Martes, 19.02.2019 - 20:58 h
La pelota, en el tejado del Gobierno

Juristas y directivos de empresas exigen una Airef para la transición energética

La futura Ley de Cambio Climático ignora el almacenamiento de energía y el autoconsumo, según los expertos de la fundación FIDE

Pedro Sánchez y Teresa Ribera, en la cumbre del Clima de Katowice (Polonia).
Pedro Sánchez y Teresa Ribera, en la cumbre del Clima de Katowice (Polonia). / Moncloa

España va a ser uno de los países más afectados por el cambio climático. Es un grave problema, pero es también una oportunidad. Siempre que las cosas se hagan bien. La Fundación para la Investigación sobre el Derecho y la Empresa (FIDE) ha reunido un grupo de trabajo formado por juristas, directivos de empresas, profesores y economistas para analizar el anteproyecto de Ley de Cambio Climático que el Gobierno aprobará en las próximas semanas. El grupo aboga entre otras medidas por crear un Comité de Cambio Climático, con funciones de autoridad administrativa independiente, para supervisar de forma previa y con carácter preceptivo "toda iniciativa legislativa que incida de modo significativo en el ámbito de las políticas climáticas". Una Airef para la transición energética.

El anteproyecto de ley presentado a finales del pasado año prevé crear un comité, adscrito al Ministerio de Transición Ecológica y con el apoyo de la Oficina de Cambio Climático -con un presupuesto limitado-. Pero, según los expertos de FIDE, no queda claro si el Gobierno quiere una genuina autoridad administrativa independiente o un simple órgano asesor.

El Gobierno piensa movilizar inversiones públicas y privadas de 200.000 millones en la próxima década para la transformación energética. Por ello, para el grupo de trabajo de FIDE, se precisa un órgano independiente que supervise todo el proceso y vele por ese proceso inversor de largo plazo. Para que funcione, el Gobierno debería deslindar claramente el papel y las competencias del nuevo organismo independiente y de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC).

Almacenamiento y redes

La falta de concreción del Comité de Cambio Climático en la futura ley no es el único "hueco" que detectan los expertos de la fundación. El anteproyecto -que FIDE considera necesario, oportuno y ajustado al momento- no contempla en su debida medida aspectos importantes para la transición energética como el almacenamiento de energía, el autoconsumo, el fomento de las redes inteligentes, la red de gas o el transporte.

El almacenamiento de energía es clave. En EEUU, con el almacenamiento de energía creciendo al 200% (según Wood McKenzie), los organismos reguladores de algunos estados, caso de California o de Nueva York, ya obligan a las eléctricas a cumplir objetivos de almacenamiento. En el anteproyecto de ley del Ministerio de Transición, el almacenamiento sólo se cita en relación con redes en las islas, Ceuta y Melilla.

En España hay mucho camino por delante. Otro punto en el que la futura ley se queda corta, en opinión de los expertos, es en la rehabilitación de edificios. El sector es responsable del 30% de las emisiones y el anteproyecto de ley de cambio climático sólo contempla como objetivo de viviendas a rehabilitar con criterios de eficiencia 100.000 unidades entre 2021 y 2030. El objetivo debería alcanzar entre las 250.000 y las 400.000 viviendas al año. Eso permitiría alcanzar los objetivos de reducción  y cumplir con la Directiva de Eficiencia Energética de la UE. 

Recursos y financiación

Para hacer frente al cambio climático y, al mismo tiempo, aprovechar las oportunidades que abre la transición energética son necesarios recursos. y financiación. El grupo de análisis de FIDE se muestra sorprendido -para mal- por "el poco peso" que tiene en la futura ley "el capítulo de financiación respecto a otros capítulos".

Por ello, defiende un nuevo esquema fiscal marcado por el principio de que "quien contamina paga y quien descontamina, desgrava". La reforma debería incorporar, entre otros elementos, un precio suficiente para el Co2 y la internacionalización de los costes medioambientales en todos los sectores de la economía.

Con la Ley de Cambio Climático, España mostrará qué papel quiere desempeñar en la UE en relación al cambio climático: comparsa o líder.  En opinión de FIDE, le conviene la posición de liderazgo porque es uno de los países más afectados por el calentamiento global y porque dispone de recursos (sol, viento, agua, biomasa...) y de empresas punteras para lograrlo y de paso, aprovechar las oportunidades de una gran transformación. 

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