La ANC presionará el domingo en las calles a la CUP para que diga sí a Mas

    • La ANC convoca una concentración para advertir a la CUP: O Mas o elecciones.
    • Baños descarta entrar en una "guerra de partidos", mientras el Govern se fractura en torno a la desobediencia al TC.
Mas, con la presidenta del Parlament, Carme Forcadell.
Mas, con la presidenta del Parlament, Carme Forcadell.

A la situación inédita que se vive en Cataluña tras dos votaciones negativas a la investidura y con un vacío presidencial sin precedentes se añade, además, la decisión de las entidades soberanistas de tomar la calle.

Tanto la ACM como la AMI, asociaciones de municipios por la independencia, convocaron este jueves varias concentraciones en las calles para apoyar a Mas en el trance. No obstante, la más potente llegará este domingo, día en que la ANC ha convocado un acto bajo el lema'Governem-nos junts'. El objetivo, instar a un acuerdo urgente que contemple la investidura de Mas.

"Los diputados saben que la gente está indignada, porque en el momento que toca que se pongan de acuerdo para aplicar la resolución aprobada el lunes son incapaces de hacerlo", lamentó su presidenteJordi Sánchez.La ANC ha dado a las dos formaciones un plazo hasta el 20 de diciembre para lograr un acuerdo de investidura y ha advertido a la CUP de la posibilidad de nuevas elecciones."Sería un problema que Artur Mas no fuera presidente", apostilló hace unos días en una entrevista en Catalunya Radio.Por otro lado, en el caso Junts pel Sí, las tensiones en el seno de la candidatura no dejan de sucederse. La lista electoral, "excepcional" como se encargó de subrayar el propio Mas en su discurso durante la segunda sesión fallida en el Parlament, resulta una amalgama de sensibilidades que, si bien en favor de la independencia, difieren en formas y contenidos. Unas discrepancias que se tratan de frenar en bien del procès, pero que sin duda complican sobremanera el ya equilibrio interno en un momento de especial incertidumbre.Desacuerdos en el seno de Junts pel Sí

Los desacuerdos comienzan en el propio Govern, donde varios consellers han trasladado en los últimos días sus diferencias sobre la vía emprendida con la propuesta de resolución pactada entre Junts y la CUP para la construcción de la República catalana. El president trató de aliviar el malestar en una convocatoria del Consell Executiu, hace unos días, que no sirvió para templar los ánimos. Este frente crítico tiene la suficiente entidad como para preocupar a Mas, ya que reúne a varios pesos pesados de su Gobierno en funciones, que le han advertido de las consecuencias de llegar demasiado lejos. Esto es, incumplir la suspensión del Constitucional.

La postura oficial es, en cambio, la de seguir adelante con el proceso. Lo anunció la vicepresidenta en funciones, Neus Munté, el mismo día en que el alto tribunal admitió a trámite el recurso del Ejecutivo. El Govern se escuda en que el único órgano que merece obediencia es el Parlament, en el que los independentistas gozan de una mayoría en acuerdo para seguir con la hoja de ruta. La portavoz de CDC, Marca Pascal, avaló también hace unos días la "unanimidad" en la estrategia soberanista. "No hay espacios de duda, ni de fisuras, estamos determinados para ser fieles al mandato del pueblo obtenido el 27-S", despejó en rueda de prensa."El resultado de las urnas no legitima la independencia"

La realidad dista en cambio de la versión oficial, y las diferencias que hace tiempo fracturan el Govern se extienden ahora al resto de los socios. La presidenta de MES y diputada de Junts pel Sí en el Parlament, Magda Casamitjana, defendió este viernes que el resultado de las urnas del 27-S no legitima a los soberanistas "a declarar la independencia", sino a "abrir un proceso constituyente" que habría en todo caso de ser ratificado mediante un "referéndum final vinculante".

La propuesta coincide con la sostenida por Catalunya sí que es Pot, coalición con la que, reclama, habrían de explorarse sinergias. La lista liderada por Lluis Rabell se niega en rotundo a facilitar la investidura de Mas aunque es firme partidaria del derecho a decidir.

Casamitjana señala en un comunicado que "ahora es necesario abrir un diálogo interno y externo que nos sirva para ampliar la mayoría social y política a favor del proceso". Una postura opuesta a la defendida en la moción secesionista, en la que se contempla un estricto plazo de 30 días para iniciar la "desconexión" con el Estado. Esto es, la tramitación de las "leyes de proceso constituyente, de seguridad social y de hacienda pública" y la proclamación de la "apertura de un proceso constituyente ciudadano, participativo, abierto", para "preparar las bases de la futura constitución catalana".Evitar una división en el soberanismo

Tanto en Junts como en la CUP se trata de evitar que las diferencias provoquen una división de facto en el soberanismo, del que sin duda saldrían perjudicados. "Si hablamos de victoria y derrota no entendemos nada", avisó este viernes el líder anticapitalista, Antonio Baños. Ya había advertido sobre ello en su intervención en el Parlament, en aras de cerrar cualquier atisbo de crisis. Pese a su 'no' "tranquilo", Baños se encargó de limar brechas motivando a una negociación constructiva.

Pero los dos meses que se cuentan desde ahora parecen un desierto a la vista de que, un día después del debate, ambas formaciones siguen enrocadas. A Mas la paciencia se le ha colmado. "Nosotros el movimiento que teníamos que hacer ya lo hemos hecho", advirtió este viernes. Ese movimiento es una cesión prácticamente total de su poder en favor de tres vicepresidencias, de la que la CUP desconfía.

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