ha hecho olvidar a Inés Arrimadas.

Esto supone que Iceta ha renunciado a trasladarse a Madrid para desempeñar cargos en el futuro gobierno, algo que le impediría concurrir en las próximas elecciones en la región catalana. Todo a pesar de la confianza que tiene depositada en él Pedro Sánchez, que le considera uno de los dirigentes socialistas con mayor capacidad política. Por eso le ofreció en la anterior legislatura que presidiera el Senado. Pero el veto de los independentistas a su designación como senador autonómico lo impidió, rompiendo de esta manera el pacto no escrito de no entorpecer a los elegidos por cada grupo parlamentario. Ahora la situación es muy distinta, ya que Iceta ha dado una suerte de giro nacionalista para allanar un pacto con ERC por cuestiones como la investidura de Sánchez.

Lo ocurrido con su designación fallida como presidente de la Cámara Alta fue todo un golpe para el jefe de filas del PSC. Él no esperaba que su candidatura fuera utilizada por ERC o Junts per Catalunya para castigar a Sánchez. Tampoco que su figura generase tanta controversia en aquellos con los que comparte escaño en el Parlament catalán. Por eso, esos días del mes del pasado mes de mayo fueron un punto de inflexión en su trayectoria en las instituciones. Las fuentes consultadas señalan que el chasco fue más político que emocional, ya que recuerdan que la experiencia vital de Iceta hace que "esto no le afecte tanto en otro ámbito que no sea el profesional".

Un socialismo catalán preparado

En el PSC saben que tienen una gran oportunidad para recuperar la relevancia de la que han gozado históricamente en Cataluña. Su caída fue evidente en 2010, cuando se colocaron por debajo de los 30 escaños por primera vez en su historia. Desde entonces, en las tres elecciones autonómicas que se han celebrado en Cataluña han ido perdiendo votantes, hasta cosechar el peor resultado de toda su historia y conformarse con 16 escaños. En los últimos comicios, los de 2017, recuperaron un asiento en la cámara y sumaron casi 100.000 votos más. Pero los resultados siguen siendo insuficientes en un partido que en los años de Pasqual Maragall llegó a superar los 50 diputados y que ha estado al frente del Govern de la Generalitat.

Lo ocurrido con el PSC en los últimos años se explica en parte por el auge del independentismo. Uno de los reproches que se le han hecho a los socialistas catalanes en medio de la efervescencia del secesionismo ha sido su pasividad a la hora de combatir a ERC y a las distintas marcas de la actual Junts per Catalunya. En su lugar, se considera en sectores de derecha e izquierda que su postura soberanista les llevó a plegarse ante los designios de las fuerzas rupturistas con la unidad del Estado. Una apuesta que incluía en su momento la connivencia o el intentar llegar a entendimientos con los líderes separatistas, sin tener en cuenta que el objetivo de estos era lograr la independencia. Y de eso se aprovechó Ciutadans, que hasta ganó las elecciones en 2017, aunque luego renunció a intentar ser alternativa por la mayoría 'indepe'.

Pero los socialistas catalanes creen que han logrado dar un vuelco a la situación. Según las fuentes consultadas, su previsión es que "el próximo president catalán sea de ERC o del PSC", por lo que confían por completo en las posibilidades que tiene Iceta. En el último CEO, el conocido como 'CIS catalán', se estimaba que lograrían entre 24 y 25 escaños, colocándose en tercer lugar por detrás de Esquerra y JxCat, que estarían siempre entre los 30 y los 40 diputados. Esto aún sitúa muy lejos de poder aspirar a la presidencia al líder socialista, ya que los independentistas superarían sin problemas la mayoría absoluta si pactan entre sí. Pero entre la cúpula  de Iceta apuestan porque ese acuerdo no llegue a producirse por la batalla de los republicanos con los de Carles Puigdemont por aglutinar todo el espectro independentista.

En el partido aún no se han aventurado a hacer una previsión de cuántos escaños necesitarían para que su primer secretario tenga posibilidades reales de entrar en el Palau de la Generalitat. Lo que sí tienen claro es que, además de tener que alcanzar el tercer puesto en las elecciones, tendrán que entenderse con el resto de partidos. Con ERC, JxCat y la CUP descartados como posibles apoyos, tendrán que centrar su mirada en Ciudadanos o los 'comuns'. El partido naranja también se jugará mucho en esos comicios que se adelantarán a 2020, y marcará de alguna manera su futuro político tras lo ocurrido el 10-N. En cuanto a la formación de Ada Colau, su último entendimiento ha sido con Esquerra para aprobar subidas de impuestos a rentas altas. Pero el pacto nacional entre Sánchez y Pablo Iglesias para el gobierno de coalición facilita que la alcaldesa de Barcelona e Iceta acerquen posturas de nuevo.

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