Kim Jong-un se consolidó como líder de la aislada Corea del Norte

  • El joven Kim Jong-un se consolidó en 2012 como sucesor del fallecido Kim Jong-il al frente de Corea del Norte, mientras las relaciones exteriores del hermético país vivieron una nueva etapa de tensión, agravada por el lanzamiento de un cohete en abril.

Atahualpa Amerise

Seúl, 18 dic.- El joven Kim Jong-un se consolidó en 2012 como sucesor del fallecido Kim Jong-il al frente de Corea del Norte, mientras las relaciones exteriores del hermético país vivieron una nueva etapa de tensión, agravada por el lanzamiento de un cohete en abril.

La inesperada muerte del dictador Kim Jong-il de un infarto el 17 de diciembre de 2011 dejó el poder en manos de su hijo menor y heredero, Kim Jong-un, que ha logrado conservar el apoyo del Partido de los Trabajadores y el Ejército Popular, pilares político y militar del régimen.

Nombrado "comandante supremo" solo una semana después de fallecer su padre, el joven político -de 28 o 29 años, según distintas estimaciones- reafirmó su poder sobre el Ejército en septiembre de 2012 al recibir el título de "mariscal".

Previamente, Kim Jong-un había oficializado su liderazgo al ser nombrado primer secretario del partido único norcoreano y máximo responsable de la poderosa Comisión Nacional de Defensa a mediados de abril, con motivo del esperado centenario de su abuelo Kim Il-sung, fallecido fundador del régimen norcoreano.

El 15 de abril de 2012, la fecha más señalada en años en este país de extremo culto a la personalidad de sus líderes, el joven dirigente habló por primera vez a las masas en Pyongyang para confirmar su adhesión a la política "Songun" aplicada por su difunto padre, consistente en priorizar el sector militar.

Solo dos días antes, Corea del Norte lanzaba un cohete con el supuesto objetivo de poner en órbita un satélite de observación, que explotó escasos minutos después de despegar y cayó en fragmentos al Mar Amarillo.

Esta acción, juzgada ampliamente como un ensayo de un misil de largo alcance, llevó a la ONU a endurecer las sanciones que ya imponía al país comunista por anteriores provocaciones.

EEUU, por su parte, declaró cancelado el acuerdo bilateral firmado con Corea del Norte, que comprometía al régimen a detener sus actividades nucleares a cambio de 240.000 toneladas de alimentos, contemplado como un posible primer paso hacia la recuperación de las estancadas conversaciones a seis bandas.

La ruptura del pacto frenó, por tanto, los intentos de retomar este proceso multilateral suspendido desde 2008, que agrupa a las dos Coreas, EEUU, China, Japón y Rusia bajo el objetivo final de lograr la desnuclearización del régimen norcoreano mediante negociaciones.

En cuanto a las relaciones entre Norte y Sur, técnicamente enemigos desde la Guerra de Corea (1950-53), el desencuentro y la tensión fueron la tónica predominante de un 2012 en el que ambas partes ni siquiera han organizado una sola de las otrora frecuentes reuniones de familiares separados por el conflicto.

El presidente surcoreano, Lee Myung-bak, aplicó fuertes restricciones a los contactos con el Norte y los envíos de ayuda, además de prometer respuestas contundentes a cualquier "provocación", en línea con su política de mano dura hacia el vecino.

La respuesta de Pyongyang a la postura de Lee se limitó a frecuentes insultos y amenazas a través de sus medios oficialistas que, sin embargo, nunca se tradujeron en acciones concretas importantes.

Otro de los hitos de 2012 en Corea del Norte fue la presentación en sociedad en julio de la primera dama del régimen norcoreano, Ri Sol-ju, cuya afición a la ropa occidental y los complementos de lujo, además de un posible embarazo todavía sin confirmar, despertaron curiosidad internacional.

Los selectos gustos de la esposa de Kim Jong-un contrastaron, sin embargo, con la alarmante situación alimentaria en Corea del Norte, donde unos 3 millones de personas, más del 10 por ciento de la población, sufren desnutrición, según datos publicados por la ONU en noviembre.

Las organizaciones Amnistía Internacional y Human Rights Watch denunciaron en sus informes de este año la práctica de detenciones arbitrarias, trabajos forzosos, tortura y ejecuciones públicas, entre otras violaciones de los Derechos Humanos, en diversos campos penitenciarios del país.

Tras haber incumplido su promesa de convertirse en 2012 en una gran potencia regional, el régimen comunista de Corea del Norte, anclado en políticas de otros tiempos y sin claros visos de cambio, afronta 2013 con el reto de reactivar su estancada economía y garantizar la alimentación de sus habitantes.

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