Lunes, 19.11.2018 - 05:02 h
Por una fuga de los años 70

De aquellos polvos estos lodos: el Jarama vive con radiactividad de la Guerra Fría

Tras el informe del CSN que señaló esa zona como radiactiva, los vecinos están intranquilos y no entienden porqué no se ha hecho nada en 50 años.

El 7 noviembre de 1970 cuando se vertieron a las alcantarillas decenas de litros de líquido radiactivo que contaminó las riberas de varios ríos (Manzanares, Jarama y Tajo), sus huertas y sus frutos. (Foto: Archivo / Ciemat)
El 7 noviembre de 1970 se vertieron a las alcantarillas decenas de litros de líquido radiactivo que contaminó las riberas de varios ríos . (Foto: Ciemat)

El Consejo de Seguridad Nacional (CSN) desvelaba hace dos semanas la existencia de seis puntos negros de radiactividad en la Península. Lo hacía con la intención de informar y cumpliendo su función reguladora y advertía de que, si bien esos focos registraban niveles de contaminación por encima de normativa, "no existía riesgo radiológico significativo". Sin embargo, las explicaciones del organismo a través de un comunicado  no han tranquilizado a los vecinos, agricultores y ayuntamientos de las zonas afectadas, entre ellas el canal del Jarama, dónde el desconcierto se ha convertido en la sensación más generalizada. 

La historia del núcleo contaminado cerca del Jarama comienza en noviembre de 1970 cuando se produjo una fuga radiactiva en el Centro de Energía Nuclear Juan Vigón (JEN), actualmente rebautizado como CIEMAT, que no se hizo oficial. Las tierras afectadas por el accidente, con presencia de productos de fisión y en las que se han realizado pruebas para Cesio-137 y Estroncio-90,  se enterraron hace 50 años en ocho zanjas de longitud y profundidad variable a lo largo de las orillas del río Jarama y poco o nada se había hablado hasta ahora.

Falta de información

Ante el anuncio, los municipios afectados han empezado a movilizarse. Rafael Martínez, alcalde de San Martín de la Vega (Madrid), una de las localidades más afectados exige información, una demanda a que se unen buen número de vecinos. Para ello, ha reclamado una reunión con el presidente del CSN, las administraciones afectadas y los agricultores de la zona. Quiere que "se abandone el secretismo", además de enviar un mensaje de tranquilidad a la población.

Por su parte, el teniente alcalde de este municipio, Sergio Neira, explica a La Información que no han visto una preocupación general en la población, aunque sí inquietud y desconocimiento de lo qué pasaba y "sí que es cierto que hay vecinos que nos han llamado para interesarse".

Por ello, el ayuntamiento de esta localidad de 18.000 habitantes situada a 30 kilómetros de Madrid, ha propuesto que "un técnico del CSN se reúna con los agricultores, porque aquí hay huertas, personas que viven en esas huertas, que consumen sus productos… Y aunque no ha habido nunca ningún problema sí que es necesaria información, que se aclaren las cosas y, llegado el momento, que se actúe sobre esos suelos".

Mientras, el primer edil de Borox (Toledo), Emilio Ramón Lozano, asegura que "no tenía ni idea de esto hasta que salió en los medios de comunicación y los agricultores y habitantes de la zona tampoco" y pide a las autoridades "que investiguen, den explicaciones, hagan las actuaciones pertinentes y aseguren que no existe riesgo alguno para la población".

Impacto en los cultivos

Guillermo , miembro de un grupo de consumo de productos ecológicos de la huerta de otra de las localidades ribereñas del Jarama, Ciempozuelos (Madrid), 23.000 habitantes. "Hay preocupación en el colectivo de consumidores y productores ecológicos y pese a que Ecologistas en Acción, Greenpeace y Jarama Vivo nos han dado mucha información, estamos a la espera de que el Ministerio de Transición Ecológica caracterice los suelos contaminados y los limpie. Hace falta una medición de la Vega y, en su momento, si hay que poner suelos en cuarentena, que se haga. Ha pasado mucho tiempo desde el vertido, pero por el informe del 2012 del propio CSN no se sabe el alcance real de la posible contaminación".

Los ecologistas se movilizan 

Francisco Castejón, portavoz de Ecologistas en Acción y físico nuclear explica que, "esto es una muestra más de las malas prácticas de la industria nuclear y de una política de desinformación sobre los enormes riesgos de esta energía". Castejón añade que "las dosis radiactivas máximas establecidas por la ley se han reducido en los últimos años, sin que ello haya sido un impulso para que las autoridades actuaran para proteger a la población expuesta a estos vertidos".

Por su parte, Raúl Urquiaga, de Jarama Vivo, explica como este colectivo, junto a Ecologistas en Acción, señaló hace unos días alguna de estas banquetas, "aunque ya han arrancado los carteles", y exige que "se caractericen estos lugares, se vallen, se señale que allí hay peligro radiactivo, se caractericen los residuos que allí existen y finalmente se limpien porque estamos hablando además, en el caso del Jarama, de una cantidad relativamente no muy grande de residuos, que tiene una dificultad técnica baja y un coste asumible". Jarama Vivo informó a los agricultores de la zona esta misma semana de que "la situación está ahí, es potencialmente peligrosa, pero que quizás deberían de preocuparse más por regar sus huertas con el agua contaminada del canal del Jarama, que está cargado de metales pesados, que del peligro radiactivo". 

Fuentes del Ministerio de Transición Energética aseguran que, de momento, no se va a "hacer nada de nada porque la pelota está en otro tejado", el del CSN. El organismo tendrá que hacer en los próximos meses dos simetrías del terreno, dos análisis, y chequearlo todo", y en ese momento, el Ministerio se pondría manos a la obra y expondría su método de actuación, "pero eso ya sería en el medio plazo", reconocen.

Ahora en Portada 

Comentarios