Tras verificar su contenido

El juez de Villarejo desliza que Iglesias pudo destruir el móvil de su exasesora

Se reafirma en que no puede figurar como perjudicado en la causa y apunta que pudo tener la tarjeta en su poder más tiempo del que dijo en un principio.

Iglesias, desenmascarado, en busca de la 'nueva normalidad'
Iglesias insiste en atribuir el robo del móvil a un operativo de la policía patriótica. 
EFE

El magistrado de la Audiencia Nacional Manuel García Catellón estrecha el cerco a Pablo Iglesias. El instructor del caso Tándem ratifica su decisión de retirarle la personación de perjudicado en el procedimiento y le recuerda que la causa en la que se investiga el robo del teléfono de su exasesora ha virado desde su arranque en marzo de 2019. De hecho, el instructor asegura que de las diligencias practicadas se llega a la conclusión que pudo tener en su poder la tarjeta sustraída hasta 2017 (y no mediados de 2016) sin descartar que pudiera estar detrás del destrozo del contenido de la misma antes de dársela a Dina Bousselham. 

El titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 repasa uno a uno los argumentos esgrimidos por la defensa de Iglesias para apuntalar su decisión de que no puede figurar en este procedimiento penal. Explica el juez que en esta pieza décima del caso contra José Manuel Villarejo se indaga únicamente el robo del teléfono de Bousselham el 1 de noviembre de 2015 y, por tanto,no se entra a valorar la existencia del informe PISA (Pablo Iglesias Sociedad Anónima) que contendría información falsa sobre la formación morada para desprestigiarla ante la opinión pública. Al respecto, el magistrado insiste en acotar el ámbito de actuación en esta investigación concreta y detalla que las declaraciones efectuadas por la exasesora de Podemos en mayo en sede judicial han provocado cambios de calado en la investigación. 

Así, por ejemplo, duda de la versión ofrecida por ambos acerca de las fechas en las que la tarjeta llegó a manos de su dueña. Según expusieron en marzo de 2019, la SD sustraída llegó al Grupo Zeta y su presidente, Antonio Asensio, se concertó con Iglesias para dársela en enero de 2016. Medio año después, ya en verano, Iglesias se la entregó a Dina y pese a que él la recibió en buen estado, luego se la devolvió a su exasora ya ilegible. Esta fue la versión que defendió en mayo la exlíder regional del partido aunque luego, en un escrito remitido al juzgado, la matizó asegurando que la tarjeta sí estaba en buen estado cuando la recibió de Iglesias. El magistrado explica en su auto que "llama la atención" comprobar que el líder de Podemos retuvo el dispositivo pese a saber que almacenaba archivos "de su esfera más íntima". 

"Quien suscribe esta resolución entiende que esta pasividad resulta incoherente con las manifestaciones realizadas en sede judicial por el señor Iglesias y confirman (de nuevo) que no puede ser tenido como perjudicado en ningún caso, puesto que, si la publicación de la noticia en OK Diario le pareció muy coherente con el hecho de que la sustracción de la tarjeta fuera un encargo profesional, entonces ¿por qué no hizo nada?", se pregunta el instructor, el cual añade que, aunque se desconoce el momento exacto en el que Dina recuperó la tarjeta del teléfono robado, "existen razones fundadas para entender que no debió ser antes de 2017".

Las razones a las que alude el instructor son, por un lado, los correos que la pareja de Dina se cruzó con una empresa para recuperar el material ilegible y, por otro, la ampliación de denuncia en 2016. En el primer caso, el magistrado hace alusión a los intentos de Ricardo Sá Ferreira de restaurar la tarjeta. Para ello recurrió a la firma Recuperación Expréss la cual constató la imposibilidad de recuperarla "con técnicas normales" y se la llevó a su sede en Londres para analizarla allí, según las pesquisas realizadas por la Unidad de Asuntos Internos (UAI). Estos correos, que ahora vuelve a recordar el magistrado, no se intercambiaron en 2016, sino a principios del siguiente año, lo cual le hace pensar que hasta entonces no recuperó la SD.  

La otra razón fue la personacion de Dina como acusación particular en una investigación paralela abierta en los juzgados de instrucción de Alcorcón también para indagar estos hechos. Se trata de un movimiento que llevó a cabo en agosto de 2016, justo después de que el medio de comunicación se hiciera eco del contenido de su teléfono en una filtración que tanto Bousselham como Iglesias achacan directamente a Villarejo y su entorno puesto que él tenía copia de la tarjeta de la joven. Sin embargo, el juez apunta en otra dirección y se pregunta cómo puede ser que en ninguno de los escritos remitidos a los juzgados de Alcorcón se hiciera alusión alguna a que ya había recuperado el teléfono si se atiende a su versión según la cual lo consiguió de nuevo en verano de 2016. "(Ello) nos permite concluir, por pura coherencia procesal con lo que se pedía, que si no lo dijo fue porque no tenía la tarjeta en su poder", concluye.

El apunte "clave"

"Todo ello permite observar hasta qué punto fue relevante para la pretensión de Dina de esclarecer quién sustrajo su tarjeta, el hecho de que Pablo Iglesias Turrión le ocultase que la poseía", reza el auto el cual añade además el detalle que sacó a relucir la exasesora de Podemos en su cita judicial de mayo. Entonces dijo que ella fue autora de los pantallazos que se difundieron en los medios de comunicación relativos a conversaciones íntimas de los dirigentes de Podemos. "Se desconoce el motivo por el que Dina hizo estas fotografías, pero resulta acreditado que cuando Pablo Iglesias accedió al contenido de la tarjeta de memoria, el 20 de enero de 2016, pudo ver que estas imágenes estaban allí, como él mismo reconoció", añade. 

Además dice el instructor que el propio Iglesias, cuando verificó el contenido de la tarjeta, comprobó que esas imágenes -que recogen las controvertidas conversaciones sobre Mariló Montero- se habían capturado desde el teléfono de Dina. "Es probable que este último apunte pueda ser la clave para entender no solo por qué Pablo Iglesias no devolvió la tarjeta a la señora Bousselham sino lo más relevante; el estado en que se la devolvió", sentencia el magistrado al frente del caso Tándem.  

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