Viernes, 19.10.2018 - 05:22 h
Juicio 

Fiscalía dice que la víctima de La Manada fue sometida a una violación coordinada

Ve probado el delito contra la intimidad por los vídeos  y que todos son culpables del robo del móvil porque lo hicieron para dejarla indefensa.

Los policías municipales abren la tercera sesión del juicio por violación
 

La Fiscalía ha sostenido hoy que los cinco jóvenes andaluces acusados de violar a una chica de 18 años en los sanfermines de 2016 actuaron de forma "conjunta y coordinada", lo que dejó a la denunciante "sometida" y "sin posibilidad de resistencia".

Esta es la primera sesión del juicio a puerta abierta y en ella presentarán sus conclusiones las acusaciones, empezando por la fiscal, para quien ha quedado "acreditado" que existió un delito continuado de agresión sexual en grupo, oral, vaginal y anal.

De igual forma ha considerado probado que hubo un delito contra la intimidad por los vídeos que grabaron los acusados, y que todos ellos son culpables del robo del móvil de la joven para dejarla "indefensa", por lo que ha mantenido su petición de 22 años y 10 meses de cárcel para cada uno.

El ministerio público ha señalado además que los imputados no preguntaron a la joven por su consentimiento para las relaciones sexuales, por lo que les ha advertido de que "la ignorancia deliberada" tiene consecuencias penales.

Ha añadido asimismo que la joven madrileña fue "humillada y vejada" por los acusados, que se valieron no solo de su superioridad física y numérica sino de las circunstancias ambientales y del lugar elegido: un cubículo ciego de muy reducidas dimensiones y situado en "el sitio más recóndito" del portal donde sucedieron los hechos.

Y en estas circunstancias ha rechazado que se exija a la joven el comportamiento de una heroína o una resistencia que podía haberle puesto en mayor peligro.

Tras destacar la "inocencia" de una chica universitaria, que lleva una vida "normal" y con relaciones "estándares", ha puesto en duda que en aquella madrugada del 7 de julio quisiera mantener relaciones sexuales de diverso tipo y con varios hombres a la vez, a los que acababa de conocer.

Esta falta de relación previa le ha llevado a poner en valor la credibilidad subjetiva de la denunciante, así como su credibilidad objetiva, ya que "ha mantenido siempre la coherencia" y su testimonio ha sido "ajustado, sin exageraciones".

Ha calificado además de "no creíble" el testimonio de la policía municipal que tomó declaración a la chica y que el pasado jueves, citada por la defensa de un acusado, dijo que la joven "sabía" que le habían grabado, algo que no consta ni en el informe de la propia agente ni en ninguna de las declaraciones de la denunciante.

Ha criticado además el informe que se encargó sobre la joven a unos detectives privados, del que no se ha ocupado porque el jueves no fue ratificado, y ha aseverado que los procesados han incurrido en contradicciones entre ellos sobre cómo sucedieron los hechos.

Se ha referido asimismo a los informes policiales de los vídeos, "la prueba de cargo", para señalar que destacan las palabras "imperativas" que dirigían a la joven, como "no chilles" o "chupa aquí", y las de "colaboración" ente ellos, con frases como "vamos a organizarnos".

Unos vídeos grabados al principio, en medio y al final de los hechos que se juzgan, por lo que se aprecia que los acusados mantuvieron la actitud en el tiempo, igual que la chica su actitud "pasiva, de bloqueo", "con los ojos cerrados, ni una mirada, ni una sola palabra" y algún gemido de "dolor".

Poco después fue encontrada en un banco en una calle cerca del portal por una pareja que ha testificado que se encontraba "desconsolada, con un llanto muy amargo".

Para la fiscal esta opinión encaja con la valoración de policías, psicólogos y medico forense, que vieron a la joven nerviosa, en estado de shock y asustada, ya que pidió por favor a una agente que no la dejara sola.

Y mientras los imputados confiaban en la "impunidad" que les podía proporcionar unas fiestas multitudinarias como los sanfermines, idea que avalaron cuando tras ser identificados por la Policía Foral en la plaza de toros a la hora del encierro les dejaron marcharse, y de hecho no borraron los vídeos que tenían en sus teléfonos.

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