Lunes, 18.11.2019 - 17:30 h
Dos mujeres muertas

Lo que dice la ley gitana del 'ojo por ojo, diente por diente' escuchado en Aranjuez

Los gritos de dolor y las amenazas se sucedieron en las puertas del cementerio de la localidad madrileña tras el entierro de Lisette y Montserrat

Soportales del bloque de viviendas del tiroteo de Aranjuez
Soportales del bloque de viviendas del tiroteo de Aranjuez / José González

Los Fernández lloran la pérdida de Lisette y Montserrat. Ramos de flores en su honor reposan en el punto de los soportales donde perdieron la vida el pasado domingo a escasos metros de sus casas. Su cuñado salió a la ventana y supuestamente disparó contra las jóvenes a bocajarro. La primera falleció en el acto y la segunda, después de cubrirla y recibir un disparo por la espalda, falleció días después en el hospital. Ambas han sido enterradas en el cementerio de la localidad madrileña entre gritos de dolor y venganza: "Ojo por ojo y diente por diente". El presunto asesino está en la cárcel bajo vigilancia. Teme por su vida y sus familiares también, por eso optaron por el destierro voluntario. "Lo dejamos en manos de la justicia", decía el patriarca en un intento de calmar a los que claman venganza. ¿Qué dice la ley gitana?

Según el presidente de la federación de asociaciones gitanas de Navarra, José Jiménez, lo que a día de hoy encierra una amenaza así "ya no es como era. El tiempo ha pasado. Creemos en la justicia". Ahora se trata de apaciguar para "no buscar más líos. Ya ha habido una ruina". Considera que ahora será el consejo de ancianos -patriarcas- los que guíen. Así, Goyo, tío de las fallecidas, aunque sí mostró su rabia y sus ansias de venganza nada más conocer la muerte de la segunda joven, luego aprovechó los micrófonos de las cadenas de televisión para dejar claro que creen en la justicia y que será ella la que se encargue de Juanín

Lo que también contemplaría la ley gitana es el destierro de todos los familiares del supuesto asesino. Los Mendoza ya decidieron poner tierra de por medio de forma voluntaria. En Aranjuez no queda ninguno. "Se llevaron hasta el televisor de sus casas", aseguraba Goyo.  Eso sí, ponen kilómetros de por medio, pero la amenaza se va con ellos y el que les acoge también pasa a ser señalado por los Fernández. La única forma que tendrían de regresar a Aranjuez es, una vez dejen pasar los meses de luto correspondientes, que algún familiar no directo -tercera o cuarta línea- hablara con el comité de sabios para plantear su regreso. Y aunque les dejaran "deberían evitar coincidir".  

El mal llamado patriarca, porque son "hombres de respeto, hombres sabios" según Jiménez, se encarga de evitar nuevos enfrentamientos. "Hace 40 años era diferente pero ahora el que mate que lo pague judicialmente", insiste. Estos gitanos de mayor edad son respetados. Para llegar a ser 'patriarca' hay que ganárselo. El resto de gitanos ven como poco a poco una persona va siendo respetada desde joven. Cuando alcanza una edad llega un momento en el que acuden a buscarle cuando hay algún problema en su comunidad. Se refiere Jiménez a los también llamados 'arregladores' de problemas de convivencia dentro de una familia, de conflicto con la familia de enfrente...

 No suelen actuar solos aunque tengan la última palabra. "Nos reunimos varias personas sabias para debatir sobre lo sucedido".  A continuación imponen a las dos familias hablar por separado y después todos juntos. "Y cumplen con lo que decidimos".  

Sobre la decisión de los Fernández de considerar "muerta" a Celes, la mujer del presunto asesino, Jiménez asegura que "podría ser repudiada por buscar la ruina a la familia". Relata su tío Goyo, el mismo que aseguró que no querían saber nada de ella, que desde que se casaron la convivencia no fue buena: "llegó a intentar cortarle la cara con una navaja en alguna ocasión". Al respecto Jiménez asegura que ante una situación así  "se llama a los gitanos más sabios y se habla con la familia del novio para que se hagan cargo y le hagan ir por el buen camino. Si no, se separan". 

En el caso de Aranjuez Celes habría abandonado su domicilio y la noche en la que Juanín habría disparado contra sus cuñadas desde su ventana, a menos de dos metros de las víctimas, Celes estaba supuestamente con el cuñado "y no tuvo narices de ir a por ellos", asegura Goyo.  Jiménez quiere resaltar que "lo que se quiere dentro de un matrimonio es que vivan felices y luchen por estar en familia".

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