La guerra siria ensombrece el primer centenario del Palacio de la Paz

  • El conflicto sirio ensombreció hoy la celebración del primer centenario del Palacio de la Paz, que abrió sus puertas en La Haya un 28 de agosto de 1913 con el ambicioso objetivo de convertirse en una institución de arbitraje para evitar guerras en el mundo.

Maite Rodal

La Haya, 28 ago.- El conflicto sirio ensombreció hoy la celebración del primer centenario del Palacio de la Paz, que abrió sus puertas en La Haya un 28 de agosto de 1913 con el ambicioso objetivo de convertirse en una institución de arbitraje para evitar guerras en el mundo.

Durante la ceremonia conmemorativa, en la que intervinieron personalidades vinculadas al edificio y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se resaltó la importancia del espíritu del Palacio de la Paz, sede de la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

Pero ni Ban ni otros participantes en el acto pudieron evitar referirse al conflicto en Siria, sobre el que planea una posible intervención militar inminente de países como Estados Unidos.

El secretario general de la ONU, quien recordó que cualquier intervención debe "enmarcarse en el cuadro de Naciones Unidas", hizo un llamamiento a la vía diplomática para resolver el conflicto sirio.

"Demos una oportunidad a la paz, demos una oportunidad a la diplomacia", enfatizó, recogiendo la idea original que inspiró hace cien años al filántropo escocés-estadounidense Carnegie para donar un millón y medio de dólares para la construcción del palacio en La Haya.

La idea de hacer este monumental edificio surgió en 1899 durante una conferencia de paz organizada en La Haya bajo iniciativa del zar Nicolás II, en la que se originó el plan de crear un organismo de arbitraje internacional para el cual se necesitaba una sede.

Carnegie, nombre que hoy mantiene la fundación que gestiona el Palacio de la Paz, puso los medios financieros necesarios para hacer realidad la idea nacida en esa conferencia.

Enturbiada la ceremonia por la guerra en Siria, la presencia del rey Guillermo-Alejandro de Holanda fue uno de los únicos aspectos que remarcaron el carácter festivo del acto, con motivo del cual se ha publicado el libro "Construcción de la Paz", que recoge la historia del palacio y las dos instituciones que alberga: la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y la Corte Permanente de Arbitraje.

En el caso de la Corte Permanente de Arbitraje, las vistas se celebran a puerta cerrada y puede tramitar disputas en la que están implicadas empresas.

La CIJ, que es la que tiene más visibilidad de las dos y es considerada el máximo órgano judicial de la ONU, interviene en conflictos entre Estados y sus audiencias tienen carácter público.

Bajo su supervisión, se tramitan casos de naturaleza medioambiental, violación de obligaciones consulares, incumplimiento de tratados internacionales o disputas fronterizas en las que frecuentemente son protagonistas países latinoamericanos.

"Coincide en el tiempo un período de paz y de prosperidad de Latinoamérica con un período en el que esos países han escogido hacer de su acceso a la corte una práctica común para un número importante de casos", dijo a Efe el canciller mexicano, José Antonio Meade.

El jefe de la diplomacia de México participó hoy en una conferencia ministerial celebrada para analizar el papel de la CIJ en la construcción de la paz internacional.

Según Meade, uno de los retos de la CIJ es que los países que todavía no han ratificado su jurisdicción se sumen a ella.

Otros expertos consideran que otro de los puntos débiles de la corte es su dependencia de que los países en conflicto respeten sus decisiones, que en teoría son vinculantes.

Con motivo del centenario del Palacio de la Paz, La Haya acogerá toda una serie de actos, exhibiciones y conferencias durante los próximos meses.

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