Israel prohíbe la entrada a palestinos a la Ciudad Vieja de Jerusalén tras ataques mortíferos

  • Israel decidió este domingo cerrar la Ciudad Vieja de Jerusalén a los palestinos, tras ataques que se cobraron la vida de dos israelíes.

El casco antiguo de Jerusalén, que suele estar muy concurrido, tenía este domingo un aspecto de ciudad atrincherada, con las tiendas cerradas, los callejones casi vacíos y las puertas custodiadas por cientos de policías.

Es la primera vez que las autoridades toman esta medida, según la portavoz de la policía, Luba Samri. Durante 48 horas sólo los israelíes, los residentes de la Ciudad Vieja, turistas, empresarios y estudiantes podrán entrar.

Según Samri, esta medida impedirá que la inmensa mayoría de los palestinos de Jerusalén-Este, que viven fuera de la Ciudad Vieja, puedan acceder a esa parte de la ciudad. Los árabes israelíes sí podrán entrar en la zona, precisó.

El acceso a la explanada de las Mezquitas ha sido prohibido a los hombres de menos de 50 años, una medida utilizada habitualmente en momentos de tensión. No habrá restricciones de acceso para las mujeres, añadió Samri.

Según un balance de la Media Luna Roja palestina, al menos 77 palestinos resultaron heridos por disparos israelíes en las últimas 24 horas, 18 por balas reales y 59 por bales de goma. Además 139 fueron tratados por haber inhalado gases lacrimógenos y otros seis por haber recibido golpes de soldados o colonos israelíes.

En la Cisjordania ocupada también aumentó la tensión. Este domingo de tarde decenas de jóvenes palestinos se enfrentaron con soldados israelíes a la salida de Ramala cerca del punto de paso de Bet El, constató la AFP.

Por su parte, el secretario general de la ONU Ban Ki-moon "está profundamente preocupado de que estos últimos incidentes marquen un peligroso avance hacia una escalada", señaló un comunicado, haciendo un llamado a la calma.

En una conversación telefónica con Ban, el presidente palestino Mahmud Abas pidió la protección internacional del pueblo palestino ante los ataques de los colonos, señaló la presidencia.

En realidad, sobre las 09H30, ningún palestino -hombre o mujer- podía entrar a la Ciudad Vieja, y sólo podían hacerlo quienes tenían un pasaporte extranjero o un carné de identidad israelí.

Unas 50 mujeres musulmanes y un grupo de hombres protestaban ante la puerta de los Leones, la única que permanece abierta. Luego manifestaron por los callejones del casco antiguo, antes de que la policía les cerrara el paso.

"Es mi deber nacional y religioso defender Al Aqsa", la mezquita que se encuentra en la explanada, explicó Um Mohamed, una árabe israelí.

El gobierno palestino criticó la decisión de Israel en un comunicado en el que denunció "la política de escalada de las autoridades de ocupación israelíes" en "Jerusalén y en Cisjordania ocupada".

En la madrugada del domingo, el ejército israelí había llevado a cabo una operación en el campo de refugiados de Yenín, en Cisjordania ocupada, para intentar detener en su casa a un responsable de Hamas, Qais al Saadi, según indicaron responsables palestinos.

Dos palestinos resultaron heridos de bala durante la intervención, informaron fuentes de seguridad y médicas. Según ellas, el ejército detuvo a tres palestinos, pero no logró arrestar a Al Saadi.

La operación militar y el cierre de la Ciudad Vieja se produjeron después de dos ataques palestinos contra israelíes en la noche del sábado.

Un palestino de 19 años, Mohanad Chafik Halabi -presuntamente miembro de la Yihad Islámica-, mató a dos israelíes e hirió a una mujer y a un niño con arma blanca y de fuego en la Ciudad Vieja, antes de ser abatido por la policía.

Horas después, otro palestino hirió gravemente a cuchilladas a un transeúnte en la parte oeste de la ciudad antes de ser abatido por las fuerzas del orden.

Estos ataques se producen en un contexto de choques diarios en la Ciudad Vieja, donde se encuentra el lugar que cristaliza las tensiones, la explanada de las Mezquitas, y dos días después de la muerte a tiros de un matrimonio de colonos en el norte de la Cisjordania ocupada.

Desde mediados de septiembre, estallaron numerosos enfrentamientos entre palestinos y policías israelíes en la explanada de las Mezquitas, tercer lugar santo del islam y también el más sagrado para los judíos, que lo denominan el monte del Templo.

Las normas que rigen la explanada permiten que los judíos accedan al recinto, pero les prohíbe rezar allí. Los musulmanes temen, sin embargo, que el gobierno israelí tenga intención de modificar el 'statu quo'.

Con motivo de las fiestas judías de Yom Kipur y de Sukot, que concluyen el lunes, y dada la importancia de la fiesta musulmana del Aid al Adha, la policía desplegó las últimas semanas unos mil hombres suplementarios para hacer frente al flujo de fieles judíos en la Ciudad Vieja.

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