Miércoles, 18.09.2019 - 14:50 h
6 de cada 10 abandonan los estudios

La Ley Celaá incluirá historia del pueblo gitano como contenido obligatorio

La ministra de Educación busca así "superar así los estereotipos contra esta etnia" y lograr la inclusión plena de sus alumnos.

La portavoz del Gobierno y ministra de Educación y Formación Profesional en funciones, Isabel Celaá, interviene en el  33º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).
Celaá interviene en el Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones. /EFE

La ministra de Educación en funciones, Isabel Celaá, ha anunciado este jueves que la futura ley educativa desarrollará un currículo escolar que incluirá la historia del pueblo gitano como contenido obligatorio para superar así los estereotipos contra esta etnia y lograr la inclusión plena de sus alumnos. "Por primera vez, el sistema educativo incluirá en el currículo como contenido obligatorio la historia del pueblo gitano, un currículo que desarrollaremos una vez se apruebe la futura ley de educación", ha enfatizado Celaá en la presentación de la campaña "El pupitre gitano" lanzada por la Fundación Secretariado Gitano.

Se trata de una demanda histórica de este colectivo, que ya logró que su antecesor, Íñigo Méndez de Vigo, se comprometiera a satisfacerla y que el Congreso le diera su respaldo unánime en 2017, pero hasta la fecha solo se incluye en las escuelas de Castilla y León.

Para Celaá, ha llegado el momento de que "el alumnado gitano se sienta incluido y acogido en la escuela y tenga reconocido su propio grupo de referencia" porque "la cultura es la entidad" de este pueblo, que sigue sometido a los estereotipos y estigmas. Y es que 6 de cada 10 niños gitanos abandonan los estudios antes de terminar la secundaria obligatoria, frente a los dos de cada diez del resto de la población, ha denunciado la portavoz de la Fundación, Mayte Suárez.

Además, solo el 17% de los gitanos tienen estudios de secundaria obligatoria o superiores, un porcentaje que alcanza el 77% en el conjunto de la población; la brecha se reproduce en los estudios superiores, con cifras del 3% en el caso de las chicas gitanas y el 5% en los chicos frente al 50% del resto.

Suárez ha reconocido "cierto avance", aunque "lento": en 2005 solo el 6,4% de los gitanos habían alcanzado la educación secundaria, en 2011 se llegó al 10% y en 2018 al 17%. Por todo ello, ha exigido un plan de choque contra el fracaso escolar entre estos alumnos, que cada día tienen que superar barreras como la segregación, la falta de referentes o las escasas expectativas.

Dificultades que han reproducido en "El pupitre gitano", un mueble en apariencia es normal pero lleno de imperfecciones (superficie rayada, tapa que no se levanta, asiento inclinado) que escenifican esa desigualdad.

Como la que sufrió Lola, cuya propuesta de seguir estudiando se topó con el desconcierto de su padre y la negativa de su hermano, que pensaba que la "iba a pasar algo". Ese deseo lo había tenido también su hermana mayor 15 años antes, y le fue denegado porque tenía que dedicarse a las "tareas domésticas".

Pero ella tuvo más suerte y a base de "demostrar continuamente" que era responsable y sacaba buenas notas, logró estudiar Administración y Dirección de Empresas y, con una beca, añadió a su curriculum un MBA. Hoy en su familia no solo están "orgullosos", sino que se ha convertido en un referente para sus primas que, cuenta, quieren ser como ella.

Miguel también tuvo que superar su particular carrera de obstáculos, sobre todo en secundaria, cuando se sintió "como un bicho raro" y en absoluta "soledad" por ser el único estudiante gitano; incluso hubo algún profesor que le dijo que no pasaría de 3º y que acabaría de albañil como su padre. Pero gracias al apoyo de otros docentes y de su familia, llegó a la Universidad, en la que conoció a otra estudiante gitana, con la que se ha casado y ha tenido dos niños para los que espera que todo sea más fácil.

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