Domingo, 20.05.2018 - 13:34 h
Rivera sigue jugando a dos cartas

La doble cara de Cs: clave de estabilidad y pinza con el PSOE para desgastar al PP

Rivera ha olido sangre y lanza una estrategia para captar a los desencantados del PP, a los centristas del PSOE y el voto joven.

La doble cara de Cs: clave de estabilidad y pinza con el PSOE para desgastar al PP
La doble cara de Cs: clave de estabilidad y pinza con el PSOE para desgastar al PP

Es la doble cara de Ciudadanos. Al calor de las encuestas que le convierten en el partido que más crece o el que lidera la intención de voto, Albert Rivera parece haber diseñado una estrategia para captar al votante desencantado del PP, al socialista que busca centro sin aventuras y el voto joven. Cada uno requiere una estrategia.
 
Para el primer sector, ser garante de la estabilidad es clave. Los comentarios del secretario general de Cs, José Manuel Villegas, apostando porque la voluntad de su partido es que haya presupuestos  si "se baja el IRPF, se aumenta el permiso de paternidad, hay ayudas a guarderías, se cumple con los policías y guardias civiles y, sobre todo, si Rajoy deja de apoyar a corruptos", tienen toda la intención.

"Cs intenta ser coherente con la idea de que la gobernabilidad es necesaria para el país. Firmó un pacto con el PP y los descontentos con Rajoy no valorarían positivamente un adelanto electoral por culpa del partido de Rivera. La línea roja de la senadora Barreiro es endeble", destaca  Jordi Virgili, profesor de Sistemas Políticos Contemporáneos y Comunicación Política de la Universidad de Navarra. 

En opinión de Ismael Crespo, Doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, a Cs le interesa aprobar presupuestos y al PP que lo haga. En cuanto a Barreiro, ambos juegan con los tiempos judiciales, que todo indica "les van a hacer el trabajo sin necesidad de posicionarse". Y no se puede olvidar que, aunque Cs "ha olido sangre gracias a las encuestas y puede ganar en un futuro, necesitará el apoyo de otro partido y ese sería el PP", razona, como experto también en encuestas. 

En este sentido parece prioritario medir los tiempos sin pasarse de frenada, algo que "Rivera no midió al no dar grupo parlamentario al PP en Cataluña". Rajoy lo vio claro e incidió en ello. La unidad constitucionalista es un bastión que "Cs no puede cruzar", porque los exvotantes del PP lo penalizarían. "El partido de Rivera cuenta con el viento de cola desde el 21-D jugando la baza del modelo territorial en el que sus votantes coinciden con el PP. Su objetivo es crecer a la izquierda y a la derecha, pero eso no será sostenible en el tiempo. El reto es dar oxígeno al PP lo suficiente como para aprobar presupuestos y presentarse como un competidor fiable y al mismo tiempo desgastarlo. Se ve en sus enmiendas, no toca economía, pero sí aspectos sociales. Necesita que los votantes del PP crucen la pasarela sin miedo", destaca Pablo Simón, profesor de ciencias políticas en la Universidad Carlos III de Madrid y editor de Politikon. 

La segunda pata de esta estrategia tiene que ver con el deseo de crecer y desgastar a Rajoy. Ahí entran la oposición a la ley mordaza, poner encima de la mesa penas más duras a la financiación ilegal, y atacar la corrupción en todos los ámbitos. La pinza con el PSOE tiene sentido para captar el voto de centro en esta materia. "Es obvio que Sánchez ha visto el desplome de Podemos, que es más de Iglesias que de sus confluencias y quiere ocupar el espacio de izquierda porque Podemos se está escorando al extremo. De ahí que ahora sea él el que diga adiós al pacto educativo y llame a la gente a salir a la calle con las pensiones. Ahí Cs no va a estar cómodo", destaca Crespo. La dificultad llegará con las alianzas tras las autonómicas y municipales, destaca Simón. 

La tercera pata apuesta por el voto joven, a los que el PP y el partido de Sánchez han perdido. Apoyar un cambio ley electoral junto a Podemos, ponerse de perfil en cuanto a la prisión permanente revisable o defender la libertad de expresión responde a ese objetivo. "Hay que tener en cuenta que Cs es una marca a la que votar. El PP va a sufrir mucho, mucho. Rajoy nunca aportó votos, era la gaviota la que ganó, y ahora está muy tocada por la corrupción", advierte Crespo respecto a los jóvenes. "La marca Cs está limpia y cuenta con un mejor candidato, sus votantes son más jóvenes y críticos con la corrupción", destaca Simón, y ahí atacará Rivera. 

El escenario más peliagudo es la economía, donde Rivera debe desmarcarse pero con coherencia, con propuestas, de ahí su apuesta por el contrato único, la mochila austríaca, o el fin de las ayudas fiscales a la carta. "Ahí Cs debe medir con cuidado su doble estrategia y los tiempos, y no es fácil. De ahí que el tema de la subida de las pensiones al nivel del IPC pille a Cs en una situación difícil, porque sus similitudes con el PP en materia económica son claras. A Rivera no le interesa ser visto en esto como un partido demagógico", destaca Virgili. "Rivera apuesta claramente por una cuestión de marketing electoral, y va a introducir los temas según le convenga", razona Crespo.

Porque Rajoy, conocedor de la estrategia, ataca por el flanco de sus rivales (y más que nadie Rivera) a los que llama verdes, populistas y escasamente fiables. Desde Moncloa la idea, señala Virgili, es "intentar alargar la legislatura cuanto se pueda y poder recuperarse del acoso de Cs en las municipales y autonómicas donde este tiene menos poso".  Coincide Simón en que las elecciones antes de las generales serán vitales. "El PP sabe que necesita a Cs como socio y este deberá luchar contra las expectativas. Es un juego nada fácil", destaca Simón. No cree Crespo que esta vez Mariano Rajoy tenga mucha maniobra política porque "al amo de los tiempos se le ha acabado el suyo, el calvario judicial que le espera al PP va a ser constante". 

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