Sábado, 21.07.2018 - 04:20 h
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La estrategia para que ERC salve el tipo: un Govern con 'indepes' pero sin 'procès'

En Comù-Podem tiende la mano a una coalición transversal imposible de cumplir sin la ruptura del grupo parlamentario de JxCat.

El Parlament de Catalunya vota cinco propuestas.
El Parlament de Catalunya vota cinco propuestas. / Parlament de Catalunya

El círculo se cierra. Carles Puigdemont fue el primero, y es posible que también sea el último, de los candidatos fallidos a la Presidencia de la Generalitat de Cataluña. El Parlament ha aprobado este miércoles una resolución que reivindica el derecho del expresident, en prisión preventiva en Alemania a la espera de ser extraditado, a ser investido de nuevo presidente, pero cualquier opción por su parte es pura fantasía. 

Formar Gobierno en Cataluña está más cerca de imprimirse en un holograma que de plasmarse en la realidad. Por imposibles, las búsquedas de mayorías contribuirán a mejorar la imagen de los partidos ante sus electores pero al consenso todavía le falta mucha cocina para emplatar cualquier propuesta oficial y oficializable.

Cataluña se asoma al precipicio del bloqueo institucional, y encadena ya una sucesión de tentativas en seis años de proceso desde las manifestaciones independentistas 'Catalunya, nou estat d'Europa' convocadas por la Asamblea Nacional Catalaña (ACN). La parálisis generará un impacto económico, cuyos efectos más hondos se hacen esperar pero que el exministro de Economía Luis de Guindos calculó por encima de los 5.000 millones de euros

Mandato de Junqueras

Con la imputación y encarcelación preventiva de los primeros espadas del anterior Govern, el tiempo apremia con más ganas, parece. "Es hora de formar Govern de una vez". El mensaje de Oriol Junqueras atravesó los muros de la cárcel de Estremera hace seis días pero ninguno de los suyos ha movido ficha. El tiempo se estira como un chicle y solo En Comú Podem ha deslizado una propuesta sobre la mesa. Los de Xavier Domènech quieren un Gobierno de mayorías, y de izquierdas, para lo que alientan una concertación con Esquerra y el PSC, si los primeros renuncian al separatismo. Junts per Catalunya ha quemado todos los cartuchos y en ERC tampoco queda prácticamente munición, con Oriol Junqueras en la cárcel y Marta Rovira huida en Suiza. Aceptar la sugerencia de Joan Tardà, portavoz de ERC en el Congresoparece la estrategia más razonable para que el partido salve el tipo frente a su electorado. El hombre de Esquerra en Madrid propone "converger con las fuerzas políticas que también defienden el referéndum vinculante, lideradas por Xavier Domènech" y "abrir vías de diálogo franco con el socialismo catalán del PSC de un Miquel Iceta" como escribió en una tribuna de opinión publicada en 'El Periódico' el 4 de marzo y que tituló 'Ni astucias ni huida adelante, ahora toca ser más'

No sería la primera vez que Esquerra aceptara amalgamar colores en un Govern. Los republicanos ocuparon la Generalitat con el PSC e Iniciativa per Catalunya (ahora, En Comú) entre 2003 y 2010. Dos años más tarde les dio de lleno la ciclogénesis independentista, cosieron el separatismo a su carácter de izquierdas y se convirtieron en socios parlamentarios de Artur Mas. Después formaron parte del Gobierno de Carles Puigdemont, cuando el experiodista lideró la coalición Junts pel Sí.

Mientras se descuentan páginas del calendario hacia unas terceras elecciones regionales, Xavier Domènech explora configurar "mayorías transversales con independentistas y no independentistas, amplias y progresistas” que abarquen desde el PSC hasta la CUP. A última hora de la primera mitad del Pleno esta mañana, el presidente del grupo parlamentario de En Comú-Podem ha llegado a plantear "un Govern de independientes para recuperar el autogobierno y acabar con el 155".

Sumar a los socialistas sería cuanto menos difícil. José Luis Ábalos, secretario de organización de la formación, rechaza de plano la propuesta de En Comù. Y, aunque el PSC es un partido distinto del PSOE, el vínculo federado miraría mal a Miquel Iceta si participara en un gobierno de concertación en Cataluña con presencia de todos los partidos, como "lo más razonable", pero por encima de la cabeza de Pedro Sánchez. Tampoco se fía Ábalos los comunes, cuya "equidistancia" califica de "aparente" porque "a la hora de la verdad siempre acaba poniéndose del lado de los independentistas".

ERC tampoco se casa con En Comù. El primer requisito que plantean los de Domènech es levantar un Gobierno de cuatro años que priorice la agenda social y que abandone la unilateralidad en la que se ha perseverado en los últimos meses. El diputado del Parlament catalán de ERC, Antoni Castellà, recela de la propuesta de Xavier Domènech. Un matrimonio con los comunes conllevaría abandonar el acuerdo del 8 de marzo entre ERC y JxCat, que sigue a la espera de un candidato viable.

La CUP solo tiene ojos para Carles Puigdemont y reniega de cualquier otro candidato porque "No es lo que se votó el 21 de diciembre", razón que también ha ofrecido Elisenda Paluzie, presidenta de la ANC, para negarse a formar un Govern "amplio y transversal" con "independientes" como proponen los comunes. 

¿Quién es hoy un "candidato viable"?

Con tantas secuelas, ¿quién es hoy un candidato viable? Limar asperezas y hacer balance de estos meses de heridas abiertas y mercromina que no cura conllevará tiempo. En foros independentistas circulan todo tipo de nombres, a cuál menos posible si no menos creíble. Desde Joan Tardà a Ada Colau, ninguno es diputado del Parlament como exige su reglamento, hasta el exconsejero de Educación del PSC Ernest Maragall, quien congrega mayor consenso.

​Frente a este escenario, solo quedaría hacer cuentas.  Sumar escaños también está más cerca de un ejercicio de ciencia ficción que de la ensombrecida realidad. Esquerra, el PSC y En Comù reúnen 57 diputados. Para que un pacto de investidura prosperase en segunda vuelta debería abstenerse JxCat o al menos once de sus diputados, los alineados con la moderación del PDeCAT, cuyos postulados están ahora más próximos a Esquerra que al expresident Carles Puigdemont. 

La estrategia para que ERC salve el tipo: un Govern con 'indepes' pero sin 'procès'

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