Lunes, 20.05.2019 - 15:11 h
Declara el exnúmero dos de supervisión

El jefe de Casaus en el BdE invalida sus correos sobre Bankia: "No tenían rigor"

Pedro Comín responde al inspector que ocultó falta de saneamientos del banco y dice que "no se puede poner al mismo nivel" un informe con una opinión.

José Antonio Casaus Banco de España
Casaus señaló a Comín cuando explicó que modificó su informe de seguimiento/ EFE

El juicio del caso Bankia se ha convertido en el escenario de la crisis interna desatada en el Banco de España por las labores de supervisión sobre la creación de BFA-Bankia y el posterior debut bursátil del Grupo. El encargado de responder en esta ocasión a las críticas que vertió en sede judicial el inspector díscolo con la salida a bolsa, José Antonio Casaus, ha sido su superior Pedro Comín. El que fuera 'número dos' del departamento de Supervisión del Banco de España ha restado importancia a las advertencias que éste plasmó en sus ya famosos correos electrónicos afirmando que se trató de "opinión" carente del "rigor" que no se puede comparar con los informes oficiales. 

El exdirectivo del supervisor ha respondido así al ser preguntado por la fiscal del caso, Carmen Laúna, acerca de la postura de Casaus en todo este proceso de fusión de las siete cajas; especialmente después de que ayer el también exdirector de este departamento, Pedro González, leyera durante su testifical un correo que le remitió Casaus en julio de 2010 en el que le informaba acerca de su reunión con el entonces gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. En la misma, no solo le transmitió un mensaje de "tranquilidad" en lo que respecta al proceso de SIP que se estaba llevando a cabo sino que también le explicó que este proceso de fusión era necesario para garantizar la viabilidad de las entidades.

En su turno ante el tribunal que conforman los magistrados de la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal, Comín ha elogiado la labor de inspección de Casaus pero ha trazado una clara línea divisoria entre lo que son los informes de seguimiento del supervisor con lo que ha calificado de "opiniones" que plasmó en unos correos electrónicos que envió al entonces jefe del grupo, Javier del Río y al jefe del departamento, Pedro González. Los mismos los ha definido como un "ejercicio de estrés interno" con estimaciones que se hacen de forma "muy básica" y que suelen incluir necesidades de saneamiento superiores a las reales. 

"Estamos hablando más de una opinión que de un trabajo riguroso", ha sentenciado Comín sobre las estimaciones de saneamientos de Casaus y que cifró en 8.000 millones de euros en el caso de Caja Madrid -entidad en la que estaba destinado- y de 16.000 millones para el conjunto del SIP. Para Comín, estas advertencias que trasladó a sus superiores en diferentes comunicaciones internas eran "de alto nivel" pero no pasaban de "cálculos muy básicos que no tenían calidad suficiente para ser tenidos en cuenta en lo que podía ser una pérdida esperada". 

De esta manera, Comín se pronuncia en términos muy similares a los empelados por su antecesor ante el tribunal, Pedro González, en lo que respecta al visto bueno que dio el inspector a los informes de seguimiento que elaborara el grupo encargado de controlar el cumplimiento del plan de integración. Comín también se ha pronunciado acerca de uno de los puntos más destacados de la declaración de Casaus. En concreto ha respondido a la versión que prestó el inspector en sede judicial en la que dijo que Comín le sugirió que suavizara su informe de seguimiento de marzo de 2011 y que no incluyera su previsión de falta de saneamientos que cifró entre 8.000 y 10.000 millones de euros.

Dos opciones: o salida a bolsa o nacionalización

"Ese párrafo incluía su opinión", se ha limitado a decir Comín rechazando que estuviera detrás de la 'orden' que recibió Casaus acerca de que "pusieran una cosa que no comprometiera mucho" a Bankia; máxime teniendo en cuenta que faltaban apenas unos meses para que se hiciera efectiva la salida a bolsa de la entidad, y por la que se sientan en el banquillo de los acusados hasta 34 personas (incluidas Bankia, BFA y Deloitte) por delitos de fraude de inversores y falsedad contable.

Preguntado precisamente por la salida a bolsa, Comín ha confesado que la principal preocupación del supervisor era que este proceso -que Rato achacó a órdenes del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero- se estaba produciendo "en unas circunstancias muy difíciles" y al final implicaba poner a Bankia "entre la espalda y la pared"; esto es: o debutaba en el parquet o se nacionalizaba, lo que hizo que las siete cajas que integraban el banco acabaran por perder mucho poder negociador. Es más, Comín ha expresado el interés por parte de los inspectores de que el precio reflejara el valor real de la entidad puesto que la operación se produjo en plena crisis económica y eso hacía, según sus estimaciones, que los inversores se pudieran aprovechar de la situación y bajar el precio “de manera excesiva”. 

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